17 de January de 2013 00:01

Caicedo marca distancia con el MPD

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La esmeraldeña Marcia Caicedo cuenta con un jefe de campaña personal. Se trata de su único hijo Germán Gabriel, de 6 años. Él busca votos a favor de su madre, el binomio de la Coordinadora por la Unidad de las Izquierdas, en la escuela, entre la directora, la supervisora y algunos maestros.

La aspirante sonríe al relatar que Germán, “un tsunami” es llamado el Felipao del futuro porque es un gran delantero”. Cuenta con su apoyo y el de su esposo Flavio Rodríguez para ser parte de la contienda electoral.

No es la primera vez que debe alejarse de su hogar, en Guayaquil, para asumir un reto. Ya lo hizo en el Consejo Nacional Electoral de Transición, desde la proclamación de la nueva Constitución hasta noviembre del 2011.

Entonces se convirtió en una de las vocales más críticas del CNE. Fiscalizó al oficialismo y se opuso a que Rafael Correa fuera considerado un sujeto político en la campaña por la consulta popular del 2011. Denunció el supuesto uso de fondos públicos.

Ella siempre ha negado su vinculación al MPD, para mantener su independencia. Dice ser militante de la democracia y ser exageradamente legalista. Lo cierto es que la Coordinadora escogió su nombre entre más de seis opciones. Y los dirigentes también han reiterado que no hubo presiones de este partido ni de ningún otro. Simplemente se escogió a la mejor carta.

Caicedo estudió Derecho en la Universidad Estatal de Guayaquil. Es la única de sus 10 hermanos con un título de tercer nivel. Son nueve vivos, seis varones y cuatro mujeres, tres de ellas sordomudas.

Al graduarse, la candidata fue asesora de la Federación de Estudiantes de Química y Farmacia del país. Ese sector la postuló para el CNE de transición. Caicedo admite que este gremio era parte del Frente Revolucionario de Izquierda Universitario (FRIU). Pero no acepta que la vinculen con el MPD.

“Ellos no son garroteros. Cuando la injusticia se hace ley, la rebelión es una obligación”, comenta. Y señala que le conmueve como mujer ver a la madre de una de las dos detenidas por el caso los 10 de Luluncoto, pelear y llorar por la libertad de su hija.

De 37 años, nació y creció en el barrio Las Marías, del cantón San Lorenzo, en Esmeraldas. Enfrentó limitaciones económicas pues su padre era carbonero. Y ella, a los 12 años, tuvo que trabajar para ayudar a su familia. En las tardes, luego de las clases en el Colegio Fiscomisional Católico 10 de Agosto iba a recoger conchas en el manglar. Tenía temor de que un mosquito le picara y le provocara fiebre y dolores de cabeza.

Cuando era niña soñaba con ser policía. Creía que ellos impartían justicia. Luego, casi graduada de bachiller, quiso ser monja y tras tres meses de voluntariado en Carpuela descubrió que eso no era lo suyo. Su vocación era servir, pero no con hábitos sino como abogada.

Dejó Esmeraldas y partió a Guayaquil con su hermano. Ella estudiaría leyes y él, medicina. Marcia terminó su carrera y él tuvo que abandonarla por falta de dinero.

Su ficha

Nació en  Esmeraldas, hace 37 años. Su cumpleaños es el 6 de julio. Estudió Derecho.

Su trayectoria.  Fue una de las cinco vocales del CNE de transición.

Antes de campaña.  Trabajó con la Fundación Afroamérica en Guayaquil y Negros y Mestizos A. Illescas.

“Cuando la injusticia se hace ley, la rebelión es una obligación”.

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