14 de May de 2010 00:00

La amenaza de bomba impidió cita sobre acceso a información

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Redacción Guayaquil

Sentados en la mesa principal, Claudia Arteaga y el venezolano Alejandro Peña Esclusa esperaban que el seminario El derecho de acceso a la información empezara. El salón Eloy Alfaro del Centro de Convenciones Simón Bolívar fue el sitio escogido para este evento.

Peña, opositor de Hugo Chávez, tenía a su cargo la conferencia Redes ciudadanas por el derecho al acceso a la información pública. Y Claudia Arteaga, hermana de la ex presidenta Rosalía Arteaga, debía comentarla. No ocurrió.A las 09:42, Amparo Vasco, encargada de la organización, pidió a los asistentes que salieran. Había una amenaza de bomba y era necesario abandonar el auditorio. La salida fue rápida. Los pocos asistentes que llegaron hasta esa hora lo hicieron en menos de cinco minutos: no pasaban de 30.

Quienes sí tardaron un poco fueron los camarógrafos, fotógrafos y periodistas que, desde las 09:00, hora convocada para el inicio, estaban en el sitio. La anunciada y confirmada presencia del escritor peruano Jaime Bayly generó expectativa entre los medios locales y nacionales.

Personal de la organización se limitó a decir que se recibieron llamadas telefónicas alertando de la bomba. Nada más. Tampoco dieron información precisa sobre si Bayly ya había llegado a Guayaquil. Señalaron que, por cuestiones de seguridad, no daban información precisa. Se dijo que sí asistiría y que se le estaba arreglando la conexión con Guayaquil.

Tras el anuncio de la bomba, un grupo de ocho policías ingresó al auditorio. Sin embargo, se conoció que ellos fueron enviados para dar seguridad al evento y cuando llegaron supieron lo de la amenaza. Recién a las 10:05, llegó un escuadrón de Explosivos del Grupo de Intervención y Rescate (GIR) y dos perros amaestrados.

A puerta cerrada, el equipo hizo su trabajo. Tras 20 minutos hubo resultados. El policía Frank Jaramillo contó que, luego de un registro visual y otro hecho con los canes, se constató que el lugar estaba libre de explosivos. Y que la decisión de continuar con el seminario era de los organizadores.

Eso no pasó. Amparo Vasco comentó a varios periodistas que había cierto temor y que creía que lo sucedido era por la presencia de Peña Esclusa. El empresario venezolano aprovechó esos momentos, para dar entrevistas. En ellas seguía con sus cuestionamientos y críticas al presidente Chávez, especialmente en sus constantes ataques a la prensa.

El personal del GIR llamó la atención de los organizadores, al decir que para este tipo de eventos se debió haber pedido seguridad a la Policía, especialmente cuando hay personajes que generan polémica. Que eso no había ocurrido. Efectivamente, el miércoles, primer día del seminario, no hubo presencia de policías.

Ya cerca de las 11:00, Rosalía y Claudia Arteaga, asistentes por parte de la Fundación Fidal, ya se habían ido. Joaquín Hernández, de la Universidad Espíritu Santo, al igual que el resto de invitados, optó por esperar un poco y retirarse.

Tras una improvisada rueda de prensa, Cristóbal Buendía, del Centro de Observación Ciudadana, anunció que el seminario se suspendía. Además que, al tratarse de personajes de gran connotación, tomaron la decisión de no seguir. Esto ocurrió pese a que los policías dijeron que no había nada. En ese momento, recién Buendía dijo que Bayly nunca había tomado un avión.

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