19 de abril de 2016 00:20

Pedernales se queda sin espacios para enterrar a sus muertos

En el estadio Maximino Puertas de Pedernales, los familiares trasladan a las víctimas. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

En el estadio Maximino Puertas de Pedernales, los familiares trasladan a las víctimas. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

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Bolívar Velasco
Redactor (I) Desde Pedernales

Alejandro Yugcha acudió tres veces al cementerio general de Pedernales para sepultar a sus cinco familiares que perdieron la vida en el terremoto del sábado.

Los funerales fueron en la mañana, al mediodía y la tarde de ayer. Lloró durante el entierro de sus dos hijos, su sobrino, su esposa y su suegra.

Los funerales se dieron en horarios distintos porque en el camposanto público no hay espacios disponibles para nuevos muertos. Sepultó a su suegra y esposa en una misma tumba y a los tres menores en un sepulcro contiguo. Se improvisó una rápida construcción sobre una de las tumbas donde hace cinco años enterró a su padre. Ahora el nicho tiene tres filas horizontales.

El párroco de Pedernales, Denny Monserrate, ofició una misa general. Ayer se sepultaron 80 cadáveres bajo las mismas condiciones en las que hizo Alejandro Yugcha. Su familia pereció al caer la casa de tres pisos en la que vivían hace 10 años. Él estaba fuera y sobrevivió. En el cantón Pedernales la falta de espacio en el camposanto preocupa.

El alcalde Gabriel Alcívar dice que el cementerio tiene 60 años y ya no tiene más espacio. En sus dos hectáreas incluso se presentaron daños tras el terremoto de 7.8 grados. El acceso principal tiene cuarteaduras al igual que el cerramiento.

El Burgomaestre dice que la cantidad de muertos que se siguen retirando es alarmante e insiste en el colapso del cementerio. “Hemos dicho a las familias que los sepulten en los espacios que encuentren o con los familiares que fallecieron en años pasados”. Agrega que luego se podrían exhumar a las víctimas y sepultarlas en espacios adecuados.

Pero algunos dolientes se endeudaron y llevaron a sus muertos a un cementerio privado en las afueras de Pedernales, vía al cantón El Carmen.

El cuerpo de Juan Leones fue sepultado en este lugar que dispone de 12 hectáreas, en el sitio conocido Los Samangos. El precio mínimo de cada tumba oscila entre USD 800 y 1 000. Los dueños de este cementerio abrieron créditos para que los dolientes paguen en cuotas hasta en cinco años. Los parientes de Leones, de 22 años, accedieron a la oferta.

Ayer, entre lamentos y lágrimas le dieron cristiana sepultura a este joven que falleció mientras caminaba a su casa luego de que había salido de trabajar. José Zambrano, primo de la víctima, contó que una pared le cayó encima.

En Pedernales hay pocos que no han perdido a sus familiares. No hay una cifra exacta, pero en el Municipio se señala que en las 10 000 viviendas destruidas vivían entre tres y cinco miembros.

En los hoteles desplomados la cifra es aún mayor. Por ejemplo, en el Hotel Royal se encontraban alojadas entre 80 y 100 personas y los rescatistas dan pocas posibilidades de que se encuentren sobrevivientes.

El cementerio Óscar Arcentales de Pedernales acoge a las víctimas de la tragedia. Foto: EL COMERCIO

El cementerio Óscar Arcentales de Pedernales acoge a las víctimas de la tragedia. Foto: EL COMERCIO

Los 22 hoteles desplomados tenían una capacidad de alojamiento de entre 50, 100 y 200 personas, según el Cabildo.

El fiscal a cargo del reconocimiento de los cadáveres, Wilson Toainga, asegura que las víctimas identificadas subieron a 132, ayer. Existen 35 desaparecidos y cinco cuerpos aún no son reconocidos por sus familiares. Son dos ciudadanos venezolanos, dos cubanos y otro extranjero del que no se tiene su nacionalidad.

Toainga explica que a estos cadáveres se les practicará la autopsia en el centro de ciencias forenses de Santo Domingo de los Tsáchilas. Y en las próximas 24 horas tienen previsto inhumarlos en una fosa común del camposanto privado ubicado a 7 kilómetros de Pedernales. Llevarán la inscripción de NN hasta que sus familiares los identifiquen.

El cubano Roger Bustamante observó los cadáveres de sus compatriotas.No reconoció a ninguno como cercano, pero señaló que de un milagro está a salvo y no corrió con la suerte de las víctimas. “Estoy vivo y ayudando a mis demás amigos y por supuesto a los hermanos ecuatorianos en lo que sea necesario”, dice, quien reside 15 años en Pedernales.

Según la Fiscalía, a los familiares de los muertos se les proveerá de ataúdes para evitar que sean nuevamente expuestos en las congestionadas calles de Pedernales. En el área asignada para el acopio de los cuerpos, dentro del estadio Maximino Puertas, la Fiscalía tiene listos 150 cofres mortuorios.

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