10 de noviembre de 2017 00:00

La planificación de seis barrios de Quito se hace con normas especiales

En el barrio Quito Tenis (norte) no se permite edificios de más de seis pisos. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

En el barrio Quito Tenis (norte) no se permite edificios de más de seis pisos. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

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Daniel Romero

En Quito hay seis barrios que tienen ordenanzas propias. Hay cuatro factores que se toman en cuenta para crear esas normativas especiales.

Estos son el aparecimiento de negocios versus el carácter residencial de un barrio, la transformación acelerada de su economía y movilidad, la existencia de bienes patrimoniales o naturales , y el desarrollo turístico .

Según la Secretaría de Territorio, Hábitat y Vivienda, de estos seis sectores, el Centro Histórico y La Mariscal tienen una norma especial para gestionar su desarrollo turístico. En cambio, los alrededores del parque Bicentenario, el Quito Tenis, La Floresta y Quitumbe, tienen un plan especial enfocado en regular el uso de suelo.

Las nuevas actividades económicas que empezaron a proliferar en La Floresta, por ejemplo, llevó a los moradores a organizarse con el fin de pedir una ordenanza especial.

Según Jacobo Herdoíza, secretario de Territorio, Hábitat y Vivienda, la norma no era suficiente para regular el patrimonio, la movilidad, la proliferación de proyectos inmobiliarios y otras actividades económicas en el sector.

Lo que se logró con esa ordenanza fue regular, entre otras cosas, la gestión de los inmuebles patrimoniales, el uso del espacio público, los permisos para bares y para la construcción, según el tipo de uso de suelo del sector. Elementos similares fueron los que planteó el barrio Quito Tenis para su plan especial.

Clemente Ponce es dirigente del Quito Tenis. Cuenta que antes de la ordenanza el sector empezó a verse afectado por la construcción de edificios de más de seis pisos, pero gracias a la normativa se logró regular la altura. “Detectamos la intención de un crecimiento inmobiliario que sustituía las casas por edificios. Está bien ese crecimiento, pero no de una manera desproporcionada que afecte la calidad de vida en el barrio”, dijo.

También se reguló la velocidad de circulación en sus calles: hoy no se puede exceder los 30 kilómetros por hora.

En cuanto a la seguridad, la ordenanza viabilizó un convenio con el Ministerio del Interior y el Municipio para contar con personal policial e infraestructura que permita el monitoreo en el sector las 24 horas, mediante 16 cámaras.

Para Quitumbe, en el sur, y los alrededores del Bicentenario, en el norte, el plan especial valoró otro elemento. Es decir, la transformación económica y sus nuevas dinámicas a partir de obras como la terminal terrestre y la consolidación del parque Bicentenario tras la salida del aeropuerto.

Entre otros objetivos, en esos sectores está, por ejemplo, el desarrollo de proyectos de edificaciones verticales de vivienda y de servicios para que esas zonas se conviertan en nuevas centralidades.

La Mariscal y el Centro Histórico son las únicas zonas especiales turísticas. Esta categoría requirió de una ordenanza especial cuyo objetivo, según Herdoíza, fue elevar la calidad de la oferta de los servicios turísticos.

El incremento de los negocios con normas reguladas por el Municipio fue una de las ventajas de estas normativas. Según Alfredo León, administrador de la Zona La Mariscal, actualmente hay 3 000 negocios productivos. De estos, el 50% se dedica a servicios turísticos. Además, el tener una administración especial les permitió gestionar asesoría directa para quienes quieren invertir en ese sector.

Paola Romero es presidenta de la Asamblea del barrio La Mariscal. Para ella, el desarrollo turístico a partir de la ordenanza tiene aspectos positivos. Sin embargo, sostiene que no se ha traducido en un control serio de los parámetros de calidad que se aplica a todos los negocios de La Mariscal.

Para plantear una ordenanza o plan especial, la gente del barrio se puede organizar y plantear las necesidades ante la Secretaría de Territorio, Hábitat y Vivienda del Municipio.

Luego se conforma un comité con técnicos del Municipio que verifica la realidad del sector y da forma a una ordenanza que se presenta al Concejo Metropolitano para su análisis. Una vez que ha sido aprobado en segundo debate, se incluyen las especificaciones en los mapas que determinan el tipo de uso de suelo de los barrios, dice Herdoíza.

Actualmente se prepara un plan especial para Tababela, donde la influencia del aeropuerto internacional Mariscal Sucre ha generado cambios en su dinámica económica.

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