17 de January de 2010 00:00

Un paseo de regreso al Ecuador

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Redacción Jóvenes
jovenes@elcomercio.com

Cuando ellos piensan en vacaciones, piensan en Ecuador, en su  comida, en sus montañas, en sus playas, en su gente...  Es que estos tres chicos  nacieron aquí y vivir en otro país les recuerda  todavía más  que son  ecuatorianos.

Luis Mancheno, de 23 años,  aprovechó el descanso de Navidad que dura hasta mediados de enero para a visitar  a su familia. Él  vive en Salem, Oregon, porque ganó una beca para estudiar un  postgrado en Derecho.

“Es la primera vez, en un año y ocho meses, que regreso a Quito”, dice.   En EE.UU., cuenta Luis, existen tres ‘breakes’: durante el invierno, en la primavera (marzo) y en verano (agosto).
 El año pasado prefirió recorrer  Estados Unidos en carro con varios amigos de la universidad. Pero este año regresó a su país natal y, además de sorprenderle que la gente no se preocupe tanto por el reciclaje como en Salem, se alegra de volver a probar la sazón ecuatoriana. “Todos los días le pido a mi mamá que cocine algún plato típico”.  

Ya está  dos semanas en Quito y quizá  se quede una más, si es que logra cambiar los pasajes para el próximo viernes.  Es que además de la calidez de su familia, él extraña el clima de su país. Luis cuenta que el sol no pega tan fuerte en Salem, como en Quito. No entiende cómo es que la gente se queja de este clima.     

Esos rayitos de sol también le dan nostalgia  a    Jaime Rosero, en especial cuando es invierno. “En Bélgica, el calor humano no es suficiente”, dice el joven. Pero lo que más extraña es la comida y la playa esmeraldeña. “Es muy rico  que te preparen un biche, unos  camarones  al ajillo, un cebiche de concha,  un arroz marinero ...” 

En Bélgica, el chuchaqui no se pasa con un buen encebollado,  como en Ecuador, sino durmiendo todo el día. Por eso, este chico también ha venido de vacaciones con sus amigos europeos, para que ellos sepan lo bueno que es descansar en este país.   

Jaime vive en Bélgica desde que se graduó del colegio, luego entró a la Universidad  de Lovaina, estudió Ciencias Políticas y ahora terminó un postgrado. Justo tuvo unas vacaciones  antes de comenzar un trabajo y quiso  visitar a su familia. “Venir al Ecuador es una necesidad, estando en el extranjero el patriotismo es mayor, porque tienes que mostrarte hacia otras culturas”.

Mientras que en diciembre y enero es invierno en Bélgica, en Argentina están en  pleno verano. María del Carmen Herrera estudia  Bellas Artes en ese país, pero en  estas vacaciones se puso las pilas: consiguió un trabajo en Ecuador para ganar algo de dinero que no le cae mal.

María del Carmen dice que llevar dólares a Argentina es más conveniente, además porque allá no puede trabajar. 

Dice que lo que más le gusta de regresar a su país es que aquí hay todo a la mano:  “Si no tienes para viajar, halas dedo; puedes almorzar hasta por USD 1,50; aquí hace más calor”. Esos pequeños detalles hacen que los chicos vuelvan a sus querido Ecuador...

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