7 de April de 2011 00:00

Cautela en EE.UU. por la crisis con Ecuador

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REACCIONES. Correa: Hodges es de extrema derecha/  EE.UU.: es una expulsión injustificada / Heather Hodges: me voy triste | ACCIÓN LEGAL. Fiscalía abre indagación a Jaime Hurtado, ex jefe de la Policía | ESPECIAL. Las revelaciones de Wikileaks sobre Ecuador

‘Lamentamos la decisión del Gobierno ecuatoriano y estamos analizando detenidamente nuestra respuesta”. Con esta declaración, el subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Arturo Valenzuela, no puso fecha ni tampoco dio pistas de cómo EE.UU., va a reaccionar tras la crisis diplomática con Ecuador.

El martes, el canciller Ricardo Patiño declaró persona no grata a la embajadora Heather Hodges y le pidió que abandonara el país lo más pronto posible. Esto luego de que sus explicaciones por la difusión de unos cables filtrados por Wikileaks al diario español El País no fuero satisfactorias.Martha Youth, agregada de prensa de la Embajada, no sabe cuando la Jefa de la misión dejará el país, pues en el pedido del Gobierno ecuatoriano no se impuso un plazo para su salida.

De esta forma, la situación diplomática entre Ecuador y su principal socio comercial deja abierto un paréntesis y la incertidumbre, sobre todo en los empresarios, es evidente.

Ayer, el Comité Empresarial Ecuatoriano criticó el pedido de salida de Hodges. Blasco Peñaherrera S. y 33 dirigentes gremiales, reunidos en Guayaquil, hicieron un llamado al Gobierno. Pidieron que “las decisiones que se tomen sean prudentes, tolerantes, que expresen una madurez de nuestros gobernantes”.

Para este comité, que ayer mantuvo el segundo encuentro ‘Diálogo Ecuador Posible’, las consecuencias de estas decisiones diplomáticas se sentirán en el aspecto económico. Es decir, que afectarán la inversión extranjera en Ecuador y también los esfuerzos por que se renueven las preferencias arancelarias andinas.

El canciller Ricardo Patiño coincide con los empresarios al presumir que puede haber retaliaciones desde EE.UU. Aspira a que estas no se den en el sector comercial. Pese a ello, insiste en que la decisión del Gobierno Nacional fue responsable y oportuna.

A él y a la ministra de la Política, Doris Soliz, les queda claro que el eje de la política diplomática es fortalecer la soberanía nacional.

“No conozco ninguna conducta de altivez de un gobierno que no tenga consecuencias”, manifestó Patiño ante los corresponsales de la prensa extranjera, quienes fueron convocados ayer por la mañana a la Cancillería.

La reunión fue para posicionar la versión ecuatoriana, ante la prensa mundial, del por qué se decidió pedir la salida de Hodges, sin que ello signifique una ruptura, a nivel de Estados.

Quienes conocen los códigos diplomáticos entienden el mensaje de Patiño. Más allá de coincidir o no con él, el ex vicencaciller Jaime Marchán cree que no se trató de una expulsión. Por eso, no se fijó una fecha para esa salida.

Este, a su juicio, es un detalle importante porque no necesariamente obligará a EE.UU. a responderle a Ecuador con la misma moneda. Es decir, que Washington ordene también la salida del embajador Luis Gallegos.

Esa decisión, para la Cancillería ecuatoriana es clave. Será el termómetro con el cual se medirá el grado de molestia de EE.UU.

Pero Marchán cree que la respuesta de la Casa Blanca no se sentirá por ese lado. “EE.UU. tiene una diplomacia seria, madura, institucionalizada y no retaliativa”. En ese sentido, pide ponderar el mensaje que Mark Toner, portavoz del Departamento de Estado, dio el martes tras conocer la decisión de Patiño. Esto es que Ecuador es un aliado clave en la región. “Creo que esas palabras son reales y dejan entrever lo que el país significa para EE.UU.”.

Si es así, ¿Patiño tiene razón cuando dice que este impasse se solucionará con la llegada de un nuevo embajador? Marchán tampoco cree que la cosa es así de simple. Para ello, toma muy en cuenta la preocupación que tienen los empresarios sobre el futuro incierto de la Atpdea.

Y, en cuanto a la llegada de un nuevo embajador es una cosa que está por verse. A juicio de este ex vicecanciller, lo más seguro es que no se envíe un embajador a Ecuador en mucho tiempo y que las relaciones con el principal socio comercial quede limitado a nivel de un encargado de negocios. Si EE.UU. toma esta decisión, habrá un nuevo código diplomático por descifrar.

A Hodges le preocupaba la radicalización de Correa

La radicalización hacia la izquierda del presidente Rafael Correa fue un tema que llamó la atención de la hasta ayer embajadora de los EE.UU. en el Ecuador, Heather Hodges.

Esto se evidencia en uno de los cables secretos del Departamento de Estado al que tuvo acceso la organización Wikileaks que lo puso en su página web.

En efecto, en enero del 2009, la embajadora Hodges redactó un largo y detallado informe que envió al Departamento de Estado. Ese documento trae un recuento, en el 2008, de algunos hechos que hacen pensar que Correa se estaba radicalizando hacia la izquierda.

Al final del cable, Hodges recomienda a sus superiores que Washington no interrumpa su cooperación con el Gobierno ecuatoriano a menos que haya un pedido expreso, como sucedió con las unidades antidrogas especiales de la Policía.

“No recomendamos la terminación de ninguno de los programas del gobierno de los Estados Unidos que sirven a nuestros intereses, ya que eso solo debilitaría el incentivo para que Correa vuelva a su posición más pragmática”, decía Hodges. Así se refería al cambio del Presidente ecuatoriano desde una posición pragmática amistosa con los EE.UU. a la radical en la que se prioriza las relaciones con países inamistosos con Washington. “Mientras tanto, estamos enviando en privado el mensaje que las acciones de Correa tendrán consecuencias para su relación con la administración Obama, para no hacer comentarios públicos que pueden ser contraproducentes”.

Hodges también sugería que ese cambio de Correa, quien a principios del 2008 había mostrado interés en tener buenas relaciones con los EE.UU., se debe al hecho de que Washington apoyó la posición colombiana tras el ataque a Angostura donde murió el guerrillero Raúl Reyes.

El relato de Hodges incluye, en su visión, otro hecho que demostraría el cambio de Correa y su alejamiento de los EE.UU.

Por ejemplo, dice Hodges, en La Habana, Cuba, Correa exhortó al “imperio” que termine su bloqueo a Cuba, tildando a la política de EE.UU. como absurda. Acusó al “imperio” de etnocidio (quizá queriendo decir que se destruye una cultura). Correa se ha declarado aliado de Cuba y alabó los logros de la revolución sobre la que dijo que aseguró los derechos humanos para todos los cubanos.

Otras preocupaciones de la diplomática

Rafael Correa terminó el 2008 invitando a los embajadores de Venezuela, Bolivia, Cuba, Irán, China y Rusia a un almuerzo por fin de año. Esto fue, sostiene Hodges, una “cachetada” al resto del cuerpo diplomático.

Los cambios en el Ministerio de Relaciones Exteriores aparentemente harán más ideológica a esa dependencia. Correa ha nombrado a uno de los fundadores de País, Fander Falconí, como canciller. La causa: Ecuador ha sido inocente al enfocar ese Ministerio en temas comerciales y no en un enfoque geopolítico.

Rafael Correa decidió suspender parte del pago de la deuda externa el 13 de diciembre del 2008.

Durante su viaje a Irán, 5 y el 9 de diciembre, Rafael Correa condenó el “imperialismo norteamericano” y a las condenas del Consejo de Seguridad en contra de Irán. Y aprobó el establecer una embajada iraní en Quito.

El Gobierno recibió al ministro de Relaciones Exteriores ruso, Lavrov, el 27 de noviembre para discutir temas militares y comerciales.

El Presidente se ha alineado más con la Alba y fue a sus citas sin ser miembro (Ecuador se adherirá más tarde. NDR).

El cable se envió luego de los cambios en la Policía

 

El informe de la embajadora de EE.UU. en Quito, Heather Hodges, fechado en julio del 2009 y que fue filtrado por Wikileaks, recoge las preocupaciones del Gobierno estadounidense por las decisiones de la cúpula policial ecuatoriana.

 

Los problemas, dice, se iniciaron en enero del 2009, luego de que el comandante de la Policía, Jaime Hurtado Vaca, cambiara al Jefe del Centro Operativo Anti-Coyoterismo(COAC), adscrito a la Dirección de Inteligencia, sin seguir el protocolo acordado entre EE.UU. y Ecuador. Hurtado  puso a Fernando Miño, en reemplazo de Diego Sandoval.

Armando Astorga, agregado de la Agencia de Inmigración y Aduana, envió una carta a Hurtado en la que le explicaba que la cooperación del Gobierno estadounidense a ese programa iba a ser suspendida por los cambios. Además, pidió que se le devolvieran los equipos dados al COAC.

Esto desencadenó la molestia  del presidente Rafael Correa, que en el enlace sabatino del  7 de febrero anunció la expulsión de Astorga. A partir de entonces, se inició la polémica por la cooperación que EE.UU. entregaba a la Fuerza Pública. Una de las más visibles, la Unidad de Investigaciones Especiales (UIES), que meses atrás del ‘impasse’ había descubierto una red de narcotráfico en la que supuestamente estaba vinculado el ex subsecretario de Gobierno, Ignacio Chauvín.

La UIES se convirtió en el  blanco de Hurtado, que removió a  Manuel Silva en la  jefatura y en su lugar puso a Rafael Pérez. Silva, al igual que Juan Carlos Barragán, ex  director  de Antinarcóticos, fueron trasladados a unidades policiales de Tungurahua y de El Oro.

 La resolución se tomó porque supuestamente ellos   transmitían información a Inteligencia de Estados Unidos. Esto molestó a ese país, que   cuestionó la decisión, en especial el nombramiento de Pérez como jefe de la UIES. La principal crítica  fue que al parecer él había reprobado la prueba del polígrafo,   exigida por EE.UU., para trabajar en Inteligencia.

“Si las investigaciones sobre Chauvín  continúan es probable que información adicional salga a la superficie y dañe la imagen de la administración de Correa.

Sin embargo, el sospechoso traslado de las cabezas clave de las unidades de la Policía, que tuvieron un papel decisivo en los esfuerzos de la lucha antidroga, no solo daña nuestra cooperación bilateral, sino que también disminuye la posibilidad de que los narcotraficantes sean  condenados”, dice otro cable de Wikileaks, que fue publicado ayer por El Universo.

Marck Sullivan,  primer secretario de la Embajada de EE.UU., expresó su  inconformidad,  presuntamente por no observar ciertas políticas que su Gobierno exigía para mantener la colaboración  con la UIES. Su posición molestó a Correa que    ordenó que también   se lo expulsara  del país.

Mientras tanto, el fiscal de Pichincha,  Marco Freire, abrió ayer una indagación contra Hurtado Vaca, para determinar si  hubo irregularidades en su administración (2008-2009). Llamará a declarar a varios oficiales.

América Latina en las filtraciones de Wikileaks

Los cables diplomáticos estadounidenses filtrados por el sitio Wikileaks, desde noviembre del 2010, han puesto en aprietos a  diferentes gobiernos latinoamericanos y a la administración de Barack Obama.

A la salida de la embajadora Heather Hodges, en Ecuador, se suma  la renuncia del diplomático estadounidense en México, Carlos Pascual, ocurrida  hace  tres semanas.

Por otro lado, en estos cables se ha mencionado a políticos latinoamericanos, como el presidente de Paraguay Fernando Lugo, a quien se lo calificó de “débil”.

 

“Los fracasos de Lugo (inseguridad, crisis financiera, corrupción, no realización de la reforma agraria y judicial) sobrepasan a los éxitos, mayormente debido a su débil estilo de manejo, la falta de apoyo de los partidos y la pobre elección de consejeros, inexpertos y corruptos”, resumió el informe enviado el 20 de agosto del 2009.

Otro cable afirmó que el presidente de Nicaragua Daniel Ortega y su ex rival liberal, el ex mandatario Arnoldo Alemán, tienen un “pacto” que les ha permitido “dividirse, politizar y corromper” las instituciones.

Por otro lado, el jefe de Ministros de Argentina, Aníbal Fernández, admitió que el gobierno de Cristina Kirchner “no puede ganar”  la batalla contra el narcotráfico en el país, según otros cables diplomáticos de Estados Unidos filtrados por Wikileaks. “ No quiero engañar a nadie con que el Gobierno (argentino) puede ganar la batalla contra las drogas”,  habría dicho el jefe de Gabinete ante diplomáticos estadounidenses, según uno de los cables del  2009.

Gobiernos, como el mexicano,  se han visto salpicados por estos cables, uno de ellos asegura que las fallas en la forma como se hace el rastreo en México a las armas decomisadas al narcotráfico impide verificar si el 90% de estas proviene de EE.UU., según autoridades de ambos países.

 

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