26 de febrero de 2015 21:14

El plan de contingencia en la Simón Bolívar tardó 4 horas en aplicarse

Infografía con cuatro vías de alta demanda y circulación rápida de Quito. La avenida Simón Bolívar, autopista General Rumiñahui, avenida Mariscal Sucre (Occidental) y la autopista Manuel Córdova Galarza. EL COMERCIO

Infografía con cuatro vías de alta demanda y circulación rápida de Quito. La avenida Simón Bolívar, autopista General Rumiñahui, avenida Mariscal Sucre (Occidental) y la autopista Manuel Córdova Galarza. EL COMERCIO

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Redacción Quito

El caos vehicular que se generó en Quito, la tarde y noche del 16 de enero pasado, afectó el tránsito en el centro norte y norte de la ciudad. A propósito de ese hecho, Darío Tapia, entonces director de la Agencia Metropolitana de Tránsito (actual secretario de Movilidad), dijo que la movilidad de la ciudad es compleja y que hasta cuando se “estrella un saltamontes” hay un caos.

Ese día se combinaron varios factores que incidieron en el 'caos': más personas salieron a las zonas de diversión; hubo el concierto de Don Omar y Daddy Yankee, en el estadio Atahualpa; cayó una pertinaz lluvia que generó accidentes en la av. Simón Bolívar; hubo un deslizamiento de tierra a la altura de Guápulo y una inundación en un sector de Cumbayá.

Sin embargo, en el trancón de unos 14 kilómetros que sorprendió, ayer, 26 de febrero del 2015, a los conductores que circulaban por la avenida Simón Bolívar, no confluyó ninguno de estos factores. ‘El saltamontes’ fue un contenedor que cayó sobre el parterre de la avenida, a pocos metros de la intersección con la avenida De los Conquistadores, a la altura de la bajada de Guápulo.

La hilera de carros fue inusual, comenzaba en este punto y, a eso de las 09:00, alcanzó Puengasí. El accidente se reportó a las 05:00 y cuatro horas después no estaba en marcha un plan integral para impedir que el número de vehículos bloqueados se incremente.

Infografía con los servicios básicos que deben existir en las carreteras del país. EL COMERCIO

Infografía con los servicios básicos que deben existir en las carreteras del país. EL COMERCIO

Desde la Ruta Viva, la misma avenida De los Conquistadores, la autopista Rumiñahui y el tramo sur de la Simón Bolívar, el flujo vehicular se mantuvo. Recién pasadas las 09:15 se habilitó un contraflujo para mejorar el tránsito. Antes de esto, la presencia de los agentes de tránsito fue restringida, especialmente en las vías que pudieron ser utilizadas como desfogue hubo personal o señalización móvil, para evitar que más conductores accedieran a la avenida Simón Bolívar.

Fausto Miranda, director de la Agencia Metropolitana de Tránsito, en una corta conversación telefónica señaló que la mañana de ayer, 26 de febrero del 2015, se aplicó un plan de contingencia que implicó el despliegue de agentes y motorizados. Con lo ocurrido, ayer, dijo se redujo a un 60% la capacidad de la vía.

Mario García, técnico de una fábrica situada en la zona industrial de Carcelén, se sentía atrapado dentro de su vehículo Chevrolet Forsa. La congestión le sorprendió a la altura de la nueva gasolinera de Petroecuador, antes del cruce con la General Rumiñahui. Tras enterarse de lo que ocurría cruzaba los dedos para alcanzar la autopista; luego, llegar a El Trébol y al norte de Quito.

El trancón en la av. Simón Bolívar, sentido sur-norte, alcanzó Puengasí,antes de las 09:00. Foto: Dimitri barreto / EL COMERCIO.

El trancón en la av. Simón Bolívar, sentido sur-norte, alcanzó Puengasí, antes de las 09:00. Foto: Dimitri Barreto / EL COMERCIO.

Son 30 incidentes graves que se han presentado en esta vía, desde finales del 2010, y que han generado problemas en la movilización. El más grave, sin duda, fue el de mayo del 2011, cuando hubo un deslizamiento de tierra que ocasionó la muerte de cinco personas y la reubicación de 133 familias.

Solo en el último semestre del 2014, según datos del Observatorio de Movilidad Ciudadana, 362 eventos de tránsito ocurrieron en la avenida Simón Bolívar. En estos, cuatro personas fallecieron y 72 resultaron con daños físicos.

Esas imágenes son parte del diario vivir de esta arteria vial, de alrededor de 45 kilómetros, por lo que, apunta Cristóbal Buendía, presidente del Observatorio, hay que aplicar planes de prevención y atención de emergencias. Sobre este punto urge dividir a la ciudad en cuadrantes, según los puntos de mayor siniestralidad y, en estos, ubicar equipos conformados por: agentes de tránsito, Policía y paramédicos.

Las normas internacionales, explicó Buendía, establecen que el tiempo de respuesta debe ser de cinco minutos, hacer una difusión masiva del incidente para evitar que haya más aglomeración y la gente tome rutas alternas y, además, un operativo de tránsito que cubra al menos tres kilómetros a la redonda. Para él, lo que pasa actualmente es que la reacción se concentra solo en el accidente.

Sin embargo, Christian Rivera, director del COE Metropolitano, mencionó que, aunque la principal premisa es la prevención, el Distrito cuenta con un equipo completo de atención de emergencias, en las nueve administraciones zonales y no en cuadrante (incluida La Mariscal): agentes, bomberos, maquinaria... El tiempo de respuesta de una emergencia es de cinco minutos desde que se recibe la notificación. La atención de todo el evento dura alrededor de 30 minutos, lo que incluye dejar despejada la vía.

Cada mañana, informó Rivera, en promedio, se registran cinco accidentes de tránsito en la ciudad. De esos, al menos dos son en la Simón Bolívar. En esta vía hay un campamento de Obras Públicas. Además, en las mañanas y tardes hay operativos, que incluyen contraflujos y distribución de personal de la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT).

A esto se suma la necesidad de una mayor presencia de agentes de tránsito, señaló Víctor Jiménez, director ejecutivo de Covial.

Para el tema de prevención y, a la vez, atención de emergencias, los agentes deben estar distribuidos, principalmente, en los sitios donde hay registro de mayor número de accidentes. En la ciudad hay 1 270 agentes y este año se incorporarán otros 800.

Además, está por presentarse el plan de movilidad de la ciudad, en el que, para Jiménez, debe incluirse esta temática.

Aunque, en este último punto, el edil Sergio Garnica, miembro de la Comisión de Movilidad del Concejo Metropolitano, recuerda que el proyecto incluye temas macro. Pero, a propósito de los eventos ocurridos ayer (y otros días) en la Simón Bolívar, aseguró que pedirá un informe del tema y las acciones a la Secretaría de Movilidad, para tratarlo en la sesión de la delegación, el próximo miércoles. En la arteria vial, recordó Garnica, en el tema de prevención se ha mejorado la señalización.

También, en la avenida Mariscal Sucre han ocurrido accidentes (enero y julio del 2014, los últimos) que generaron largas congestiones en ambos sentidos. En época de lluvias, la situación se incrementa.

En contexto
Por más de una ocasión, desde su construcción y apertura, la avenida Simón Bolívar (otrora Nueva Vía Oriental) ha demostrado la vulnerabilidad y fragilidad que tiene, en cuanto al tránsito vehicular, cuando se presente un accidente o un deslizamiento de tierra.

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