18 de mayo de 2018 00:00

El plan para la protección del Cajas aún no se ejecuta

El Parque Nacional Cajas, que tiene 232 lagunas, es el núcleo de esta reserva que incide en 4 provincias. Foto: Xavier Caivingua para EL COMERCIO

El Parque Nacional Cajas, que tiene 232 lagunas, es el núcleo de esta reserva que incide en 4 provincias. Foto: Xavier Caivingua para EL COMERCIO

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Lineida Castillo

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Las lagunas, páramos, especies y la riqueza natural del Macizo del Cajas están intactos.

Su conservación se mantiene, pese a que no se han emprendido las acciones de protección que se debieran poner en marcha luego de conseguir, hace cinco años, la declaratoria como Reserva de Biósfera por parte de la Unesco.

Este título se otorga a los territorios de excepcional riqueza y singularidades ecológicas, para fomentar la conservación, el desarrollo sostenible y la investigación y educación.

El Parque Nacional Cajas, una de las áreas más importantes de la reserva, es un laboratorio. Los estudios técnicos de la Empresa de Telecomunicaciones, Agua Potable y Alcantarillado (Etapa) han identificado 232 lagunas que se abren paso entre el amplio pajonal y la firmeza de las rocas. Hay más de 50 especies de mamíferos, entre ellos el oso andino, yamala, pumas.

Etapa desarrolla desde hace más de 30 años proyectos de conservación de la flora, fauna y recursos hídricos.

Durante los cinco años de la declaratoria, el único avance es la elaboración del Plan de Gestión y Manejo del Macizo del Cajas (966 874 hectáreas) para 10 años, y que fue presentado hace un año por el Ministerio de Ambiente.

Este hizo el diagnóstico y el modelo de desarrollo. Como tareas complementarias se elaboraron los planes de manejo de las áreas consideradas núcleos de esta reserva, que son el Parque, Quimsacocha y la Reserva Marino Costera.

El exdirector de la Comisión de Gestión del Municipio de Cuenca, Franklin Buchelli, dijo que con la declaratoria hubo el compromiso inmediato de elaborar el plan de manejo, porque ya existían los lineamientos y estudios técnicos presentados en el expediente.

Él comentó que presentar un plan de manejo después de cuatro años y no contar con un directorio significa, en la práctica, que la nominación quedó en el papel. “El comité directivo está para dirigir las políticas y procesos, y gestionar los recursos económicos ante el Estado y organismos internacionales y no hay nada”.

Tampoco está conformado el comité técnico para regular y coordinar los proyectos. Según el plan, el primer comité debe estar integrado por el Ministerio de Ambiente, Senagua, Senplades, universidades, entes ambientales, Etapa y prefecturas de Azuay, Guayas, El Oro y Cañar. También, representantes de los 15 municipios y 52 juntas parroquiales.

Pero aún no hay un acuerdo. Según Juan Carlos Quezada, técnico del Parque Cajas, no se han reunido con todos los actores, “pero hemos avanzado y planificado con el Ministerio de Ambiente, Etapa y Senplades”.

El plan estipula que uno de los riesgos de la reserva es “la falta de interés para la participación en la gestión y los limitados recursos para el desarrollo de la gestión”.

Silvio Cabrera, coordinador zonal 6 del Ministerio de Ambiente, aseguró que no se trata de crear otro ente para manejar la biósfera, sino articular y apoyar el trabajo de todas las instituciones involucradas para impulsar la conservación.

Según él, también se deben considerar los proyectos que ejecutan otras instituciones en estos territorios desde antes de la declaratoria. Por ejemplo, el monitoreo de mamíferos, anfibios, lagunas y protección de cuencas hídricas en el Parque Nacional Cajas.

Cabrera comentó que se elabora la marca de la biósfera para sellar todas las actividades que buscan la sostenibilidad del área. Para esto, requiere el apoyo de organismos como Naturaleza y Cultura Internacional, Cooperación Técnica Alemana GIZ, entre otros.

El Plan de Gestión y Manejo reconoce como parte de los problemas de este territorio la minería, la agricultura, la ganadería y las camaroneras. Pero Cabrera dijo que las amenazas se presentan cuando estas actividades se realizan de manera irresponsable y no cumplen normativas ambientales.

Por ejemplo, todo lo que pase en las zonas de influencia de la reserva -como los manglares de la Costa- incide en su comportamiento. Con el Plan de Gestión, mediante acuerdos, se regulará su cuidado.

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