25 de October de 2014 19:13

La paz con Perú abrió la puerta a las inversiones

El Banco Financiero tiene su sede en Lima y 80 oficinas repartidas en todo el Perú. Foto: El Comercio de Perú, GDA

El Banco Financiero tiene su sede en Lima y 80 oficinas repartidas en todo el Perú. Foto: El Comercio de Perú, GDA

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 2
Triste 2
Indiferente 3
Sorprendido 16
Contento 1
Giovanni Astudillo, Evelyn Tapia y
Red. Sierra Norte (I)

Perú es atractivo para el inversionista ecuatoriano. La estabilidad económica, incentivos a la inversión, tamaño del mercado y mejoramiento de las relaciones tras la firma de la paz, que hoy cumple 16 años, están entre las causas principales.

A una hora de Lima, en la zona de Lurín, funciona Electroandina, que fabrica las cocinas Indurama. Accionistas del Grupo Jaramillo, que es también propietario de Induglob (que produce cocinas y refrigeradoras Indurama y Global en Cuenca) invirtió USD 30 millones en la planta en Perú.

Las cocinas Indurama tienen una participación del 45% del mercado peruano. La inversión se concretó por el crecimiento de las ventas a ese destino. Se exportaba el 25% de la producción de la planta de la capital azuaya, cuenta Juan Pablo Vela, gerente de Indugloub.

Él tiene expectativas por el desarrollo económico en el norte de Perú y no descarta que en el futuro se empiece a exportar estos electrodomésticos desde la fábrica de Lurín.

Según datos de la Agencia de Promoción de Inversión Privada en Perú (Proinversión), desde 1998 hasta abril pasado arribaron capitales ecuatorianos por USD 1 224,8 millones; solo en el 2013 fueron 127,8 millones.

La empresa Electroandina produce en Lima las cocinas de la marca cuencana Indurama. Foto: Cortesía Electroandina

La empresa Electroandina produce en Lima las cocinas de la marca cuencana Indurama. Foto: Cortesía Electroandina

Ese dinero se destinó a los sectores petrolero, comercio, construcción, minería y finanzas. Desde la firma de la paz en 1998, los capitales ecuatorianos también llegaron para la industria de alimentos y bebidas, línea blanca, textil y muebles.

En este último sector se destaca Colineal, que abrió dos megatiendas en las zonas limeñas de San Isidro y San Borja. La demanda está creciendo y el próximo año se abrirá otra, según Roberto Maldonado, presidente de la mueblería más grande del Ecuador.

Tras la firma de la paz, el empresario ecuatoriano identificó el potencial peruano, cuya economía es de las más dinámicas de la región. “La clase media tiene mejores ingresos porque hay más fuentes de empleo, por la inversión extranjera”. Colineal exporta USD 3 millones al año en muebles para venderlos en sus megatiendas en Lima. Maldonado prevé llegar en cinco años a USD 10 millones.

Para Banco Pichincha el mercado peruano también es importante. En 1996 adquirió parte de las acciones del Banco Financiero para alcanzar una presencia regional.

Según el gerente de Banco Pichincha, Fernando Pozo, el Financiero, con sede en Lima y 80 oficinas en todo el país, es el sexto banco en colocaciones y octavo en depósitos en Perú. 

Hasta diciembre pasado tuvo una cartera de créditos por USD 1 677 millones y depósitos por USD 1 436 millones.

Un ambiente de negocios favorable e incentivos para la inversión hacen que Perú sea interesante para las actividades comerciales y financieras.

Para el presidente de la Cámara de Comercio e Integración Ecuatoriana-Peruana, Martín Dassum, la relación binacional tomará otro impulso por los acuerdos de libre comercio de Perú con EE.UU. y Europa, y de Ecuador con los países europeos. “Se abre la posibilidad de realizar alianzas”.

No hay datos concretos de cuántas firmas funcionan en Perú con capitales ecuatorianos, pero el año pasado se registraron más de 28 inversionistas nacionales, según la peruana Proinversión.

Ecuador también atrae

El cocinas Indurama, uno de los más grandes de Perú, tiene presencia en el Ecuador desde hace 10 años. La empresa Ransa Operador Logístico distribuye productos de la firma Ambev.

La empresa Ransa, de capitales peruanos, funciona en el kilómetro 22,5 de la vía a Daule. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO

La empresa Ransa, de capitales peruanos, funciona en el kilómetro 22,5 de la vía a Daule. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO

La estrategia se enfocó en ampliar la capacidad de almacenamiento, infraestructura en bodegas y unidades de transporte. “Se invirtieron cerca de USD 18 millones en la construcción de dos centros de distribución en Quito y Guayaquil”, dice Darmin Vera, subgerente administrativo de Ransa.

La inversión más reciente fue de USD 10 millones para edificar el centro de distribución en el km 22,5 de la vía Daule. “Con eso ampliamos la capacidad de almacenamiento para generar mayor oferta de espacio para nuevos y antiguos clientes”.

El terreno de 13 000 m2 en el que se construyó el centro de distribución hace un año quedó pequeño, según Vera. Por ello, empezó un plan para ampliar el espacio con una inversión de USD 3 millones. El año pasado vendieron USD 10 millones y para el 2015 prevén subir a 16 millones.

Para la consejera económica comercial de la Embajada de Perú en Ecuador, Teresa Villena, la inversión peruana en el país se concentra en lácteos, un ingenio azucarero, alimentos balanceados, bebidas, servicios, finanzas y cemento. Y a futuro cree que habrá más.

La empresa Lafarge Cementos anunció la venta de sus operaciones en Ecuador a la peruana Unión Andina de Cementos. En mayo pasado se informó sobre la transacción por USD 553 millones. Pero los directivos prefieren no pronunciarse mientras se concreta la negociación. La cementera funciona en Otavalo y tiene capacidad para producir 1,4 millones de toneladas al año.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (3)
No (0)