9 de agosto de 2014 15:00

Patricio Vinueza: “Yo no creo en los héroes, sino en quienes luchamos día a día por un Ecuador mejor”

Patricio Vinueza, obstaculizó el paso de los militares hacia Carchi.

Patricio Vinueza, obstaculizó el paso de los militares hacia Carchi.

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Ricardo Cabezas. Redactor.

El 26 de mayo de 1 971 es recordado por los carchenses por levantamiento popular del pueblo de Tulcán, que a través de un paro no permitió la imposición de un impuesto de dos sucres a los automotores que utilizaban el puente internacional de Rumichaca. Esta gesta histórica para el Carchi aún tiene héroes anónimos. Uno de ellos es Patricio Vinueza Pulles, de 62 años, oriundo de El Ángel. Después de cuatro décadas, él se atrevió a revelar su protagónica participación.

Libros, ensayos y artículos de prensa mencionan únicamente a personajes y ciudadanos de la capital carchense, Tulcán, como los protagonistas de la revuelta del 26 de mayo de 1971. Incluso en el norte de esa ciudad se levantó un monumento en donde constan los nombres de los muertos, heridos y actores de la protesta, todos de Tulcán.

Pero hay héroes que decidieron revelar su participación en este enfrentamiento, 40 años después. Patricio Vinueza es uno de ellos. Él recuerda que tenía 19 años cuando un decreto del presidente José María Velasco Ibarra convulsionó a la población norteña. El cobro de una suerte de peaje por el uso del viaducto binacional indignó a los tulcaneños que salieron a las calles a protestar y a oponerse a esa decisión.

Hasta hace poco no quería hablar sobre su activa participación en el paro popular, por temor a represalias. Pero ahora cuenta que decidió participar porque dos días antes del 26 de mayo de 1 971, un grupo de militares cometió una serie de maltratos y atropellos contra las fuerzas vivas de Tulcán. Agrega que se solidarizó porque fueron varios los muertos entre civiles y militares durante los enfrentamientos. Él estuvo entre los angeleños que, bajo la coordinación de Agnelio Girón, ex secretario del Sindicato de Choferes de Espejo, intentaron frenar el paso de camiones militares y blindados por El Ángel hacia Tulcán. Sin embargo, el grupo de manifestantes estaba desarmado.

“No podíamos resistir que nuestros hermanos continúen muriendo, razón por la que utilizamos tronantes para detener a los tanques de guerra. La acción enfureció a los uniformados que comenzaron a perseguirnos y a dispararnos”.

Uno de sus amigos, Victoriano Valdiviezo, recibió dos disparos de fusil que hicieron que cayera al piso. Vinueza tomó valor y pese al acecho de los militares, puso a buen recaudo a su amigo. Luego buscó un lugar para esconderse. Siente orgullo de haber arriesgado su vida para defender una idea y salvarle la vida a un amigo en un momento tan violento. Dice que se trataba de una buena causa y que la solidaridad con su pueblo seguirá siendo firme, pese a que perdió una mano en un accidente. Afirma que si volvieran a ultrajar al pueblo carchense saldría nuevamente a las calles a pelear, a pesar de su actual discapacidad.

En ese tiempo se acuñó la frase: “Con el Carchi no se juega”, que Vinueza repite constantemente. “Somos hombres que amamos la justicia y que seguiremos defendiendo nuestra tierra e identidad con dignidad. Yo no creo en los héroes, sino en los hombres que luchamos día a día por un Ecuador mejor”.

El historiador Luis Ibarra informó que el próximo 27 de septiembre, Vinueza será homenajeado por la Municipalidad en las fiestas del cantón, en reconocimiento a su participación en la protesta del 26 de mayo de 1 971. No obstante, este héroe que salió del anonimato insiste que todas las personas son héroes cuando están identificados con las causas nobles.

“Intentamos dinamitar el puente Ayora para frenar el paso de los automotores, pero la gente nos pidió que no actuáramos porque la acción incomunicaría a El Ángel con el interior del país. Luego metros más allá, lanzamos tronantes a los tanques. La acción molestó a los militares, quienes empezaron a disparar a ciudadanos desarmados. Los jefes gritaban a disparen al cuerpo. Allí hirieron a Victoriano Valdiviezo, a quien auxiliamos y hoy vive para contar esta historia".

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