31 de agosto de 2016 10:13

Agentes investigan a los expendedores de droga que llegan a Ambato

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Fabián Maisanche

Por tres rutas llegan los pequeños cargamentos de droga hacia las capitales de Tungurahua y Cotopaxi. Los traficantes entregan el alcaloide a las redes locales, para luego ser distribuido a microtraficantes de Ambato, Latacunga, Riobamba, Guaranda, Baños de Agua Santa y La Maná. Los agentes de policía indican que en estas urbes se consume la marihuana, la pasta base y el clorhidrato de cocaína.

Según información de la Unidad de Antinarcóticos el traslado del alcaloide inicia en las pasos ilegales que están a lo largo del río San Miguel en Sucumbíos, ubicado en el límite fronterizo entre Ecuador y Colombia. Los proveedores avanzan por las ciudades de Quito, Tena, Pastaza hasta Ambato.

Según Patricio Yánez, jefe de la Unidad de Antinarcóticos de Tungurahua, otra de las vías para abastecer a la urbe de Tungurahua es por Santo Domingo de los Tsáchilas o por otras provincias de la Amazonía.

El oficial indicó que los corredores establecidos por los expendedores fueron debilitados por los constantes operativos de control. En Tungurahua, se realizaron 175 operativos y decomisaron 37 344,35 gramos de droga entre enero y julio de este año. Los uniformados privaron de la libertad a 192 personas que se dedicaban a esta actividad en pequeña y mediana escala.

“Los expendedores ya no se exponen y ahora lo venden solo a los conocidos. Ellos retornan de inmediatamente a sus lugares de origen por un tema de seguridad personal y porque los integrantes de las redes delictivas son vigiladas de cerca por los investigadores”, aseguró Yánez.

Otra de las medidas de seguridad de los expendedores es no entregar las sustancias de forma personal sino que lo esconden en lugares lejanos. Para identificar estos sitios la Unidad de Antinarcóticos realiza el seguimiento a los integrantes de las redes delictivas o compran información a los consumidores.

Uno de estos operativos se realizó en seis hostales y dos viviendas del centro de Ambato, el lunes pasado (29 de agosto). Los agentes privaron de la libertad a cinco personas y decomisaron sobres con 41 gramos de cocaína y 20 gramos de marihuana.

El allanamiento estuvo a cargo de los agentes de la Unidad de Inteligencia Antidelincuencial de la Policía Nacional. Además, participaron siete fiscales para emitir boletas de captura para las personas aprehendidas. “En el operativo también se encontró USD 325 que se presume fue producto de la venta del alcaloide. Los microexpendedores huyeron al percatarse de la presencia de la Policía en los lugares de gran afluencia de Ambato”, comentó Yánez.

En Cotopaxi, la Unidad de Antinarcóticos informó que los microtraficantes compran la droga de forma aislada y no hay una organización delictiva.

Los expendedores viajan a Quito o Ambato para abastecerse y comercializar en la urbe. Pablo Cadena, jefe (e) de la Unidad de Antinarcóticos de Cotopaxi, informó que estas rutas son utilizadas por consumidores locales que intentan convertirse en comercializadores pero han sido privados de la libertad en el intento.

El investigador comentó que Cotopaxi se convirtió en un punto de salida de estupefacientes hacia Ámsterdam, Holanda. El envío de cargamentos de rosas y legumbres es aprovechado por los narcotraficantes para el envió del alcaloide desde el Aeropuerto Internacional de Cotopaxi.

Los narcotraficantes contaminan con estupefacientes en los tallos o hacen orificios en el corazón de la rosa. En el 2015 se detuvo a los estibadores, una funcionaria que controlaba el escáner y al conductor del camión que movilizaba el cargamento. “Este año no hemos tenido problemas en el aeropuerto porque las revisiones son exhaustivas. La desarticulación de las bandas que operaban en la terminal aérea fueron desmanteladas y ahora estamos buscando a los microtraficantes en los cantones de Cotopaxi”, aseguró Cadena.

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