21 de agosto de 2015 12:23

Manuela Picq se despidió de Quito, en El Arbolito, con una limpia

La periodista franco-brasileña, Manuela PIcq, tuvo una emotiva ceremonia de despedida con el prefecto de Zamora, Salvador Quishpe. Foto: Alfredo Lagla/ EL COMERCIO

La periodista franco-brasileña, Manuela PIcq, tuvo una emotiva ceremonia de despedida con el prefecto de Zamora, Salvador Quishpe. Foto: Alfredo Lagla/ EL COMERCIO

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Mariela Rosero

Una de las escenas más conmovedoras de esta mañana ocurrió cuando Salvador Quishpe se enteró de que Manuela Picq dejaba el país este viernes 21 de agosto. Ocurrió aproximadamente a las 10:20.

Ella le había contado a la prensa en una conferencia, en el parque El Arbolito, que decidió irse hoy mismo. Es decir un día después de que le negaran la medida de amparo de protección para que se anulara la revocatoria de su visa 12/8. Los abrazos y los agradecimientos por lo que ha hecho con el movimiento indígena llegaron de inmediato.

“Estoy más preocupada que nunca por lo que pueda suceder sin tener derechos constitucionales”. Eso dijo. Y varias mujeres se acercaron a darle abrazos. Fueron las mismas que el lunes 17 y ayer jueves 20 fueron a la Fiscalía para pedir libertad para las detenidas. Y también las que llegaron a la Veintimilla y Juan León Mera, ayer, para gritar: “justicia para Manuela”.

La pareja de Carlos Pérez Guartambel, presidente de la Ecuarunari, estaba muy triste pero convencida de que la mejor decisión era dejar Ecuador hoy. Eso le pedía su familia, su madre.

Seguidos por camarógrafos, fotógrafos y periodistas, Manuela y Carlos caminaron agarrados de las manos. Y cuando Salvador se abrió paso entre los cables para despedirse, el abrazo entre el prefecto de Zamora Chinchipe y la periodista y politóloga brasileña francesa duró unos segundos.

Él no lo podía creer. “En cualquier esquina me pueden encontrar y deportarme”. Eso le dijo ella, sin dejar de mirarlo. Salvador Quishpe no solo abrazó otra vez a Manuela sino que miró a Carlos, su compañero de lucha, y le dio un golpecito en el hombro.

Avanzaron y Manuel Gualán, de 54 años, le hizo una limpia tradicional. Es un yachay de Chimborazo. Es dirigente del área de salud de la Ecuarunari y lanzó bocados de licor sobre ella. Sus ojos se humedecieron, estaba conmovido también y lo expresó en un abrazo.

A las 17:00 espera viajar en vuelo de Avianca rumbo a Brasil. No se cansó de decir “hasta pronto”, ella tiene la convicción de que regresará a Ecuador. "Hasta ahora no me informa el Gobierno qué crimen he cometido", aseguró en rueda de prensa.

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