21 de septiembre de 2015 00:00

Los pescadores de Manabí sienten efectos de El Niño

Los pescadores artesanales de Manta tienen que utilizar dos artes de pesca para las capturas en vez de una. Foto: Patricio Ramos / EL COMERCIO.

Los pescadores artesanales de Manta tienen que utilizar dos artes de pesca para las capturas en vez de una. Foto: Patricio Ramos / EL COMERCIO.

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Patricio Ramos

Los pescadores artesanales de Manabí deben cambiar de artes de pesca, de acuerdo con la temperatura del mar, que ha variado por la incidencia del fenómeno de El Niño.

Lo hacen desde fines de julio. Cuando el agua está cálida usan los anzuelos, porque es la más adecuada para capturar a los peces que se dispersan por el calor. Y si se pone fría recurren a la red o trasmallo, pues los peces se agrupan. Eso dice Darwin Quijije, un pescador artesanal de Jaramijó, en el noreste de Manta.

Esos cambios repentinos obligan a los pescadores a utilizar dos artes de pesca, cuando antes de El Niño solo usaban una. Quijije se dedica en estos días a la pesca con red.

El agua está más cálida, según el informe de septiembre de El Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (Ciifen). La temperatura del mar está en 20 grados y normalmente está en 18 grados.

El actual escenario, detalla el boletín, es que en el océano Pacífico Ecuatorial, Central y Oriental es consistente el fortalecimiento del fenómeno atmosférico.

Las anomalías de la temperatura superficial del mar y el transporte continuo de calor al borde continental de América del Sur afectarán a la pesca. Por ello, el Ciifen sugiere al sector pesquero adoptar medidas.

Pescadores, como Mauricio Mero en Manta, capturan peces, que normalmente no son de esta época. Por ejemplo, peces de roca, como cabezudo, perela, pargos y corvinas. En este momento deberían estar recogiendo peces espada, picudo, caballas y sardinas.

En la caleta de pescadores San Mateo y Jaramijó, las faenas toman entre dos y cuatro días de navegación. “Hemos batallado por cuatro días en busca de una buena pieza, nuestra paciencia fue recompensada con un picudo de 150 libras y cinco wahoo”, contó el pescador Manuel Anchundia.

En Manta, en épocas normales se desembarcan hasta 100 000 libras de pescado para el consumo local y nacional, por semana, hoy apenas se llega a 10 000 libras, comentó Jimmy López, dirigente de los pescadores del puerto manabita.

Esta es época del atún, bonito y cardúmenes de sardinas; también se empieza a pescar esporádicamente dorado, un pez de agua caliente que es el esperado por los pescadores.

Según el biólogo Rigoberto Rosas, investigador de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, el calentamiento del mar y la presencia de fuertes corrientes atraerán nutrientes para las especies marinas.

Rosas asegura que la corriente fría de Humboldt que llega a las costas del país a fines de junio y emprende su retirada a fines de septiembre da paso al ingreso de las aguas cálidas, que en diciembre podrían alcanzar su máximo nivel con temperaturas de 22 grados.

El experto señala que el incremento de un grado de temperatura en el mar es letal para la fauna marina, porque se estresa y hasta puede morir.

La empresaria pesquera Lucía Fernández asegura que una parte de los 120 barcos que forman la flota atunera entrarán a puerto para acogerse a la veda de fin de año. “El Niño asusta pero también es la época cuando la fauna marina enriquece de nutrientes los caladeros de peces y provén de mucho alimento a todas las especies”.

En Manabí, existen según el dirigente López, 300 000 pescadores que se desplazan a sus faenas de pesca en 1 200 barcos de madera y 25 000 lanchas de fibra de vidrio.

Ante las variaciones climáticas que ya se siente en el mar, López afirma que se ha planteado a las autoridades gubernamentales que se realice una veda de peces pelágicos al menos cuatro meses al año, que son los peces pequeños de carne blanca.

Además, hay que empezar a masificar la maricultura y otra alternativa sería que los pescadores incursionen en actividades cercanas al turismo, pues con sus conocimientos del mar pueden realizar tours de pesca deportiva, buceo y paseos por el perfil costero de Manabí.

Esta iniciativa ya se desarrolla en Puerto López, en la zona marina del Parque Nacional Machalilla y ha dado buenos resultados, señaló el dirigente.

Mientras el cambio de clima se empieza a sentir -incluso en tierra-, pues el frío se aleja del perfil costero, Quijije repara su red para salir en octubre en busca del dorado que podría aparecer en grandes cardúmenes antes de diciembre.

En contexto

La presencia del fenómeno de El Niño en las costas ecuatorianas comenzó hace siete meses, según los organismos de monitoreo. Es considerado como uno de los eventos climáticos más fuertes y se prevé que será el más intenso de los últimos 50 años.

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