10 de septiembre de 2015 00:00

Plan para evitar cortes de energía por el volcán Cotopaxi

Desde la subestación El Inga de 500 kilovoltios al oriente de Quito se observó el viernes pasado la emisión de ceniza y vapor de agua del volcán Cotopaxi. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO.

Desde la subestación El Inga de 500 kilovoltios al oriente de Quito se observó el viernes pasado la emisión de ceniza y vapor de agua del volcán Cotopaxi. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO.

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Alberto Araujo
Redactor (I)

En el sector de El Inga, al oriente de Quito, se distingue el avance de la construcción de la nueva subestación de 500 kilovoltios (kV), que recibirá la energía de la central Coca-Codo Sinclair.

Cientos de obreros y técnicos tienden cables, entre decenas de torres y estructuras metálicas dispuestas en paralelo de unos 20 metros de altura. Y en el fondo de esa telaraña se distingue, en el horizonte, al volcán Cotopaxi.

La mañana del viernes pasado, mientras llegaban periodistas para conocer la subestación, el coloso hizo una nueva emisión de ceniza y vapor, perfectamente distinguible en medio de un cielo despejado.

El proceso eruptivo del volcán activó el trabajo de los técnicos de varias instituciones. “Como sector eléctrico venimos tomando todas las acciones para enfrentar los posibles riesgos.

Principalmente, las instalaciones de transmisión pueden verse afectadas por la caída de ceniza”, indicó el viceministro de Electricidad, Medardo Cadena, respecto a la posible afectación en la infraestructura de generación, transmisión y distribución de energía eléctrica ante una eventual erupción del volcán.

Cadena aclaró que la subestación de El Inga y la nueva línea de transmisión de 500 kV no están en zona de riesgo y no se dañarán pese a su cercanía visual con el nevado.

Sin embargo, advirtió que ante la caída de ceniza en subestaciones cercanas al volcán y que sirven para distribuir energía se tienen equipos que permiten limpiar las estructuras, sin que eso ocasione cortes de energía.

Estos equipos sueltan chorros intermitentes de agua para quitar la ceniza, sin riesgo de provocar cortocircuitos.

En cuanto a las centrales de generación cercanas al volcán, que toman agua de ríos por donde podrían bajar lahares como Agoyán y Manduriacu (recibe el agua del río Guayllabamba), Cadena indicó que no hay riesgo de destrucción en caso de una erupción.

“No existe un riesgo que pueda afectar la integridad física o de destrucción de las centrales (de generación). Hay que adoptar medidas operativas para afrontar posibles crecidas (de los ríos) que podrían darse”. Entre esas medidas estará la suspensión temporal de esas centrales para limpiarlas.

De acuerdo con el Plan Maestro de Electrificación (PME) 2013 – 2022 del Conelec (hoy Arconel), las centrales cercanas al Cotopaxi que tienen un alto riesgo de amenaza volcánica por flujos piroclásticos y caída de ceniza son el Agoyán, San Francisco, Cumbayá, Gualberto Hernández, Guangopolo, Nayón y Los Chillos.

En esta última, que pertenece a la Empresa Eléctrica Quito (EEQ), los técnicos monitorean constantemente el agua que llega del río Pita.

La central Los Chillos tendrá que parar ante una eventual erupción del Cotopaxi porque recibe el agua del río Pita. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO.

La central Los Chillos tendrá que parar ante una eventual erupción del Cotopaxi porque recibe el agua del río Pita. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO.

Hipólito Villavicencio, operador de la hidroeléctrica Los Chillos -que en pocos años cumplirá un siglo de operación- hablaba el viernes pasado por radiotransmisor con su compañero ubicado en la zona de captación, para conocer el color y el olor del agua. Si esta se torna más oscura por la caída de ceniza o huele a azufre podría deteriorar a las turbinas.

En caso de una erupción inminente, Villavicencio tiene 30 minutos para salir del sitio, por la posible llegada de lahares.
Cadena aseguró que “el abastecimiento de energía a escala nacional está garantizado” y que Quito no sufrirá cortes ni siquiera en sectores puntuales.

¿Qué costo puede significar para los activos de la EEQ una eventual erupción? Este Diario hizo la consulta a la empresa y al Ministerio de Seguridad pero no tuvo respuesta.

De acuerdo con el PME 2009 –2020 del Conelec, la ceniza de la erupción del Reventador en el 2002 provocó 394 desconexiones en el área de concesión de la EEQ y daños en sus activos por USD 565 000.

El exgerente de la EEQ, Carlos Andrade, indica que además de la central Los Chillos también pueden afectarse, por la llegada de lahares, las hidroeléctricas Guangopolo, Cumbayá y Nayón que toman agua del río San Pedro. Aunque no cree que haya una destrucción, Andrade explica que deberán dejar de operar y cerrar sus compuertas para evitar el ingreso de agua con lodo y rocas y desechos. Con la caída de ceniza, que contiene metales conductores como hierro, las líneas de transmisión pueden sufrir cortocircuitos. El aire, que actúa como aislante, también se deteriora con la ceniza.

Para el consultor eléctrico Ricardo Buitrón, otras centrales que pueden afectarse por la erupción serían Pasochoa y Vindobona. Se debe realizar una evaluación técnica y económica con una simulación del paso de lahares para ver la vulnerabilidad de equipos y definir obras de protección.

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