8 de mayo de 2018 00:00

El personal de salud se resiste a laborar en zonas fronterizas

En el subcentro de Salud tipo C, Las Palmas, algunos pacientes dijeron haber tenido que esperar más de una hora. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO

En el subcentro de Salud tipo C, Las Palmas, algunos pacientes dijeron haber tenido que esperar más de una hora. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO

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Marcel Bonilla y
Mariela Rosero (I)

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En toda la ‘Provincia Verde’ hay dificultades para contratar profesionales de salud. Pero más en las direcciones distritales de San Lorenzo, Eloy Alfaro, Quinindé, Muisne y Atacames. Según el Ministerio del ramo, los médicos se resisten a ir a zonas fronterizas por cuestiones familiares.

En la frontera norte se cuenta con 8 777 funcionarios de salud. Más del 70% trabaja en 16 distritos, 12 hospitales básicos y cuatro generales.

Lo precisó el médico cirujano Gonzalo Jaramillo, quien es el coordinador de la zona 1 del Ministerio de Salud, correspondiente a Esmeraldas, Imbabura, Carchi y Sucumbíos.

No pudo indicar cuál es la brecha de personal en su zona. “Estamos calculándola, cubrimos -de San Lorenzo a Putumayo- con equipos de salud y brigadas de vacunación”. Este año, apuntó, cuentan con devengantes de becas. Destacó el caso de una médica de San Lorenzo, que acaba de atender un parto gemelar, por cesárea.

En Esmeraldas hay 113 establecimientos de salud públicos, siete de ellos hospitales, para atender a 573 193 habitantes, dicen las cifras del 2018.

En esa provincia laboran 1 526 profesionales de la salud. Y hasta marzo de este año, según la Cartera de Estado, el déficit era de 167 funcionarios.

Para cerrar las brechas se lleva adelante el Proyecto de Formación y Certificación del Talento Humano en Salud. Se ha becado a 66 técnicos de atención primaria, 21 especialistas clínico-quirúrgicos y tres médicos familiares comunitarios.

Ellos deberán ocupar plazas en Esmeraldas. Además, por convenios internacionales, se sumaron otros 14 especialistas en fisiatría, imagenología, epidemiología y transplantes.

Un incentivo que Salud ofrece es el bono geográfico. Quien labora en la zona A recibe 20% más de su salario básico y en la B, 10% extra. Mataje es A y San Lorenzo es B, por ejemplo.

Pero las dificultades persisten. Raúl Panchano es el director del Subcentro de Salud del IESS en San Lorenzo. Cree que los ataques, ocurridos desde el 27 de enero, han pesado. En su caso les tocó -dijo- contratar a dos médicos haitianos y dos cubanos, después de dos meses de un concurso.

Según el Ministerio, por los sucesos del mes anterior, los profesionales del Centro de Salud de Mataje brindan atención en el albergue de la iglesia de San Lorenzo Martí, de ese cantón. Se trasladaron, como la mayor parte de la población, desde el 21 de marzo.

Ese albergue acoge a 139 personas censadas, que corresponden a 49 familias. El personal de salud labora ocho horas diarias, de lunes a domingo.

Los casos de zika, dengue y chikungunya se han reducido en la zona 1, anotó el coordinador de salud. Y destacó el control vectorial que hacen.

Según el Ministerio, la falta de provisión de agua potable o entubada obliga a los esmeraldeños a almacenar agua en contenedores. Esto fomenta la formación de criaderos del mosquito Aedes aegypti.

Para eldirector distrital de Salud de Eloy Alfaro, David Quiñónez, uno de los problemas es la infraestructura hospitalaria, que data de 50 años, en Limones y Borbón. Y la falta de lanchas tipo ambulancia.

En cuanto al perfil epidemiológico, detalló Jaramillo, en toda la zona 1 se alternan enfermedades infectocontagiosas, como gastroenteritis, infecciones respiratorias altas, con males crónico-degenerativos, como hipertensión arterial y diabetes. Tratan de reducir las muertes maternas y de neonatos. Y con ayuda de Unicef y ONU desarrollan un plan de salud sexual y reproductiva.

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