19 de November de 2009 00:00

‘Pinchazos’ telefónicos en la Argentina

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Santiago Estrella Garcés. 
Corresponsal en Buenos Aires

Ciro  James tiene nombre de villano del cine ‘western’, pero se encuentra en la ciudad de Buenos Aires. Es un ex jefe de Inteligencia de la Policía Federal y pudiera complicar de alguna manera  la carrera política del jefe de Gobierno de la capital argentina, Mauricio Macri.

James está implicado en una labor de espionaje y escuchas telefónicas a políticos y empresarios argentinos. El escándalo se desató cuando se descubrió que intervino el teléfono celular de Sergio Burnstein, viudo de una víctima del atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), que en 1994 dejó 80 muertos y más de 300 heridos.

Burnestein había denunciado el nombramiento de Jorge ‘Fino’ Palacios, ex comisario de la Policía Federal, como jefe de la recientemente fundada Policía Metropolitana (PM), obra insigne del macrismo que hizo de la seguridad su bandera, pero que aún no entra en funcionamiento. Palacios había sido procesado por encubrir información del ataque terrorista que se mantiene en la impunidad.  Sin embargo, para Macri era un policía ejemplar y lo ratificó en sus funciones. Lo conoce desde que era presidente de Boca Juniors (1995-2007). Palacios era el jefe de seguridad del club.

Cerca de 200 conversaciones telefónicas se registran entre James, quien constaba como empleado del Ministerio de Educación de la ciudad de Buenos Aires, y Palacios. James fue detenido. Palacios renunció a su cargo. Y el lunes por la noche fue detenido bajo instrucción del juez que sigue la causa, Norberto Oyarbide.

Como “una verdadera Gestapo” calificó ayer el magistrado Oyarbide al sistema de escuchas telefónicas que lo llevó a enterarse de cosas sorprendentes.

Un tercer elemento, Osvaldo Chamorro, segundo jefe de la PM, seguía de cerca el patrimonio de parlamentarios opositores, delegados sindicales y hasta a miembros del Gobierno, como el jefe de gabinete y mano derecha de Macri, Horacio Rodríguez Larreta. Aunque Oyarbide no lo quiso confirmar, dejó entrever que pudo llegar hasta la pareja presidencial.

Desde España, Macri acusó al Gobierno Federal de querer desviar la atención, aunque lamentó “la deslealtad” de Chamorro, a quien despidió. Así, en menos de un mes, la PM pierde a sus dos funcionarios principales aun antes de entrar en funcionamiento.  Aunque el juez Oyarbide no revela los detalles del proceso, ayer, antes de dirigirse a los tribunales para indagar a Palacios, señaló que “no descartamos nada” cuando se le consultó si era posible llamar a Macri. 

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