6 de septiembre de 2017 10:41

Privar de petróleo a Pionyang, una estrategia radical

Barcos de la Marina de Corea del Sur participan en un ejercicio con fuego vivo en el Mar del Este (Mar de Japón) en respuesta al último ensayo nuclear de Corea del Norte lanzado el pasado 3 de septiembre del 2017. Foto: EFE

Barcos de la Marina de Corea del Sur participan en un ejercicio con fuego vivo en el Mar del Este (Mar de Japón) en respuesta al último ensayo nuclear de Corea del Norte lanzado el pasado 3 de septiembre del 2017. Foto: EFE

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Agencia AFP

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Prohibir las importaciones de petróleo a Pionyang sería desastroso para los norcoreanos y tal vez fatal para el régimen, advierten los expertos. Pero convencer a Pekín de que lo haga, resulta todo un reto.

El oro negro aparece en todas las discusiones sobre un nuevo endurecimiento de las sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU contra Corea del Norte, tras su sexto ensayo nuclear realizado el domingo 3 de septiembre.

Corea del Norte tiene muy pocas reservas de petróleo y depende en gran medida de sus importanciones.

China es de lejos su primer socio comercial, ya que representa el 90% de su comercio exterior.

Pero se ignora la importancia de las entregas chinas de crudo, dado que las aduanas de ese país no han publicado desde 2014 cifras oficiales al respecto.

La Agencia de Información sobre la Energía (EIA) de Estados Unidos considera que Pionyang importa unos 10 000 barriles de crudo al día, esencialmente procedentes de China para alimentar la única refinería del país, la Fábrica Química de Ponghwa.

Con un barril cercano a los USD 50, esto representa unos 180 millones de dólares al año.

Por otra parte, el régimen norcoreano importó en 2016 desde China productos petroleros refinados por USD 115 millones, que podrían incluir gasolina y combustible para aviones, según el Centro Internacional del Comercio (ITC), organismo dependiente de la ONU y de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

En el mismo periodo, las importaciones de productos refinados desde Rusia se cifraron en unos USD 1,7 millones.


'La gente tendrá que andar'

Prohibir las importaciones sería desastroso para la población, considera un informe del Instituto Nautilus, un gabinete de investigación estadounidense.

“La gente tendrá que andar (...) y empujar los autobuses en lugar de sentarse dentro”, escribían Peter Hayes y David von Hippel en el informe. “Habrá menos luz en las casas por falta de keroseno”.

La prohibición agravará en su opinión la deforestación porque habrá que cortar árboles para producir carbón de madera, lo que provocará más “erosión, inundaciones y hambruna”.

Debido a la estrategia del “songun” (el ejército primero), el régimen restringiría inmediatamente las cantidades de petróleo destinadas a los civiles.

Por consecuencia, una prohibición de las importaciones tendría un “impacto inmediato nulo o limitado” en el ejército norcoreano y sus programas balístico y nuclear.

El ejército, que utiliza un tercio del petróleo importado, tiene reservas que le permitirían aguantar al menos “un año con un consumo clásico en tiempo de paz”, y podría luchar hasta un mes antes de que le faltase combustible, según los dos investigadores.


'Miedo' chino


Habría que convencer a China para poder incluir el petróleo en una nuevo paquete de sanciones, que el presidente ruso Vladimir Putin ya consideró “inutil e ineficaz”.

“Si se corta el petróleo, puede hacer caer al régimen”, analiza Jean-Vincent Brisset, investigador del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS) de París.

“Pero China tiene un miedo enorme a una reunificación de Corea”, que podría provocar un fuerte flujo de refugiados y la presencia de tropas estadounidenses en sus fronteras, agrega.

En opinión del exviceministro surcoreano de Relaciones Exteriores, Kim Sung-han, “la caída del régimen significaría que China perdiera todo interés en la existencia de Corea de Norte como Estado tapón”.

El único modo de convencer a Pekín para que acepte aplicar un embargo sobre el petróleo sería amenazar sus propios intereses, principalmente mediante sanciones secundarias estadounidenses contra las empresas chinas que trabajan con Corea del Norte, agrega.

“China solo contemplará (el embargo) si se ve arrinconada por Estados Unidos”, considera.

Esto provocaría la ira de Pionyang, según Wang Dong, de la Escuela de Estudios Internacionales de la universidad de Pekín. Y abriría probablemente “la caja de Pandora”.

“Corea del Norte podría oponer una muy fuerte resistencia si China cierra el grifo”, afirma. “La situación en la península se deterioraría gravemente”, concluye.

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