29 de December de 2010 00:00

El alza a los combustibles es tema tabú para presidentes populares

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Redacción Política

Si el presidente Rafael Correa decretara un alza de combustibles similar a la de homólogo boliviano, Evo Morales, la gasolina extra subiría de USD 1,30 a 2,34.

Es un incremento del 80%, con el cual este hidrocarburo en Ecuador estaría a 15 centavos de llegar al precio internacional.

El Mandatario boliviano eliminó el subsidio a las gasolinas y al diésel bajo un esquema similar al de las medidas de ‘shock’, que los presidentes ‘neoliberales’ aplicaban en los años 90.

Su decisión, a más de los efectos económicos que producirá en el pueblo boliviano, despierta una discusión política que en Ecuador ha sido recurrente.

¿Se agota el modelo que ha priorizado los subsidios en países gobernados por presidentes que se autodefinen de izquierda? ¿Cuánta popularidad arriesga un mandatario con estas medidas?

La pregunta da vueltas en políticos y analistas, quienes consideran que la experiencia boliviana debe ser estudiada con atención.

Lucio Gutiérrez, quien gobernó entre el 2003 y el 2005, sabe del costo político que implica un ‘gasolinazo’ como el de Morales. “Y los presidentes que actúan en función de lo que dicen las encuestas difícilmente expedirán un decreto como este”.

Pero si Correa quiere mantener su nivel de gasto público tan alto -comenta el ex Presidente- tendrá que pensar en este escenario.

En un par de enlaces sabatinos, el Jefe de Estado ha reflexionado sobre la necesidad de sincerar los precios de los hidrocarburos, pero sus palabras no se han convertido en una acción de gobierno.

La ex diputada Alexandra Vela, quien trabajó con los presidentes Jaime Roldós y Osvaldo Hurtado, cree que en el país es urgente impulsar una discusión transparente. Lo dice porque destinar “casi USD 4 000 millones anuales” al subsidio de los combustibles resulta peligroso para el equilibrio macroeconómico. También porque ningún presidente desde 1830 ha tenido el poder y la fuerza política del actual, para hacer frente a un eventual descontento popular por medidas como estas.

El ex ministro de Energía de este Gobierno, Alberto Acosta, comparte con la inquietud de la ex legisladora democristiana. “Independientemente de lo que piense Correa, la sociedad debe discutir. Es una obligación de personas responsables” tomar postura frente a un tema sobre el cual se han construido tantos tabúes.

De esta suerte de mitos se ha alimentado la política ecuatoriana. Santiago Nieto, experto en manejo de imagen y asesoría política, mira con preocupación el golpe a la popularidad de Morales que significarán las alzas decretadas. “Subir los precios en el 80% es algo exagerado y eso traerá consecuencias”. Pero estima que el poder político de ese Presidente servirá para afrontar una crisis.

¿Qué pasaría en Ecuador en una situación como esa? Según Nieto, existe una realidad que aventaja a Correa. “El Gobierno tiene un amplio control de los efectos desestabilizadores que estas alzas pudieran causar”: su control sobre el Poder Legislativo y la amplia gama de medios de comunicación que posee para construir un mensaje político que neutralice el descontento social.

La estrategia mediática es clave. Vela recuerda que las alzas de los combustibles decretadas por Roldós y Hurtado levantaron la protesta social, “pero no al nivel de desestabilizar a esos gobiernos. Ni siquiera en el período de Abdalá Bucaram la única razón de su caída, en 1997, fue el alza del gas”. Lo importante es saber comunicar las razones por las cuales se toma esa medida, señala.

Aunque difícilmente el presidente Morales logrará esquivar el cuestionamiento popular que ya se ha generado, hay un factor que terminará ayudándolo. Simón Pachano, analista político y conocedor de las dinámicas bolivianas, sostiene que la austeridad fiscal con la cual ha gobernado este Presidente calmará en alguna medida a esa sociedad.

Aquello no ocurriría en Ecuador, apunta Gutiérrez. “¿Qué garantía pudiera dar al país este Gobierno de que el ahorro en las gasolinas no irá a alimentar su gasto público en propaganda y burocracia que son excesivos?”.

El debate no solo es de tipo fiscal sino de modelo económico. Ni Vela ni Nieto ni Pachano ven que porque Morales ha sincerado el precio de los combustibles, esa tendencia necesariamente llegará a otros países del eje bolivariano. Más aun cuando pensadores de izquierda como Acosta se preguntan si la medida en ese país “¿simplemente busca el equilibrio macroeconómico y recuerda los viejos ajustes neoliberales?”.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)