24 de enero del 2017 00:00

Nueva polémica por la entrega de licencias

En la gráfica se observa a una alumna durante el curso de las 33 horas en Aneta. Foto: Archivo  EL COMERCIO

En la gráfica se observa a una alumna durante el curso de las 33 horas en Aneta. Foto: Archivo EL COMERCIO

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Fernando Medina
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Las nuevas reglas entraron a regir hace un año. Desde el 11 de enero del 2016, las personas interesadas en obtener una licencia de conducción tipo B o Sportman no necesitan aprobar obligatoriamente un curso de 33 horas en las escuelas.

Ese texto lo aprobó la mayoría legislativa de Alianza País. Ahora, el presidente Rafael Correa dice que es necesario “poner requisitos más rigurosos” y que en este momento “es muy fácil sacar una licencia”.

Ese pronunciamiento se produjo luego de que el 14 de enero murieran 20 personas en un accidente ocurrido en Milagro.
“(Los siniestros se dan porque) la gente no respeta las señales de tránsito, porque se conduce a exceso de velocidad, porque se tiene impericia al manejar y eso es producto de que es muy fácil sacar la licencia”, señaló el Mandatario.

No especificó si hablaba de permisos para choferes profesionales o Sportman. Pero en el caso de Milagro las investigaciones fiscales apuntan al vehículo liviano que estuvo involucrado en este suceso. De hecho, las primeras investigaciones advierten que el chofer de ese auto (muerto en el siniestro) invadió un carril y afectó a dos buses con pasajeros.

¿Qué hacer ante este tipo de problemas? Una investigación académica desarrollada en la U. de Loja advierte que la formación de un alumno requiere de al menos 66 horas y no 33.

El autor del estudio, Miguel Ángel Cusme, advirtió en su momento que eliminar la obligatoriedad del curso para los conductores no profesionales generaría más accidentes a causa de la impericia.

El 2016 cerró con 30 269 siniestros viales, es decir 5 437 menos que en el 2015, según la Agencia Nacional de Tránsito.

En los dos años, las causas frecuentes fueron: manejar desatento, ir a exceso de velocidad y no respetar las señales.

En este momento, hay cuatro requisitos para obtener una licencia tipo B: el tipo de sangre, cédula de identidad, aprobar las pruebas teóricas y psicosométricas y pasar opcionalmente un curso de instrucción.

Vinicio Manzano, presidente de la asociación de Escuelas de Conducción no profesional, dice que la decisión de eliminar la capacitación obligatoria fue un “error”. El sábado recordó que eso ya lo dijeron en el 2014 en la Asamblea, pero dice que no les hicieron caso.

En esos días, el gremio explicó que técnicamente se requería que se incremente el número de horas de aprendizaje y que con las reformas se flexibilizaba el mecanismo para obtener los permisos.

La ANT indicó que en el 2015, en el país se emitieron 342 020 licencias B, mientras que de enero a agosto del 2016 fueron 207 643. En tanto, un informe de la Comunidad Andina dice que en el 67% de siniestros en el país estuvieron involucrados choferes Sportman.

El juez de Tránsito de Pichincha, Víctor Romero, advierte que el último fin de semana atendió atropellamientos, choques, volcamientos y en todos estaban involucrados conductores con licencias tipo B.

La diferencia con los siniestros provocados por choferes de buses es que solo en dos casos (Milagro y Oyacoto) estos han dejado 34 muertos.

Para quienes tienen licencia tipo B, Manzano propone volver a la obligatoriedad de la instrucción, pues considera que la medida de los asambleístas fue “irresponsable”.

El exlegislador de AP Gabriel Rivera asegura que esto no es así. El fin de semana manifestó que nadie ha cuestionado la eliminación del curso. Él entendió que las críticas del Presidente estaban enfocadas a las actuales pruebas teóricas.

“La idea de eliminar el curso fue evitar los monopolios que había en esos momentos; el Presidente no habla de eso, sino cuestiona el grado de dificultad de las pruebas”, señaló.

Rivera fue, justamente, quien propuso la medida de no tomar en cuenta la instrucción de 33 horas y aseguró que esta era una “carga” que “no garantizaba” el aprendizaje y que “precautelaba intereses económicos de ciertos grupos”.

En esos días, el presidente Correa también apoyó los cambios. “¿Para qué gastar USD 180 por un curso en una empresa solo para obtener la licencia”. Además, sostuvo que esa capacitación no era una garantía, pues los accidentes no habían disminuido.

Guillermo Abad, presidente de Justicia Vial, apoya que las horas se incrementen, especialmente las relacionadas con la práctica al volante.

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