8 de November de 2009 00:00

Paulina vive su música a mil por hora

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0

LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

Ana María Carvajal, redactora
acarvajal@elcomercio.com

Dicen que hay quienes forjan su historia de vida desde la cuna. Es difícil notarlo en el camino, pero de pronto salta una chispa que hace que todos vuelvan la vista atrás y encuentren rastros en la memoria para reconstruir cómo se cristalizó un sueño. Otros dicen que cuando uno ama lo que hace, disfruta  de su trabajo. Y ‘La Pauli’, como la llaman sus seres queridos, vive literalmente como niña cada cosa que hace con su versátil voz.

Al escuchar una canción de Los Solecitos (proyecto infantil de Univisión), es difícil imaginar que quien interpreta villancicos, rondas infantiles y hits como Aserejé, Mayonesa o Macarena no es una niña traviesa sino una mujer hiperactiva. Los amigos, colegas y familiares de Paulina Aguirre (Paulina Rendón hasta que hace seis años se casó con el músico y productor Pablo Aguirre) saben que esta quiteña radicada en Los Ángeles siempre tuvo en sus manos la posibilidad de triunfar en la música.

En Ecuador, hizo populares a ‘jingles’ como “Esté donde esté, vaya donde vaya, junto a mí está mi  banco de Guayaquil” o “Tururururú tu tu turú, siempre Coca Cola”. Luego de su segunda nominación al Grammy Latino consiguió esta semana el premio al Mejor álbum de música cristiana por canciones como Cuando me vaya de aquí, a dúo con Armando Manzanero.

Llena de orgullo, como si presentara a su bebé recién nacida, Elena de Rendón, su madre,  muestra una gran colección de fotos de su Paulinita, quien decidió en 2002 viajar a EE.UU.

Con un vaso  de agua de horchata en mano, doña Elena convida sorbitos de recuerdos sobre su hija, siempre cercanos al arte. “Desde chiquitita le gustaba hacer canciones a ‘mija’. Íbamos a Malacatos, a Guayaquil...  y a ella siempre le gustaba mirar el cielo… Se aprendía lo que a su hermano le enseñaban en la escuela y recitaba”.

Paulina estuvo en el colegio La Presentación, donde era parte del coro. Cuanto tenía 16 años, entró al grupo Contrapunto. Doña Elena dice que no recuerda qué amiga de su hija fue, pero le contó de un ‘casting’ para entrar al grupo dirigido por Claudio Jácome, y le pidió  a Paulina que la acompañara.

Jácome continúa la historia: la amiga era Náyade Figueroa, hoy dueña de una cadena de yogur y pan de yuca. “Tenía bonita voz la chica. Pero luego vi a otra sentada, con un jean verde, masticando chicle. Le pregunté si le gustaba cantar y  dijo que sí. La animé a probar. Me gustó su voz y la elegí”. En la acepción más quiteña de la palabra, ‘La Pauli’ era una terrible, sonríe el  músico.

Ramiro Dávila, su compañero en Contrapunto,  se une al diálogo: “Esa Pauli… ¿Ya les dijeron que era despistada? Se olvidaba todo, pero eso era parte de su  encanto...”.

El cantante recuerda que cuando el grupo abrió a Juan Luis Guerra,  Paulina sufrió un ‘accidente’. ¡Se le rompió el pantalón! Todo el mundo se puso a correr, salieron a conseguir una pañoleta que la cubriera, y por el retraso  solo cantaron dos temas.  Jácome agrega que estas no son anécdotas, sino “su modus operandi. Ella no se complicaba. Había que repetirle tres veces qué canción seguía, pero tenía un gran talento musical. No hay nada que hacer”.

Dávila  y Diego Valdivieso, también de Contrapunto, eran nueve años mayores a Paulina y a Ximena Andrade, quien completaba el cuarteto. Lidiar con adolescentes no era fácil. Valdivieso  dice que  Paulina “era  inquieta. Tenía su chispa”. Y añade: “Yo sí le veía su deseo de ser  solista. No se conformó con el capital que ganó en Contrapunto. Siguió la  enseñanza de Claudio: no esperar la retribución del público sino creer en lo que se ofrece. Diosito puso su mano y ella impactó con su música”.

Luego de Contrapunto, una gran escuela para su voz, como lo fue el Conservatorio en sus clases de piano  y sus estudios posteriores en la U.  San Francisco de Quito, Paulina tuvo otra ‘academia’: los estudios de grabación.

Fue allí donde empezó su amistad con músicos como Ivis Flies y Danilo Arroyo (baterista que la acompaña), de La Grupa. Flies  dice que Paulina es todo un personaje… “una bacana”. Junto a ella trabajó en el estudio de Kiko Donadel, con Michel Ferré y ambos fueron parte de Contravía. “La escuela trabajando con nosotros y los Terán le permitió hacer doblajes y personajes en Los Ángeles (‘Greys anatomy’, ‘CSI’…). ‘La Pauli’  tiene mucho talento no solo para cantar sino para la  locución y actuación vocal. Le queda súper”.

Trabajar con ella es toda una aventura. “No para de hablar, todo el tiempo, tiene mil cosas en la cabeza, está de arriba para abajo. Ella quiere producir, traer los sánduches, cantar, ensayar… se vuelve loca. Siempre ha tenido mucha energía, buena voluntad y gran capacidad”, dice Flies.

Y agrega que en grabaciones publicitarias Paulina mantuvo “esa dualidad entre el rock and roll y la iglesia. Cuando se fue allá   se metió bien en lo suyo y lo hizo muy bien, canta increíble”.

El nivel de exigencia de la grabación en Los Ángeles la hizo crecer.  Ella se volvió “filísima como una navaja, concluye. Dos nominaciones y un Grammy no son casualidad. Pasa porque es buena, porque realmente vale”.

Punto de Vista Danilo Arroyo / Músico

‘Paulina tenía claro adónde quería llegar con  su música’

Conozco a Paulina hace 16 años. Ya colaboraba con otros músicos, era amiga de Cruks en Karnak. Luego grababa ‘jingles’  en el estudio de Kiko Donadel. Es trabajadora, constante, soñadora. Recién tocamos en Monitor Latino, en Los Ángeles, había mucha gente de México que no la conocía y no había mucha expectativa, pero cuando terminó su show, no dejaban de felicitarla.  Cuando va a cantar se pone nerviosa y tiene a todos de un lado para otro, pero Pablo (su esposo y productor) es muy sereno. Ellos logran un balance  como esposos y como pareja musical. ‘Esperando tu voz’ tiene todos los requisitos: hermosas canciones, un gran performance vocal, producción de primera, grandes invitados. No me sorprendió que ganara. ‘La Pauli’ es un ejemplo de que en Ecuador hay talento, pero el premio no refleja la realidad de la industria. Ella debió salir de país para ganar un Grammy. No siento que sea un logro del país. Espero que nos sirva de lección para valorar más a nuestros artistas, que haya más apoyo del Gobierno, menos piratería y más difusión en los medios.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)