19 de January de 2010 00:00

Dos personas buscan un donante de hígado

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Redacción Sociedad

Los ojos y la piel de Manuel Morocho lucen un tono amarillo. La mañana del martes 12, el cuencano de 55 años ingresó con paso lento a la Unidad de Trasplantes del Hospital Metropolitano, en el norte de Quito. Llegó para averiguar qué podían hacer con él, “porque se está quedando
sin hígado”.

Lo acompañó su esposa, Rosario Merchán. Los dos son de Cuenca y tras un viaje de 12 horas en bus, la noche del lunes llegaron a Quito sin saber exactamente qué harían aquí. Rosario cuenta que a finales de diciembre de 2008 los médicos detectaron que su esposo tenía cirrosis hepática (enfermedad terminal del hígado). Por falta de información y ayuda económica la  dolencia  se agudizó y le produjo encefalopatía (alteración mental). “Fácilmente pierde la memoria”.

Cuando se enteraron de la enfermedad Rosario no sabía a dónde   acudir.  “Así pasamos meses enteros, sin apoyo de nadie”.     Pero  por consejos de médicos  de    Loja y Cuenca viajaron al Hospital Metropolitano sin conocer   la capital. 

Luego de esperar 10 minutos, la pareja finalmente ingresó a la oficina de Johanna Aguirre, coordinadora de la Unidad de Trasplantes del Metropolitano. Está allí hace un año y en ese tiempo ha recibido a decenas de personas que buscan  órganos. El número de interesados aumentó tras conocer que el 21 de diciembre de 2009, el Hospital, con apoyo del Ministerio de Salud, realizó el primer trasplante de hígado en el país.

Según Aguirre, el problema es que no existen donantes. Por eso     dice que es necesario conversar con la familia y en vida autorizar la entrega de órganos. El Organismo Nacional de Trasplantes de Órganos y Tejidos (Ontot) intensificó la entrega de credenciales para donantes voluntarios (hay

2 000 registrados). Este organismo, que desde esta semana es dirigido por Paulina Chiluisa, y otras siete instituciones en el país, asesoran a los  posibles donantes y beneficiarios (ver cuadros).

Chiluisa indica que se impulsará una campaña fuerte de donación de órganos. En 2009,  Salud retiró USD 27 000 de las cuentas de la entidad.
El ex director del Ontot, Fernando Naranjo, aclara que ese dinero era para difundir los beneficios de donar órganos.

Antes de atender a Manuel Morocho, la doctora Aguirre dialogó con Jorge Llanga y su esposa Ximena Cruz. Jorge también sufre cirrosis. Le
detectaron hace 8 años y en ese tiempo no pudieron hacer nada, porque en el país no encontraban información ni un hospital para trasplantarse.
En 2007, cuando Jorge se realizó el último examen, los médicos le dijeron que tenía apenas el 20% de hígado sano.  Desde entonces la enfermedad se agudizó hasta llegar a la encefalopatía.

Él  y su esposa viven en Riobamba. Fue en la televisión que se enteraron que el Ministerio de Salud ayuda  en   trasplantes hepáticos. De inmediato viajaron a Quito la madrugada del lunes 11. La pareja se hospeda en una pequeña habitación que un familiar les presta en el sur de Quito. 

Jorge es docente de profesión, pero por la enfermedad dejó de trabajar hace seis meses. La familia no tiene dinero y solo esperan la ayuda del Gobierno.  La falta de recursos también frenó toda intención de operarse que tenía Manuel Morocho. Él se dedicaba a la carpintería, pero hace un año abandonó las labores. Su esposa tampoco trabaja y la única ayuda económica viene de sus tres hijos.

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