23 de January de 2015 21:02

El partido de la Izquierda Democrática desenrolla 
su historia

El pasado 21 de enero en la casa barrial de Quito Norte, militantes de la ID prepararon banderas para la Asamblea de hoy en el CNE. Foto: Julio Estrella / El Comercio

El pasado 21 de enero en la casa barrial de Quito Norte, militantes de la ID prepararon banderas para la Asamblea de hoy en el CNE. Foto: Julio Estrella / El Comercio

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Estefanía Celi R.
Redactora (I)
politica@elcomercio.com

El mismo logo y el mismo eslogan: “Justicia social con libertad”. También, el mismo color anaranjado con las letras negras. La Izquierda Democrática (ID) busca “despertar” después de dos años de silencio y reinscribirse ahora como partido ante el Consejo Nacional Electoral (CNE).

Ha sido un trabajo de cerca de un año que llega a resultados concretos hoy, cuando desarrollarán su primera asamblea en la sede del CNE. También ha sido un trabajo silencioso, de muchas reuniones casi a diario que, sin embargo, se han manejado con suma reserva.

Esta semana, los representantes de la ID se reunieron todos los días para ultimar los detalles de la cita de hoy 24 de enero.

El pasado 20 de enero evaluaron el trabajo de cada una de las comisiones organizadoras del evento y el 21, en la casa barrial de la Quito Norte, elaboraron las credenciales y armaron las
1 000 banderas que los militantes ondearán en la asamblea.

La ID apunta a la misma socialdemocracia que el tradicional partido mantuvo desde su fundación, en 1978. Y además cuenta con el respaldo del expresidente Rodrigo Borja, fundador del partido.

“Él está retirado de la política y no ha revertido esa posición, sin embargo, ve con buenos ojos que se busque reinscribir al partido”, asegura Andrés Vallejo, ministro de Gobierno en esa presidencia.

Pero los ojos de este nuevo movimiento se centran en los jóvenes, a pesar de las figuras antiguas que aparezcan. Ellos fueron los encargados de la organización de la asamblea, pero también de las convocatorias a más jóvenes en cada una de las provincias.

Con esa estrategia, la ID busca hacer frente a la crisis que los partidos tradicionales enfrentan desde el inicio del actual Gobierno, en el 2007. Con los ataques a la “partidocracia” y su caída en la votación, estas organizaciones llegaron a disolverse y fueron eliminadas del registro electoral. A esto se suma que Ramiro González (ex ID) formó Avanza, actual segunda fuerza electoral.

Andrés Morillo, miembro de las juventudes de la ID en Pichincha, señala que han realizado asambleas y reuniones durante alrededor de nueve meses, incluso antes de que se tomara la decisión oficial de “despertar” el partido.

Morillo dice que la participación de los jóvenes en esta propuesta es tal que ellos fueron los encargados de “Tenemos un núcleo de jóvenes pero también uno de profesionales. Desde ambos lados tratamos de enrolar a la gente para que sea partícipe de un tema político”, señala.

Le apuntan a este momento para presentar la iniciativa porque, según dicen, hay un desgaste del proyecto de Alianza País. Pero el camino que les queda por recorrer todavía es extenso: deben cumplir los requisitos para que se les entregue la clave y luego de ello tienen un año para recolectar las firmas, que luego deben ser verificadas.

Como planean ser partido nacional, necesitan las firmas equivalentes al 1,5% del padrón 2014 (casi 175 000).

“Los principios de la ID han permanecido inmutables en el corazón de sus militantes, pero se han ido adecuando a la realidad actual. El momento político es ahora, porque la gente busca una alternativa”, asegura Sebastián Ibarra, otro de los jóvenes dirigentes del partido.

Sin embargo, paralelamente a esta iniciativa, hay otro movimiento que se identifica como la renovación de la ID e incluso ya está recolectando firmas bajo el título de Centro Izquierda Democrática (CID).

Pablo Vélez, su presidente, señala que son las bases y dirigentes barriales de Pichincha que pertenecieron a la ID los que formaron este movimiento, que prevé inscribirse como provincial.

“Nosotros hablamos con Vallejo en el 2012 y él se negó a unirse a nosotros”, comenta. Necesitan alrededor de 31 000 firmas. Después de un mes de descanso, continuán su campaña de recolección de rúbricas hoy en Carapungo.

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