La crítica de Yasunidos enfila en contra de dos legisladores de AP

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Santiago Estrella G. Redactor

Magali Orellana cree que Dios juega a la política. Y ayer sonreía porque, según dijo, se confirmó su acto de fe. A las 10:00, esta legisladora de Pachakutik se enteró, junto a unos 18 integrantes de Yasunidos, que no se les había permitido usar la sala de prensa del Palacio Legislativo.

En ese lugar iban a pedir a los legisladores que suspendan toda actividad en el Bloque 31 del ITT ante el avistamiento de indígenas en aislamiento.

Pero, según comenta Orellana, le dijeron que este no era un tema que incumbía a la Asamblea. "Con la ayuda de Dios, esta conferencia de prensa se va a dar, aunque sea en el suelo", repetía. Luego consiguió uno de los salones del primer piso.

El lugar no pudo ser el mejor para los Yasunidos. En la sala contigua estaba reunido el bloque de Alianza País. Y aprovecharon la oportunidad para esperar a que salieran los legisladores y pedir que firmaran por su consulta antiexplotación. Gastón Gagliardo y Virgilio Hernández fueron los únicos que se animaron a pasar en medio de los jóvenes, a diferencia de Fernando Bustamante, quien tomó otro camino sin dirigirles la mirada.

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Fueron momentos incómodos. Gagliardo decía que no era necesario montar "un show mediático"; Hernández pedía que lo dejaran hablar ante las constantes interrupciones. Pero ninguno de los dos firmó.

El argumento coincidía en ambos. No pueden hacer algo que va en contra de lo que habían votado en la Asamblea y de lo que estaban firmemente convencidos. "No nos pueden pedir que seamos inconsecuentes… Yo estoy convencido de que lo que hicimos, lo hicimos bien", explicaba Hernández repetidamente.

Los Yasunidos se sintieron desilusionados cuando Hernández dijo que está en su cargo como representante "de una tesis, de unas posiciones políticas" y no de todos los ecuatorianos. Lo contrario es algo "etéreo" para él.

"No me asumo ni me creo representante del conjunto de la sociedad", dijo ante la pregunta de Jorge Espinosa, uno de los voceros de este colectivo, "¿cómo creen que nos sentimos si los que nos representan no están firmando por algo que tenemos derecho a exigir?".

Los Yasunidos dijeron haber confirmado su soledad frente al poder. La razón: ni siquiera han recibido el apoyo para una consulta popular, que consta en la Constitución como mecanismo de democracia participativa. Pero también abandonaron el edificio sabiendo que, si alguien quiso impedir su presencia en la Asamblea, "el tiro les salió por la culata".

Magali Orellana, la legisladora que los invitó, en cambio insistió en que de verdad Dios puede jugar a la política: "Yo les dije que él existe".

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