27 de enero de 2016 00:00

Los países de la Celac caminan con modelos económicos distintos

Los cancilleres de Latinoamérica y el Caribe se reunieron ayer, 26 de enero del 2016, en la sede de la Unasur. Hoy es la IV Cumbre de jefes de gobierno de este bloque. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

Los cancilleres de Latinoamérica y el Caribe se reunieron ayer, 26 de enero del 2016, en la sede de la Unasur. Hoy es la IV Cumbre de jefes de gobierno de este bloque. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

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Redacción Negocios
y Política (I)

Durante la Presidencia pro témpore, Ecuador impulsó el diálogo para la solución del conflicto colombo-venezonalo y la Corte Penal Ambiental, en París.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) busca una agenda común sobre la situación económica de la región, pero antes deberán superar los diversos intereses que existen al interior del grupo.

Uno de los principales promotores de la Celac fue el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, quien veía a este grupo como una alternativa de integración para la región, desde su propia realidad y alejada de la hegemonía anglosajona liderada por los EE.UU.

De ahí que países como Venezuela, Ecuador, Bolivia y Argentina han sido los miembros más activos dentro del bloque.

Pero no todos las naciones tienen este grado de involucramiento.
Perú, Chile, Colombia y México cuentan con agendas económicas muy distintas, enfocadas más bien en el libre comercio regional.

Una prueba de ello es la apuesta de estos países por la Alianza del Pacífico que busca una proyección comercial en la región Asia-Pacífico. “Hay dos modelos económicos que están compitiendo en la Celac y eso hace que el ente tenga un ámbito muy amplio, muy disperso”, comenta José Fuentes, catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de las Américas (Udla).

Pero no solo los intereses son distintos, también las realidades económicas. Si bien la recesión es regional debido a la caída en el precio de las materias primas como el petróleo o el cobre, el propio Fondo Monetario Internacional (FMI) señaló estos días que hay países que crecerán, “en forma moderada, pero indudable”.

En particular, ha señalado que los estados con sólidos marcos de política económica se han venido ajustando a los shock externos de manera más suave, en este grupo están Colombia, Chile y Perú. En esos países el ajuste ha sido ordenado, dice el multilateral.

“Las bases para el crecimiento permanecen firmes, entre ellas marcos de políticas sólidos, instituciones creíbles, mercados financieros sólidos”, anotó el FMI.

Para el analista en temas internacionales, Mauricio Gándara, este grupo, con un modelo pro empresa privada y libre comercio, tiene una mejor situación económica y, pese a tener dependencia de materias primas, resisten la caída de precios de estos ‘commodities’.

Otro grupo entre los que están Argentina, Venezuela, Ecuador y Brasil verán debilitar sus economías este año debido a una combinación entre la caída de los precios de las materias primas, desequilibrios macroeconómicos y distorsiones microeconómicas, anotó el FMI.

Bolivia marca la diferencia en ese grupo porque, aunque con ideología socialista, la política económica boliviana ha apostado por la empresa privada y el ahorro, dice Gándara.

El Banco Central del Ecuador ha previsto un crecimiento del 1% este año, pero tanto el FMI como el BM prevén una recesión debido a los bajos ingresos fiscales y un retroceso en la inversión privada.

Ecuador ha sido afectado por la caída de los precios del petróleo, un golpe que no fue tan fuerte en Colombia que tiene una economía más diversificada, dice Gándara.

Para Fuentes, estas diferencias han hecho que cada país tenga sus propias estrategias para superar la crisis y hace complicado que la región halle un consenso en las soluciones para afrontar la crisis actual.

Las diferencias también se observan a nivel subregional. Más allá del acercamiento que tuvo el Caribe con Venezuela para el intercambio de crudo a precios convenientes, no hay mayor comercio con el resto de países, dice Gándara.

Mientras América Latina es dependiente de las exportaciones de materias primas -lo que ha golpeado a sus economías- América Central y el Caribe se han beneficiado de los acuerdos comerciales con EE.UU., un socio clave. Además, la caída de los precios del petróleo ha abaratado el costo de energía para esas dos regiones, en especial la caribeña que es una importadora de combustibles.

El año de Ecuador

El jueves 29 de enero del año pasado, Ecuador recibía la Presidencia pro témpore de la Celac, en Costa Rica y hoy se la traspasa a República Dominicana. Ese día, el mandatario ecuatoriano, Rafael Correa, anunció cinco ejes de su gestión: reducción de la pobreza extrema y de la inequidad, la nueva arquitectura financiera internacional; el desarrollo de la ciencia, la tecnología y el talento humano; la mejora de la infraestructura vial, productiva y energética. Además, Ecuador apunta a la elaboración de la agenda 2020.

Según el canciller Ricardo Patiño, en el 2015 se había planteado la agenda “para que los pueblos palpen los beneficios de la unidad” y que la reducción de la pobreza es “un imperativo moral”. En ese sentido, la Agenda 2020 no debiera ser entendida solo como “un conjunto de metas ni la tarea obligatoria de cada Estado”, sino como compromisos.

Los resultados de la agenda ecuatoriana son difíciles de medir y las decisiones de este bloque regional, no son vinculantes. Tampoco son las resoluciones que toma la Unasur. Pero este bloque tiene dimensiones políticas, al decir del excanciller ecuatoriano Francisco Carrión. “Es una organización válida siempre que sea de consulta y concertación políticas”, afirma, a la vez que reconoce que es difícil que la Celac funcione en la realidad porque “no tiene institucionalidad alguna”.

Sin embargo, reconoce que sí se puede destacar el papel de Correa: la mediación en el conflicto fronterizo entre Colombia y Venezuela en agosto y que dio lugar a la cita Santos-Maduro, el 21 de septiembre, en Quito, y que culminó con la firma de un acuerdo de siete puntos.

Correa tuvo que realizar varios periplos como presidente de la Celac. En su cargo, copresidió la cumbre birregional con la Unión Europea, en Bruselas, el 10 de junio. Dos meses antes, en cambio, estuvo en Panamá para asistir a la histórica Cumbre de las Américas, en la que se incorporó Cuba con la reapertura de relaciones diplomáticas con EE.UU., pero también la sanción de este a Venezuela.

Correa viajó a Nueva York para participar en la 70 Asamblea de la ONU, con la agenda del país y del bloque. Pero seguramente el más trascendente fue la participación en la Cumbre del Cambio Climático en París, la COP21, en donde propuso la creación de la Corte Internacional de Justicia Ambiental para “sancionar los atentados contra la naturaleza y establecer las obligaciones de deuda ecológica y consumo de bienes ambientales”.

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