16 de December de 2009 00:00

Pájaros contra escopetas

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Carlos Larreátegui

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La audacia es el juego. Así podríamos describir las intervenciones y acciones del histrión argentino Alejandro Olmos, procesado en su país, según Diario  Perfil,  por delitos de estafa, malversación de fondos públicos, falsificación y adulteración de instrumentos públicos. 

En octubre de 2001, la Cámara de Apelaciones en lo Criminal de Buenos Aires confirmó la condena a un año de prisión en suspenso contra Olmos por el delito de estafa y usurpación de títulos. En el juicio 46.155, aparece que Olmos vendió un cuadro titulado La Virgen y el Niño, y un sillón frailero de 300 años de antigüedad sobre los que pesaban un embargo judicial. Según  Perfil, el acto derivó en una condena parcial de tres años de prisión.
La proeza mayor del argentino, sin embargo, fue presentarse como abogado,  sin serlo, en varios juicios.

El reportaje señala que al enterarse de este engaño, su clienta, la Sra. Olga Vaserman de Muchnik, despidió a Olmos y le exigió la devolución de los honorarios entregados. El 19 marzo de 2009, Olmos fue presentado en la Asociación de Trabajadores del Estado de Argentina como asesor del presidente Correa. No existe decreto  que le confiera tal calidad.

Con su innata  facilidad para sorprender a la gente, estoy seguro de que todos los altos funcionarios que asistieron a Ciespal a la  presentación del Informe Olmos sobre la deuda externa ecuatoriana ignoraban el grueso expediente judicial que acompaña al argentino.

Era de esperarse, sin embargo, que luego de publicados los antecedentes criminales señalados por Perfil, Olmos mostrara algo de pudor y vergüenza y desapareciera para siempre del Ecuador.

No fue así. El falso abogado calificó de pasquines a los diarios EL COMERCIO, El Universo y Hoy, que publicaron su escabroso pasado, y continuó visitando el país para seguir  propalando  acusaciones e injurias.  La temeridad de Olmos es tan grande que hace pocos días aseguró haber sido “informado” directamente por el Ministro Fiscal de algunas “novedades” importantes que se vienen  en el tema de la deuda (El Telégrafo, 2009-12-12).

Más allá del circo de mal gusto que encarna Olmos, debemos preguntarnos quién apoya y financia sus actividades y desplazamientos. Dice no percibir un solo centavo por su labor y sin embargo viene al Ecuador con frecuencia y dedica un tiempo enorme a sus patrañas e insultos.

Las autoridades judiciales deberían exigirle precisiones sobre el financiamiento de sus actividades en el Ecuador y los nombres de los funcionarios que aúpan sus actos temerarios. Resulta inverosímil que un extranjero de estos contornos venga al Ecuador a erigirse en fiscal acusador para reactivar un tema sepultado por el propio Gobierno al pagar esa deuda “ilegítima” o contratar con Petrochina el crédito más oneroso de la historia nacional.

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