7 de junio de 2016 13:40

La planta que se está construyendo en Quitumbe estará lista este año

La planta se ubica en un terreno de 1,5 hectáreas de extensión. Foto: Alfredo Lagla/EL COMERCIO

La planta se ubica en un terreno de 1,5 hectáreas de extensión. Foto: Alfredo Lagla/EL COMERCIO

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Isabel Alarcón
Redactora (I)
ialarcon@elcomercio.com

La descontaminación de 246 kilómetros de los ríos de Quito es uno de los siete proyectos con que la ciudad está participando para llevarse el primer lugar en el Desafío de las Ciudades para la Sostenibilidad 2016, un certamen que es promovido por la organización internacional WWF.

La primera Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), que se está construyendo en Quitumbe, es el paso inicial para alcanzar esta meta.

Ubicada en las calles Guayanay Ñan y Rumichaca Ñan en un área de 1,5 hectáreas, esta estructura estará lista hasta finales del 2016, con el propósito de proveer de agua limpia a los moradores del sur de Quito.

El enfoque se ha puesto primeramente en este sector, porque allí están los principales puntos donde se inician los procesos que están contaminando los cauces de los ríos, cuenta Xavier Vidal, director ejecutivo del Programa de Saneamiento Ambiental de la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento de Quito (Epmaps).

La EPMAPS descontamina ríos en Quito

El río Machángara está catalogado con un nivel alto de contaminación, que proviene en su mayoría de descargas domiciliarias y después industriales. Por eso, era necesario pensar en alternativas para que las descargas no lleguen directamente a los ríos.

La planta va a beneficiar a unas 70 000 personas que están localizadas en el sector de La Ecuatoriana y sus barrios aledaños, y va a tratar un caudal de 110 litros por segundo, en promedio. La tecnología que se ha empleado es conocida como de ‘lodos activados’, lo que la hace diferente de la que opera actualmente en la ciudad de Cuenca.

Esta tecnología se caracteriza por la inclusión de aire para generar un volumen de bacterias que hacen “el trabajo sucio”; se comen todos los contaminantes que se desechan en las aguas residuales y limpian el agua.

En su última etapa, el agua pasa por una etapa de filtración para eliminar cualquier sólido que pueda haber quedado y al final se desinfecta con aplicación de rayos ultravioleta.

El líquido que se procesa termina en condiciones favorables para el riego, para el retorno a los cauces y para que las personas lo utilicen sin que les cause algún tipo de daño. Vidal recuerda que esta agua no es para consumo humano.

Tamara Pérez vive en La Ecuatoriana y cuenta que los olores que emite el río Machángara han sido un problema recurrente durante los 25 años que vive en el sur de Quito, y espera que se implemente una solución rápidamente. Esta semana recién se enteró de que el plan estaba vigente.

El proceso de construcción está avanzado, dice Verónica Arias, secretaria de Ambiente del Distrito. Como parte de la intervención que se está realizando, se instalarán interceptores para la reducción de malos olores. Algunos ya están colocados y se espera que hasta finales del 2018 se termine toda la instalación. La obra civil, que incluye todas las estructuras y los tanques, tiene un avance cercano al 95%.

Poner en funcionamiento la planta de Quitumbe forma parte de la primera etapa del Plan de Recuperación de Ríos, explica Arias. La inversión necesaria para esta labor fue de USD 12,5 millones. Para el 2019 se prevé estará lista la descontaminación del río Machángara, pero solamente hasta el sector de El Trébol.

Agua

Esto permitirá transformar áreas degradadas en zonas para irrigación, producción de hidroelectricidad y en sitios de recreación. Para las pruebas de funcionamiento los técnicos utilizan una planta piloto en el norte.

En esa planta se hacen investigaciones sobre la calidad de las aguas residuales y se espera que estudiantes universitarios la utilicen para sus trabajos.

Se busca intervenir en el centro y el norte de Quito, donde la construcción de los túneles e interceptores necesarios asciende a un costo de USD 900 millones. Para este proyecto todavía se buscan inversionistas, por lo que no existe una fecha de aplicación.

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