7 de enero de 2015 20:35

Uno de cada tres aspirantes a la Policía falló en el polígrafo

En el Regimiento Quito 1, un instructor aparece en medio de la formación de decenas de aspirantes a la Policía Nacional. Foto: Archivo / El Comercio.

En el Regimiento Quito 1, un instructor aparece en medio de la formación de decenas de aspirantes a la Policía Nacional. Foto: Archivo / El Comercio.

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Javier Ortega

Los datos del último proceso de selección son reveladores. La Inspectoría General descalificó a 1 000 aspirantes a la Policía por fallas en las pruebas de confianza o polígrafo.

En el último trimestre del 2014, esa unidad examinó a los
3 000 postulantes que aprobaron inicialmente los análisis físicos, médicos y psicológicos. De ese número, 2 000 superaron sin problema las pruebas de confianza en la Inspectoría.

¿En qué erraron los 1 000 postulantes descalificados? En una entrevista con EL COMERCIO, Juan Carlos Barragán, inspector general de la Policía, señaló que los jóvenes “no tuvieron respuestas fiables sobre parámetros delictuales”.

Ellos fallaron en preguntas en las que se interrogó, por ejemplo, “si participaron en delitos, o si son miembros de bandas, su grado de participación en estas, si consumen drogas...”.

Es la primera vez que se evalúa de esta manera a los aspirantes a la institución policial. En Inspectoría se aclara que esta iniciativa surgió como parte de una estrategia integral para entregar a la comunidad elementos “dignos” y mantener altos niveles de confianza.

Inicialmente, por este tipo de exámenes pasaban solo los oficiales de la Policía. En esos rangos, hasta ahora han sido evaluados alrededor de 5 000 uniformados, entre coroneles, tenientes, capitanes...

Sin embargo, tras los hechos del domingo último -en que falleció el comandante del Grupo de Operaciones Especiales de Esmeraldas, en un enfrentamiento con otros policías- el Ministerio del Interior dispuso que todos los agentes pasen por las pruebas de confianza.

El plan de la Inspectoría General es analizar primero a los uniformados que operan en Esmeraldas. Luego se ampliará el trabajo a otras zonas del país.

¿Por qué se incorporó un nuevo filtro más riguroso para seleccionar a los aspirantes a la Policía? En la institución lo tienen claro. Para frenar los últimos acontecimientos de agentes involucrados en casos de narcotráfico, extorsión, robo, asesinato, plagio, embriaguez... necesitaban “nuevas estrategias”.

En Inspectoría creen que la depuración integral no solo consiste en evaluar a los policías que ya están en servicio. “Nada ganaríamos si seguimos permitiendo el ingreso de personas que no son convenientes para la labor de la institución”, advierte Barragán sobre estos nuevos procesos para elegir a los futuros uniformados.

En noviembre pasado, la Dirección Nacional de Educación eliminó a un postulante del proceso porque se detectó que pudo haber incurrido en un ­caso de microtráfico.

La Unidad Antinarcóticos de Los Ríos localizó al aspirante dentro de un taxi junto con otras tres personas. Los investigadores aseguran que encontraron 20 kilos de marihuana ocultos en la cajuela del auto.

Los peritos que tomaron el caso calcularon el estupefaciente confiscado entre USD  20 000 y 30 000 en el mercado ilegal. La cifra se dispara cuando se trata de grandes cargamentos de cocaína. Oficiales refieren que las organizaciones de narcotráfico ofrecen “astronómicas cantidades de dinero” a los uniformados que reclutan. “Se habla de que por cada viaje donde llevan droga les pagan cerca de USD 500 000 o más”.

Ese valor no es sorprendente si se toma en cuenta que en EE.UU. o Europa, principales destinos del alcaloide que sale de América del Sur, el precio de los cargamentos se triplica.

En la prueba de polígrafo que se realiza a policías activos -y ahora a aspirantes- los técnicos colocan sensores en la mano, la pierna y el tórax del evaluado.

Luego se inicia el interrogatorio: ¿ha consumido drogas?, ¿ha recibido beneficios ilícitos?, ¿ha participado en hechos delictivos?, ¿ha cometido abusos de derechos humanos?

En cada respuesta, los expertos revisan en una pantalla las reacciones fisiológicas. Los especialistas advierten que estos aparatos detectan los cambios que se generan en el organismo. “Cuando el ser humano se siente en peligro, el sistema nervioso prepara el cuerpo ­para un estado que es conocido como pelea, huida o inmovilización”.

Este estado es un suceso natural que no puede ser controlado por las personas. “Las alteraciones fisiológicas debidas a este estado de sobrevivencia natural son medidas por los accesorios del polígrafo”, dicen los técnicos.

Actualmente, en la Inspectoría General hay 30 especialistas. Para este año se prevé incorporar otros 70 poligrafistas. Ese equipo examinará a los cerca de 44 000 agentes en servicio activo y a los futuros aspirantes a la institución.  

En las evaluaciones que se realizan antes del ingreso a la entidad del orden, los futuros agentes tienen entrevistas personales con psicólogos, pasan por exámenes toxicológicos, por el polígrafo y entregan una declaración de bienes.

Datos oficiales revelan que durante el 2013, 208 uniformados (ver infografía) fueron desvinculados de las filas policiales porque se detectó que estuvieron involucrados en delitos, entre ellos extorsión, robo o tráfico de drogas. Hasta diciembre del 2014 fueron 600.   

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