6 de May de 2011 00:00

Peruanos contra Humala

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camontaner

Nunca segundas vueltas fueron buenas. Especialmente para el candidato que provoca más rechazo. En segunda vuelta se vota contra alguien. Los peruanos, por ejemplo, en primera vuelta le dieron a Ollanta Humala el 33por ciento de los votos y a Keiko Fujimori el 22. La última medición revela que ya solo los separan cuatro puntos. La tendencia favorece a Keiko.

Es inevitable recordar las elecciones de 2006. En la primera vuelta de esos comicios, Humala obtuvo el 30por ciento de los votos y Alan García entró segundo con el 24. En segunda vuelta García triunfó con el 53por ciento de los sufragios.

¿Por qué Alan ganó? Ganó porque la mayoría de los peruanos veían en Humala a un tipo radical de corte chavista que podía arrastrar al país hacia el abismo del llamado “socialismo del siglo XXI”, una caótica manera de empobrecer a la sociedad, crispar las relaciones humanas y envenenar los vínculos internacionales. Humala aprendió la lección y en esta campaña se presenta más como un discípulo de Lula.

¿Cuándo se produjo esa transformación en Humala? Los peruanos temen que la moderación de Ollanta Humala sea un disfraz. Creen que es el mismo lobo radical y peligroso, ahora cubierto por una piel de oveja que le queda pequeña.

Una vez electo, suponen los más suspicaces, Humala comenzará el desmantelamiento del sistema democrático. ¿Cómo lo haría? Lo primero será elevar el nivel de respaldo popular por encima del 70 por ciento de la población. Esto se logra en menos de 18 meses creando una trama de subsidios y asistencialismo que destroza la economía, pero arranca grandes aplausos populares.

A partir de ahí, el guión señala la convocatoria a referendos para reformar o revocar la Constitución, para rehacer el parlamento, para darle al presidente facultades especiales, hasta que, por medio del voto mayoritario, la “democracia liberal” de que disfrutan los peruanos, fundada en la división de poderes y la limitación de la autoridad a los gobernantes, sea sustituida por una “democracia dictatorial”, consentida y legitimada por los gobernados, engendro que tiene su precedente en el derecho romano, cuando los cónsules se ponían de acuerdo para entregarle toda la autoridad a un mandamás llamado “dictador”.

¿Logrará Humala esta vez vencer los temores de la mayoría de los peruanos? Va a depender de la decisión que tome ese alto porcentaje de electores que prefiere no votar o anular su voto en vez de optar por él o por Keiko.

Pero en el 2006 ocurrió lo mismo: acabaron votando por Alan, para evitar que Chávez impusiera su voluntad en Perú.

Fue una buena decisión y Alan García gobernó acertadamente. Es muy probable que en estos comicios vuelva a suceder lo mismo.

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