13 de diciembre de 2015 00:00

El consumo y los hábitos de compra se ajustarán el 2016

Pedro Romero, catedrático de la Universidad San Francisco. Foto: EL COMERCIO

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César Sosa

Para Pedro Romero el 2016 puede ser el mejor momento para comprar. Aquellas personas que tengan liquidez lo podrán hacer, señala el catedrático de la Universidad San Francisco.

¿El 2016 se proyecta mejor o peor que este año?

En general estará más difícil. El Presupuesto del Estado para 2016 se redujo en USD 6 000 millones y la economía ha dependido del gasto público en los últimos años. Los sectores público y privado se verán afectados por menor actividad del principal gastador del país.

¿Cómo se reflejará ese escenario el próximo año?

En menores ventas de las empresas, menores ingresos, para los vendedores que ganan comisiones, en la no renovación de contratos con el sector público, que ya está sucediendo, etc. En tiendas o almacenes, los dueños están reduciendo el personal por las menores ventas. 50 000 personas dejaron de tener un empleo en el tercer trimestre de este año y ellas han dejado de ir a restaurantes, almacenes, cines, etc.

¿A qué indicadores se debe prestar atención para ver el desempeño económico?

Hay varios: el riesgo país, el déficit fiscal, el endeudamiento, la inflación, el precio del petróleo, la cotización del dólar frente a otras monedas. El Gobierno ha dicho que le falta financiar USD 2 600 millones el próximo año y planea una nueva colocación de bonos en el mercado internacional. Si no baja el riesgo país se complica ese financiamiento y puede haber un nuevo recorte en el gasto público. Asimismo, la inflación, que ha sido negativa en varios meses, es un síntoma de recesión y una advertencia de una caída en la demanda.

¿Cuáles son los sectores más vulnerables?

Lamentablemente, las personas con menos formación y poca experiencia. Jóvenes recién graduados tienen ahora más problemas para conseguir su primer trabajo o se demoran más tiempo en conseguirlo. Las crisis son regresivas y afectan más a las personas de bajos recursos. En el caso de los empresarios la mayor afectación es a microempresarios que dependen de líneas de crédito de los bancos que, al ver una baja en las ventas de esos negocios, pueden cortar el crédito. El empresario grande, que todavía tiene acceso al mercado internacional tiene un mayor margen de maniobra.

¿Hay ciudades más vulnerables? ¿Quito puede soportar la crisis con la inyección de recursos del Metro?

La construcción del Metro y la ejecución de eventos de gran magnitud pueden mantener a flote la economía quiteña. En ciudades como Guayaquil, donde el comercio es importante, la afectación puede ser menor respecto a otras ciudades que dependen del agro o de productos de exportación cuyos precios han caído en el mercado internacional.

¿Por qué?

Al analizar la caída del Producto Interno Bruto (PIB) en los dos últimos trimestres de este año se ve que el sector que menos ha caído ha sido el comercio. En parte porque todavía hay gente que trata de mantener el mismo nivel de consumo que antes. La gente aún sale en familia, va al cine, a restaurantes, etc. Lo que ya no hace la gente, por ejemplo, es construir una casa. Por eso hay una crisis en este sector.

¿Y es necesario modificar los patrones de consumo ante el nuevo escenario?

Hay dos escenarios para empresas o personas. El primero es para aquellos que aumentaron su nivel de consumo en los últimos años, se fueron de vacaciones, adquirieron una casa, un auto, hicieron inversiones, etc., pero también ahorraron. Esas personas o empresas pueden aprovechar el actual escenario. El 2016 puede ser el mejor momento para comprar. Aquellas personas, nacionales o extranjeras, que tengan liquidez lo podrán hacer.

¿Es el mejor momento?

Muchas personas han salido a vender propiedades y esa mayor oferta bajó los precios. Ahora se puede acceder a bienes más baratos y esa es una manera de invertir, incluso para evitar riesgos financieros.

¿Y el segundo escenario?

Es para las personas y empresas que se excedieron en sus gastos y ahora deben endeudarse, achicar la empresa o reducir el consumo. Ellos son los que venderán propiedades o buscarán opciones de reducción de costos, de personal, de horarios de trabajo, etc.

¿Los ciudadanos están conscientes de lo que está sucediendo a nivel macro?

Hay sectores que están más conscientes que otros, por ejemplo, los empresarios del sector petrolero o de la construcción, así como los importadores que pagan salvaguardias o los exportadores que están pendientes de la apreciación del dólar. También, las empresas pequeñas que ya no venden como antes, se preguntan qué pasa y están tomando medidas.

¿Qué efectos tiene la contracción del consumo en una sociedad acostumbrada a gastar cada vez más?

Hay un riesgo de sobreendeudamiento en las personas que, por mantener su estilo de vida, siguen endeudándose con la esperanza de que las cosas mejorarán en el corto plazo, sin considerar que el nuevo escenario económico es permanente. Otras se acomodarán a la nueva realidad, por ejemplo, cambiando a sus hijos de universidad o de colegio; viajando a lugares menos costosos en vacaciones o comprando artículos más baratos. Es decir, para el 2016 no solo habrá menos consumo sino un cambio de hábitos de consumo.

¿Cómo armar un plan para enfrentar el 2016?

Lo primero es revisar los gastos superfluos, por ejemplo, servicios premiun, membresías que se usan con poca frecuencia, etc. Las empresas pueden ganar por volumen o por precio, dependiendo del producto. En el primer caso hay que hacer mucho trabajo de posventa. Siempre hay personas dispuestas a pagar más por productos de alto valor.

Su trayectoria 

Estudió Economía con especialización en Finanzas, en la Escuela Politécnica del Litoral. En el 2007 obtuvo una maestría y en el 2009 un doctorado en Economía, en la Universidad de George Mason, en Virginia, Estados Unidos.  
Desde el 2009 es profesor en la Universidad San Francisco de Quito.

Su punto de vista. 
Existe un riesgo de sobreendeudamiento en las personas que, por mantener su estilo de vida, siguen endeudándose.

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