5 de agosto de 2015 21:49

Con capacidad de fuego y escudos humanos, Sendero Luminoso sobrevive en Perú

El fundador y líder de la guerrilla Sendero Luminoso, Abimael Guzmán (de lentes), en un nuevo juicio, junto con otros miembros de la organización, el 20 de enero de 2013. Foto: AFP

El fundador y líder de la guerrilla Sendero Luminoso, Abimael Guzmán (de lentes), en un nuevo juicio, junto con otros miembros de la organización, el 20 de enero de 2013. Foto: AF

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Agencia AFP

La guerrilla Sendero Luminoso ha perdido hombres pero no potencia de fuego. En medio de la agreste selva central del Perú, es difícil atraparlos. "El disparo de Sendero puede venir desde cualquier árbol", advierte el viceministro de Defensa, Iván Vega.

En terreno, Sendero, que desató un conflicto interno en el Perú entre los años 1980-2000, cuenta con remanentes que aún causan zozobra, y llegan a poblados inhóspitos usando a niños como escudos para evitar ser repelidos por las Fuerzas Armadas.

Tropas peruanas rescataron la semana pasada a una treintena de niños y una veintena de adultos -mujeres en su mayoría- que permanecieron bajo cautiverio de este movimiento, en lo que se conoce como Sector 5, en Mazamari, región Junín (centro sur).

Esta se ubica en el temido VRAEM (acrónimo del valle de los ríos Ene, Apurímac y Mantaro), una franja de selva entre montañas que une las regiones de Huancayo, Ayacucho, Apurímac y Cusco. Es además la mayor cuenca cocalera del mundo -Perú es uno de los mayores productores mundiales de coca y cocaína- y el refugio de la guerrilla.

Muchos de los secuestrados pertenecen a la etnia amazónica Ashaninka y tenían décadas de sometimiento. No hablan español y eran utilizados como sirvientes y agricultores de Sendero Luminoso (SL). Las mujeres además eran violadas para engendrar 'soldados' para su causa.

"Es muy difícil encontrar a alguien aquí desde el aire. Aquí hay árboles enormes donde las cuerdas de descenso no son lo suficientemente largas. Nos han ofrecido equipos de otros países que aquí no funcionan (...) Una cosa es combatir en el Golfo Pérsico y otra en el VRAEM", agrega Vega.

Pese a que la guerrilla está desarticulada desde la década del 90 y la mayoría de los líderes senderistas está preso o abatidos, los remanentes están atrincherados en el VRAEM en alianza, según las autoridades, con el narcotráfico. Cuentan con unos 350 elementos -entre ellos población indígena sometida- y de ellos unos 80 son considerados combatientes armados.

"Este grupo terrorista no es que se haya exterminado. Sigue operando reducido, evidentemente. Las Fuerzas Especiales han podido liberar personas(...) Hoy están focalizados" en el VRAEM, explicó el ministro de Defensa, Jakke Valakivi.

Ahora que están implicados en casos de esclavitud y servidumbre, el Estado peruano planea denunciar a Sendero por crímenes de lesa humanidad.

Escudos humanos
Dos de los hermanos del clan Quispe Palomino, los camaradas 'José' y 'Raúl', son quienes ahora lideran a los remanentes de Sendero Luminoso. Tendrían bajo su control a unos 80 niños a quienes además utilizan como escudos humanos en sus desplazamientos por los pueblos inhóspitos.

"Sabemos que tanto José como Raúl tienen cerca a ellos campamentos de producción (agrícola), con niños. Recurren a la cobardía de que, cuando tienen que bajar a algún pueblo, donde los militares pueden llegar, van rodeados de niños y mujeres (...) como escudos humanos", explica Vega.

El VRAEM se ha convertido en zona de guerra desde 2006 y se encuentra en estado de emergencia, es decir, bajo responsabilidad de las Fuerzas Armadas.

Esa guerrilla, de origen maoísta, fue responsabilizada de desatar una guerra interna en Perú, que entre 1980 y 2000 dejó unos  69 000 muertos, según la Comisión de la Verdad y Reconciliación.

La incursión
"Sendero aplica la estrategia de Pol Pot, divide a una familia capturada y la reparte en distintos campamentos" y luego amenaza con matar a todos si alguno de sus miembros se fuga, explica el jefe del Comando Especial del VRAEM, general César Astudillo.

Los secuestrados, bajo amenaza, temían escapar del cautiverio.
"Cuando llegamos cerca hace un año, íbamos a atacar, luego vimos que había niños y tuvimos que recurrir a otras estrategias", relató un alto jefe militar.

Aprovechando la escasa vigilancia senderista, para el rescate debieron recurrir a antiguos liberados que volvieron a la zona, resguardados, y se contactaron con los cautivos para convencerlos de que no corrían peligro. No hubo disparos. Rescatados, ahora están bajo custodia policial en la base Los Sinchis, que en quechua significa "valiente".

El viceministro Vega dice que, después del golpe que le dieron a SL, es muy probable que estos no se queden de brazos cruzados y reaccionen. Usualmente, lo que hacen es llegar cerca de una base militar del VRAEM y disparar.

Así lo hicieron este miércoles en otra base del VRAEM, la de Mazángaro, en Satipo, también en Junín. Un soldado murió y otro quedó herido tras un ataque de Sendero. La guerra continúa.

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