12 de marzo de 2015 18:48

¿Su perro caza moscas invisibles?necesita un ‘psiquiatra’

El pedido para la perra Atenea es que sea tratada por un etólogo. Foto referencial / EL COMERCIO

El pedido para la perra Atenea es que sea tratada por un etólogo. Foto referencial / EL COMERCIO

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Mariela Rosero

Santiago Prado es veterinario. Pero además tiene una maestría en etología clínica. ¿Qué es eso? Él compara su especialidad con lo que hace un psiquiatra en el caso de los humanos. Evalúa el comportamiento de un perro, las razones por las cuales pudo cambiar o presenta trastornos.

Eso es lo que le interesa hacer con la pitbull Atena, que atacó y mató a un niño de 2 años, en la terraza de una casa en el barrio San José de El Inca, el 28 de febrero. Protección Ecuador Animal (PAE) le ha pedido intervenir.

Hasta el momento, la Agencia Metropolitana de Control mantiene a la perra en Urbanimal. El Centro de Protección Canina de la Policía le aplicó pruebas de comportamiento, por lo que se sabe que se trata de un animal agresivo.

El veterinario Prado identifica al menos dos tipos de agresividad. Una como parte de una reacción defensiva, por miedo; otra, ofensiva, cuando el perro es territorialista: defiende a una hembra, su comida, su casa; intra sexual pues entre animales del mismo sexo, suele haber jerarquías, también pasa cuando hay una perra en celo.

¿Qué pudo haber ocurrido con la perra Atena? ¿Por qué mató a un pequeño? Prado no ha tenido contacto con esta pitbull, pero indica que cuando un animal es colocado en una terraza y no tiene contacto con personas se produce un daño psicológico. Dice que en el mundo hay evidencias de que un patrón común de perros que han atacado a humanos es que viven encerrados, encadenados, maltratados o que hayan sido entrenados para peleas.

En esos casos, como parte de la terapia de cambio de comportamiento de un perro agresivo, hay que sacarle del medio ambiente, crear nuevas rutinas, evaluar qué les causa el miedo que da lugar a su agresividad. También, indica Prado, son una alternativa los psicofármacos.

La idea, sostiene, no es drogar al perro. “Los fármacos ayudan a nivelar un neurotransmisor que es la serotonina”. Dependiendo de eso están más molestos o impulsivos. Si se aumenta la serotonina están tranquilos y eso se consigue si se los saca a pasear, etc.

¿Cómo identificar si un perro tiene alguna afectación en su comportamiento? Hay algunas reacciones obsesivas compulsivas. No es normal que den vueltas, como persiguiéndose la cola. La gente suele creer que eso es normal y hasta le causa gracia. Pero son indicadores de que el perro tiene un problema. Otro rasgo de los animales que pasan encerrados es que caminan en círculos o que cazan moscas invisibles.

También pasa que al ver, desde una terraza, pasar a una persona, la sigan mientras ladran hasta cuando la pierden de vista. Son síntomas de que hay una afectación.

Un perro no es una alarma de seguridad. No todo el mundo debería tener un perro. Implica recursos económicos para alimentarlo, prestarle atención de salud, un espacio adecuado y tener tiempo para brindarle, dice. No debe estar en la terraza, así sea de cualquier raza será agresivo. Por eso en la Ordenanza 048 de tenencia y protección de fauna urbana esas son contravenciones, mantener encerrado y encadenado a un animal, son formas de maltrato.

¿Cómo va el caso de Atena?

Luis Ávila, abogado de la Defensoría Pública asignado al caso, cuenta que la mañana de hoy, jueves 12 de marzo, mantuvo una reunión con María Gabriela Larreátegui, la supervisora de la Agencia Metropolitana de Control (AMC), y PAE. Buscan llegar a un consenso y evitar un litigio. La AMC les explicó que existe una normativa que rige en el Distrito, la Ordenanza 048, con la que tienen reparos, pero que es la que existe.

Ávila comentó que entiende que la Agencia defienda esta normativa, pero le plantearon la existencia de un marco legal superior que es la Constitución. Quedaron en reunirse otra vez.

“En Ecuador estamos acostumbrados a que la política de una solución fácil a los problemas. La Agencia tiene la posibilidad de pensar en una solución distinta”, indica. En la reunión recordaron que en la Ordenanza también se habla de un chip, para registrar a las mascotas. Pero nada de eso se ha hecho. “En lugar de criticar a la autoridad, queremos buscar en conjunto una salida”.

Ávila señala que a pedido de los activistas por la defensa de los animales buscan evitar la aplicación de la pena de muerte para la pitbull y que se permita a un etólogo rehabilitarla. La Jueza III de la Niñez de Quito tiene el pedido de acción de protección y medida cautelar.

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