31 de December de 2009 00:00

La pasta se adapta al menú local

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Redacción Guayaquil

Las pastas se acoplaron al paladar de los ecuatorianos. Su variedad de formas, colores y tamaños en los supermercados, lo demuestra. Las hay frescas, secas y rellenas. Esas son solo tres tipos generales de un aproximado de 200 clases diferentes de ese producto en el mercado mundial.

Las pastas junto a los panes, arroz, yuca, papa y cereales conforman el grupo de los carbohidratos de la pirámide nutricional que se debe consumir. 

Es uno de los productos que mayor variedad de complementos puede llegar a  tener. Entre ellos las salsas, carnes y mariscos, vegetales  y especias.

Para muchos, la pasta es sinónimo de la cultura gastronómica de Italia. En ese país, ha alcanzado su máxima expresión. Cada región tiene una salsa diferente para los espaguetis, fettuchini, capelli, macarrones, tagliatelle o tallarines, entre otros.

La salsa al pesto, boloñesa, carbonara o primavera son solo algunas de las más conocidas para acompañar la pasta.

Sin embargo, el origen de este alimento  no ha sido definido. Una de las teorías es que el viajante Marco Polo luego de su travesía por el Oriente la llevó a Europa, explica Eduardo Espinoza, del restaurante italiano Riviera, ubicado en el norte  de Guayaquil. En Ecuador  las pastas están en  la dieta diaria. Los mariscos, el pollo e incluso el arroz se utilizan para acompañarlas.

La pasta, en sus diferentes formas, se  prepara con una masa compuesta por  harina de trigo,  agua, sal y huevo que luego debe ser cocinada.

Por ello se cree  que ese  alimento es altamente calórico y perjudicial en  una dieta saludable y baja en grasas. Pero los nutricionistas le dan su valor real.

“Son necesarias las pastas porque son carbohidratos y estos nos dan energía para nuestras actividades diarias. Lo malo es combinar muchos carbohidratos”. Es la explicación de   la nutricionista Sandra Lozada, del Slim Medical Fitness Center, ubicado en el Puerto Principal.  

En efecto, los ecuatorianos mezclan  varios tipos de carbohidratos en un mismo plato y en grandes cantidades. Un ejemplo:  comer  tallarines  verdes con arroz, carne frita en aceite, más   una bebida gaseosa.  
 
Cada 100 gramos de pasta contiene 332 calorías. En una dieta normal de 2 000 calorías, el promedio de pasta recomendable es  60 gramos  para mujeres y 100 gramos para los hombres.

Una persona sin problemas de diabetes o sin   niveles altos de colesterol malo  puede consumirla dos veces por semana.   

La pasta no es perjudicial para la salud, todo dependerá del tipo de  salsa con la que se la  acompañe. Incluso puede ser más fácil de digerir que el arroz, comenta la nutricionista Lozada.

Algunos de los ingredientes básicos que no pueden faltar en la preparación de las pastas son el tomate, aceite de oliva, ajo, la albahaca y el queso.  
La nutricionista Gabriela Jordán  recomienda comer salsas hechas en  base de vegetales.

Incluir proteínas como las carnes, el pollo y el  pescado le da mayor valor nutricional y puede comerse como plato único en el almuerzo o cena,  indica.    Las salsas más dietéticas son las elaboradas con la pasta de  tomate o  salsa con verduras como los champiñones.   

Por  el contrario, las que más engordan  son las que llevan tocino, crema de leche y abundantes cantidades de queso, acota.  La pasta también presenta opciones variadas para los vegetarianos. A las rellenas como los ñoquis, canelones o los  tortellini, se les puede añadir  espinaca, acelga, queso ricota o cualquier otro tipo de vegetales.  Incluso hay pastas  de colores que pueden elaborarse de forma casera. Es el caso del espagueti  preparado  con zanahoria (naranja),  remolacha (roja) y la espinaca (verde).   La pasta negra es mezclada con   tinta de calamar. Esta puede ser acompañada por atún, camarones o pescado. Como  cualquier tipo de alimento, hay  que comer las pastas en   cantidades equilibradas.

Tome en cuenta

La pasta  puede sustituir a otros carbohidratos como el   arroz, la papa, el maduro, verde, yuca, papa y nabos.

Es más rendidor (a la vista) comer tallarines o espaguetis, respecto a comer las pennette,  lazos o maccheroni. Esto quiere decir que con la misma cantidad de peso  uno puede sentir  que  come más con  los tallarines.

El tiempo de cocción máximo de  las pastas  es  de 15 minutos.  Para que esté al dente se requiere cocinarlas durante ocho minutos.
En la Sierra la  digestión de las pastas toma más tiempo. Se recomienda no comerlas    en  las noches. Tampoco usar    grasas para condimentarlas. El aceite de oliva es  más saludable.

Tortiglione al corazón de mascarpone

Ingredientes

200 gr  de pasta  tortiglione
120 gr de tocino
10 gr     de mantequilla
40 gr de queso mascarpone
20 cc  de crema de leche
20 gr de queso parmeggiano

Preparación

En una  sartén se refríe el tocino con la mantequilla y la pimienta, mientras en otra olla cocinamos en agua hervida el tortiglione durante ocho minutos hasta que esté 'al dente'. Una vez cocinado la pasta se  mezcla  con el tocino  y le agregamos el queso mascarpone, la crema  y para servir ponemos queso parmeggiano.

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