29 de May de 2010 00:00

Cinco traspiés del movimiento indígena

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Redacción Política

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En 1990, la protesta indígena fue por la tierra. Entonces, el levantamiento apoyado por sectores sociales logró bloquear 23 puntos del país. Y consiguió que el gobierno de Rodrigo Borja se sentara a dialogar con una plataforma de lucha de 16 puntos.

Veinte años después, los indígenas no muestran la misma fuerza del pasado. Las recientes movilizaciones en contra de la Ley de Aguas así lo evidenciaron, pese a la llamada ‘unión coyuntural’ entre la Conaie, Feine y Fenocin, las tres organizaciones indígenas más grandes del país.

fakeFCKRemoveLíderes históricos del movimiento indígena como Luis Macas y José María Cabascango, el actual presidente de la Fenocin y el ex diputado mestizo de Pachakutik, Napoleón Saltos, reflexionan sobre el debilitamiento de la fuerza indígena en el país.

Estos cuatro personajes consultados por este Diario identifican cinco razones del auge y la caída de este movimiento social.

Las decisiones pasadas han debilitado al movimiento, cuyos líderes han sido parte de los gobiernos

Las alianzas

El movimiento indígena, a través de Pachakutik, tejió tres alianzas formales. Con Freddy Ehlers en 1996, con Lucio Gutiérrez en 2002 y con la ID en las elecciones seccionales de 2004.

Luis Macas y José María Cabascango hacen un balance negativo de estos procesos. Sobre todo con el gobierno de Gutiérrez, con quien firmaron un acuerdo político programático de corte de izquierda. La corta duración de la alianza, no obstante, fraccionó la unidad de la Conaie, que perdió capacidad de movilización.

Los cargos

Desde 1996, el movimiento indígena tuvo una mayor participación en los cargos públicos.

Abdalá Bucaram nombró a Rafael Pandam como ministro de Minorías Étnicas. En 1997, Fabián Alarcón creó el Consejo de Desarrollo de las Nacionalidades (Codenpe). Gustavo Noboa entregó a Luis Maldonado el Ministerio de Bienestar Social, entre otros.

Con Gutiérrez ocuparon cargos en RR.EE., Agricultura, Educación, Turismo, Gobierno y Planificación. Miguel Lluco manejó el fideicomiso de Emelec, de Fernando Aspiazu.

Pugnas internas

Para la contienda electoral del 2002, en el Congreso de Pachakutik, se decidió ir con candidato propio. Se trataba de Auki Tituaña, quien estudió en Cuba y brillaba en su gestión como alcalde del cantón Cotacachi.

Virgilio Hernández, asambleísta de A. País, asegura que la Conaie boicoteó esa candidatura. Antonio Vargas,

entonces titular de esa organización, quería que el candidato fuera de la Amazonía. Tituaña declinó su aspiración, la Conaie y Pachakutik se aliaron a Gutiérrez y Vargas se lanzó de candidato con la Feine.

El etnocentrismo

En el levantamiento de 1990, los indígenas se unieron con sectores sociales como trabajadores, grupos juveniles, eclesiales, etc.

Pero luego hubo una sobreindigenización de las propuestas que, para Napoleón Saltos, quien fue parte de Pachakutik, terminó por minar la posibilidad de ampliar las bases nacionales del movimiento.

Luis Andrango, presidente de la Fenocin, cree que se debe superar el proyecto de pluriculturalidad y avanzar hacia la interculturalidad. Es decir, no pedir instituciones solo para indígenas, por ejemplo.

Protesta agotada

El movimiento ha apoyado las caídas de los presidentes Abdalá Bucaram y Jamil Mahuad. Con Lucio Gutiérrez fueron neutralizados. Hace poco, en la pelea por la Ley de Aguas, Marlon Santi, presidente de la Conaie, evidenció que no ha cambiado su estrategia.

Anunció que las bases se movilizarían para echar abajo al gobierno de Rafael Correa. Aunque Luis Macas dice que ahora deben concentrarse en tender puentes, a través de los parlamentos plurinacionales, y no seguir apareciendo como desestabilizadores.

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