12 de septiembre de 2014 20:52

La polémica forma parte de la carrera de Samper

Ernesto Samper

Ernesto Samper fue presidente de Colombia y se posesionó como secretario general de la Unasur en Caracas, el jueves. Foto: Miguel Gutiérrez / EFE

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El Mercurio de Chile y EFE (I)
politica@elcomercio.com

El expresidente colombiano Ernesto Samper asumió el jueves, en Caracas, la Secretaría General de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), tomando la posta del venezolano Alí Rodríguez. En la ceremonia, donde también estuvo el presidente Nicolás Maduro, Samper subrayó ayer que el bloque regional puede ayudar a impulsar el diálogo entre el gobierno chavista y la oposición, y también a superar el conflicto en Colombia.

Samper asume con una serie de desafíos por delante y con una carga pesada que arrastra hace dos décadas. Nacido en Bogotá hace 64 años y miembro del Partido Liberal, Samper fue presidente en el período 1994-1998, mandato que se vio empañado por las denuncias acerca de una supuesta financiación de su campaña electoral con dinero del narcotráfico.

El escándalo llevó a la Cámara Baja a abrirle una investigación conocida como ‘Proceso 8 000’, que finalmente no llegó a ninguna conclusión, ya que la mayoría de los parlamentarios, que también eran investigados por relaciones con el narcotráfico, retiró en 1996 la demanda para conocer la verdad.

Samper siempre alegó inocencia. Sin embargo, Fernando Botero Zea, quien fuera su jefe de campaña y también ministro de Defensa, terminó en prisión por el proceso. Además, el escándalo causó un aislamiento internacional de Colombia y el deterioro de las relaciones con Estados Unidos, que incluso canceló el visado al Presidente. El único antecedente similar ocurrió en 1987 contra el entonces presidente federal austríaco, Kurt Waldheim, quien asimismo fue secretario general de la ONU, por su pasado nazi.

En las elecciones presidenciales de 1994, Samper derrotó a Andrés Pastrana, supuestamente gracias al dinero del Cartel de Cali de los hermanos Rodríguez Orejuela. El propio Pastrana (quien ganaría la Presidencia en 1998) desclasificó ese episodio en su biografía ‘Memorias olvidadas’.

Pastrana cuenta que días antes de la segunda vuelta, un miembro de la Policía Nacional le entregó grabaciones entre un periodista y miembros del Cartel de Cali. “En la grabación se escucha con plena claridad que los Rodríguez Orejuela tienen a (Alberto) Giraldo (el periodista) de intermediario para inyectarle fondos a la campaña de Samper. Hablan con pelos y señales sobre ciertas cantidades de dinero que ya han sido entregadas, sobre otras que falta enviar de Cali a Bogotá, y además mencionan con nombres propios o apodos a la gente de mayor confianza de Samper inmiscuida en el asunto”, escribe Pastrana.

“La organización narcotraficante más poderosa del mundo en ese momento, el Cartel de Cali, estaba financiando la campaña de Ernesto Samper. ¡Iban a comprar la Presidencia de la República de Colombia¡”, agrega.

El ex Mandatario asegura que el monto iba entre 5 millones y 10 millones de dólares.

Dada la gravedad de la cinta, la cual fue obtenida por la agencia antidrogas estadounidense DEA, el entonces candidato conservador la puso a disposición del mandatario César Gaviria, quien ante el impacto que esto causaría en Colombia optó por seguir el proceso electoral en curso y mantener la reserva.

Frustrado, Pastrana hizo llegar la cinta a la prensa. Publicaciones como la revista Semana, incluso dieron con los cheques con que se financió la campaña.

Al final del capítulo, Pastrana publica una carta que años después, cuando él ya era Presidente, le enviaron desde la cárcel los hermanos Rodríguez Orejuela en donde aseguraban que Samper estaba al tanto del dinero.

Ese pasado no significó impedimento alguno para que asumiera el cargo de Secretario General de la Unasur, un organismo que no logra despegar y que últimamente ha tenido un bajo perfil debido a problemas internos en algunos de esos países, procesos electorales y también diferencias entre sus miembros.

Samper ya ha advertido de las “trampas ideológicas” que buscan dividir al organismo y se ha comprometido a potenciar el protagonismo político y económico de la región y a desarrollar una agenda social.

“Para nadie es un misterio que en la región existen dos visiones ideológicas”, pero se puede vivir “perfectamente sin necesidad de abrir una especie de batalla ideológica que no tiene ningún sentido”, sostuvo Samper en Quito.

En contexto

Ernesto Samper es el cuarto secretario general de la Unasur. Lo antecedieron Néstor Kirchner (Argentina), María Emma Mejía (Colombia) y Alí Rodríguez (Venezuela). Si bien se posesionó el jueves, ya comenzó a trabajar en la sede de Quito desde el 1 de septiembre.

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