19 de June de 2010 00:00

Angelina Jolie llenó de luz a Shushufindi

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Nancy Verdezoto

Angelina Jolie tiene algunos rostros. Uno de ‘femme fatale’, como sensual heroína en las películas de Hollywood; otro tierno, como madre de seis niños; otro altruista, como Embajadora de Buena Voluntad de la Agencia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

Nacida en Los Ángeles, California (EE.UU.), Angelina es Géminis (4 de junio) y tiene 35 años. Se involucró a la organización mundial en el 2001 y ha visitado Sierra Leona, Tanzania, Pakistán, Camboya y otros lugares donde se encuentran personas que escapan de la violencia en sus países.

En esta, su segunda visita oficial a Ecuador, lució sin poses: ojos azules, cabello castaño claro suelto, cero maquillaje.

Con su 1,70 m de estatura, llevaba un pantalón negro de gabardina, una camiseta blanca sin logotipos y una chaqueta café.

Aunque sabe que su belleza y su fama no pasan desapercibidas, se mimetiza con el entorno. Habla poco, pero escucha con atención cualquier explicación. Dos mujeres no se separan de ella: una le traducía. Otra, funcionaria del Acnur, le contaba detalles sobre el Ecuador.

Funcionarios, periodistas, policías y decenas de curiosos esperaban atentos para poder verla, estar cerca, tomarle una foto...

Un auto de la Acnur la llevó hasta la Hostería Amazonas, en Shushufindi. Allí se reuniría con el presidente Rafael Correa.

El encuentro, pactado para las 13:00, se produjo bajo una fuerte lluvia que caía sobre la ciudad amazónica.

El encargado de seguridad de Jolie dispuso que la cita solo fuera con el Mandatario, pero también asistieron el vicepresidente Lenín Moreno; el canciller Ricardo Patiño y el embajador para los Refugiados, Alfonso Morales.

Las dos hijas del Jefe de Estado, Sofía y Dominic, de 16 y 13 años, llegaron con Correa para conocer a la actriz ganadora de un premio Óscar y de tres Globos de Oro.

La cita duró media hora y en ella Angelina explicó al Presidente el objetivo de su viaje: verificar la situación de los colombianos en el país, justo ayer cuando se celebró el Día Mundial del Refugiado.

Ecuador es el país que alberga el mayor número de refugiados del continente. Acnur señala que hay 20 682 reconocidos legalmente y 67 963 han presentado solicitud para conseguir el estatus. El Gobierno ecuatoriano cree que la cifra de refugiados supera fácilmente las 100 000 personas, la mayoría colombianos.

Esta es la segunda vez que Jolie visita Sucumbíos. La primera fue en junio del 2002, un año después de ser designada Embajadora de Buena Voluntad.

Entonces escribió un diario en el que contaba sus experiencias.

Allí expresaba el dolor que sintió al escuchar a los niños contar cómo sus padres fueron asesinados por la guerrilla o por grupos paramilitares.

En el encuentro, el Presidente explicó a Jolie el trabajo que realiza Ecuador para ayudar a los colombianos que huyen de la violencia en su país: “Le expliqué que Ecuador tiene una política de atención a los refugiados”.

Luego, bromeando, dijo que la cita con Angelina fue “un sacrificio por la Patria”.

Patiño contó que invitó a Jolie para que conociera el Parque Nacional Yasuní junto a su también famoso esposo, el actor Brad Pitt

Jolie se marchó escoltada por oficiales de la Cuarta División del Ejército. Llevaba en su mano un regalo que le entregó la Presidencia. Se despidió de sus admiradores con un gesto.

Jolie llegó a Nueva Loja casi en secreto el jueves último.

Recorrió zonas donde residen los refugiados colombianos, se reunió con grupos de mujeres y visitó centros infantiles.

Llegó al caserío de Barrancabermeja, en plena frontera con Colombia y con fuerte influencia de la guerrilla de las FARC.

Allí conversó y escuchó las necesidades de las personas que viven entre la incertidumbre y el miedo.

En la tarde visitó la oficina del Ministerio de Relaciones Exteriores de Nueva Loja, donde se realizan los registros ampliados y se censa a los refugiados.

Mientras Angelina conversaba con las autoridades locales, los funcionarios esperaban con ansiedad que saliera para tomarle fotos y pedirle un autógrafo .

Pedro, un chofer de la Cancillería en Nueva Loja, lo consiguió. Logró tomarse una foto con ella y se convirtió en el más envidiado de todos los que quedaron impactados no solo por la belleza sino por la personalidad de Angelina.

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