9 de marzo de 2016 08:49

Los peatones piden más seguridades mientras dure la construcción del intercambiador de Carapungo

Los peatones no usan espacios seguros para cruzar por la Panamericana Nortea. Foto: Evelyn Jácome / EL COMERCIO

Los peatones no usan espacios seguros para cruzar por la Panamericana Nortea. Foto: Evelyn Jácome / EL COMERCIO

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 6
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 3
Evelyn Jácome

La gente cruza por cualquier lugar. Unos pegan la carrera para ganarles a los autos, otros buscan la ayuda de algún agente metropolitano de tránsito. El desorden peatonal es evidente en la Panamericana Norte y Simón Bolívar.

El único paso peatonal que hay en la zona sirve a menos del 50% de los peatones que circulan a diario por el lugar donde se construye el intercambiador de Carapungo, norte de Quito.

La mayor cantidad de personas se aglomeran en una de las veredas de la Panamericana, a unos 100 metros de la calle Luis Vaccari. En ese punto funciona una de las paradas para la gente que desea salir de la ciudad hacia el norte. Una de ellas es Marisol Altamirano, de 37 años, quien trabaja en una florícola en Guayllabamba y todos los días debe viajar a esa parroquia rural.

Ella asegura que además del tráfico pesado que hay en la zona, los peatones deben lidiar con el polvo y la inseguridad. Ella vive en los condominios Gabriela, y se demora cerca de 20 minutos en caminar a la parada. En la zona de intervención, debe hacerlo por un lado de la calle, por la falta de veredas. "El otro día un señor murió atropellado. Sí deberían darnos más seguridad", comentó.

En ese mismo punto, un agente de tránsito es el encargado de detener a los vehículos para que la gente pase. No hay semáforo ni paso cebra. Algunas personas, las más apuradas, prefieren correr. El agente comentó que la prioridad siempre van a ser los peatones por lo cual debe detener el paso de los autos para permitir el cruce de gente.

Pero quienes se llevan la peor parte son aquellas personas que toman las unidades que recorren la Simón Bolívar hacia el sur. Ellos deben cruzar la zona medular de la intervención.

Usualmente lo hacen cruzando una gasolinera que hay en el lugar, o atravesando la zona de tierra donde los obreros levantan los cimientos para la construcción del tercer nivel del intercambiador.

El pedido es el mismo: que en el diseño final del proyecto se cuente con paradas, amplias veredas y zonas seguras para el cruce peatonal.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (1)
No (0)