27 de July de 2010 00:00

‘Hace 40 años yo pensaba como el economista Correa, no en el siglo XXI’

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Miguel Rivadeneira y Gonzalo Ruiz.

Osvaldo Hurtado Larrea, ex presidente de la República

¿Qué ha cambiado en la última etapa democrática?

En la nueva Constitución se reprodujo un artículo que constaba en la Constitución de 1998 sobre los deberes y responsabilidades de los ecuatorianos que lo escribí yo casi íntegramente. En su mayor parte está reproducido. Pero eliminaron de los deberes de los ecuatorianos estudiar y capacitarse. Los pueblos que progresan son los que trabajan esforzadamente, los que estudian y los que se capacitan porque este mundo contemporáneo es del conocimiento . Cómo una organización política que dice que va a cambiar el Ecuador elimina de los deberes estudiar y capacitarse.

¿De qué sirven las potencialidades de nuestros países si no existe el conocimiento y el cambio de conductas?

El 82 por ciento de los ecuatorianos votó porque se rompa la Constitución. Esto es porque no confían en la democracia ni en la ley y por tanto no las respaldan. Los ecuatorianos no tienen convicciones democráticas profundas. A los ecuatorianos no les importa la democracia. Mientras más Constituciones tiene un país más atrasada es esa sociedad.

¿Cuánto juegan en una democracia las libertades?Sin libertad lo que hay es dictadura. La libertad de organizarse en partidos, en sindicatos, en movimientos indígenas, en clubes deportivos. La democracia no es un régimen de partido único. La libertad en sus diversas expresiones es por lo que ha luchado la humanidad. Coartar la libertad significa volver a épocas de los siglos XIX, XVIII, XVII. Ningún país moderno, ninguna sociedad moderna limita las libertades.

¿Y la libertad de ideas, de expresión, de opinión?

No hay democracia en la que exista pensamiento único, en donde quien discrepa es ofendido, injuriado, calumniado y perseguido. Eso no es democracia. Todos tenemos derecho a pensar. Si los homosexuales tienen derecho a disfrutar de su sexualidad, cómo no vamos a tener derecho los ecuatorianos a pensar diferente de cómo piensa el gobierno.

¿Pesa la alternabilidad en un sistema democrático?

Un elemento es la alternancia y el segundo es el pluralismo. Una sociedad moderna es una sociedad con ideas diversas; todos tienen derecho a pensar diferente. Los medios de comunicación tienen todo el derecho a decir lo que ellos piensen.

¿Qué pasó con el ofrecimiento de este Gobierno de recuperar la democracia?

El proyecto de este gobierno no es democrático; nunca lo fue. Lo advertí oportunamente y no me creyeron. No es un proyecto para que exista alternancia en el poder. Es un proyecto para permanecer sin fecha en el poder.

¿Cómo evolucionó el pensamiento político?

No solo que las ideas que yo expresaba políticamente estaban bastante más a la izquierda de las que hoy tengo. Estaban más allá de la centro izquierda.

¿Cuáles son los rasgos de esa evolución política?

Yo creía que existía un sistema económico alternativo a la economía de mercado y que ese sistema económico era la economía comunitaria, esto es la propiedad en manos del pueblo. De alguna manera esas ideas se expresan en la tercera parte de mi libro ‘El Poder Político en el Ecuador’ en la que valoro mucho el papel del Estado y subvaloro el papel del sector privado, en el que critico mucho al sistema económico internacional y no valoro suficientemente los aportes que podría dar el sistema internacional al desarrollo.

En la última edición de su libro hace rectificaciones.

Esta última edición del libro es exactamente igual a las anteriores pero efectivamente en el prefacio que escribo hago rectificaciones. Pongo por qué cambió el mundo. Para ponerlo de manera contemporánea, hace 40 años yo pensaba exactamente como hoy piensa el economista Correa, pero hace 40 años, no en el siglo XXI.

Usted publicó otro libro, ‘Las costumbres de los ecuatorianos’. ¿Qué significan las críticas que usted hace?

Todavía ahora se hace ese discurso antiimperialista que quiere romper la dependencia y todo lo demás. Este libro quiso llamar la atención para que los ecuatorianos asuman sus responsabilidades. Como ejemplo algo dramático: si los ecuatorianos que murieron atropellados por un tren en España no atravesaban las rieles nunca habrían fallecido.

¿Eso implica una conducta de irrespeto a las normas y a las leyes?

Esa mala costumbre de no respetar las normas y las leyes produjo su dolorosa y trágica muerte. Lo mismo pasa en Ecuador; para qué las Constituciones si ni siquiera el Presidente de la República la respeta, ni la Asamblea, ni los órganos de control. Para qué la Constitución. El problema de Ecuador es que no cumplimos las leyes. Allí está el resultado del informe del Relator Especial de la ONU. El uno por ciento de los casos de muerte recibe sentencia. Este es el índice más deplorable en el mundo. Es el resultado de que jueces no administren justicia, de que los fiscales que no investigan, la Policía que no descubre los crímenes. En algunas cosas evidentemente que el país ha cambiado, pero en estas costumbres del incumplimiento de la ley sigue siendo igual.

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