1 de junio de 2018 00:00

Padres, en la lucha por dar al hijo ‘tiempo de calidad’

Diana Armijos y José Andrés Tinajero llegan tarde a casa. Aprovechan los fines de semana con Luciana y Joaquín. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Diana Armijos y José Andrés Tinajero llegan tarde a casa. Aprovechan los fines de semana con Luciana y Joaquín. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

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Valeria Heredia
Redactora (I)
jheredia@elcomercio.com

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Cuando David Cifuentes tuvo al bebé Elías en brazos, hace seis años, supo que debía tomar una decisión. No lo dudó y dejó su empleo para dedicarse 100% a su cuidado. Llegó a un acuerdo con su esposa. Jennifer Villarreal quiso trabajar y desarrollarse profesionalmente y él dedicarse más al hogar y empezar un negocio.

Su historia refleja uno de los dilemas más importantes que enfrentan los padres: el tiempo que comparten con sus hijos. Por sus labores, en algunos casos, se apoyan en terceros como abuelos, tíos o centros.

En el país, el porcentaje de niños, niñas y adolescentes que no comparten ninguna actividad con sus padres descendió, según la encuesta denominada Niñez y Adolescencia desde la Intergeneracionalidad, levantada en el 2015.

En el 2000, el 33% de los pequeños dijo que sus padres no participaban de su tiempo libre. Para el 2015 hubo una caída de 24 puntos porcentuales, solo el 9% de niños y adolescentes señaló no disfrutar de tiempo con sus padres.

Las familias comparten, entre otras acciones, lectura de cuentos, proyección de películas, salidas al parque y sobre todo participan en juegos.

En la encuesta -en la que intervinieron 4 000 familias en 23 de las 24 provincias del país, excepto Galápagos- se muestra que la mayoría de padres e hijos se involucra en paseos o compras. Esto no ocurre con las madres, quienes prefieren ver televisión o películas con sus pequeños (ver gráfico).

Cifuentes, de 34 años, disfruta de paseos al zoológico con sus dos hijos (de 6 y 2 años). A ese lugar y a otros van los fines de semana junto a su esposa.
Esos dos días, Villarreal puede disfrutar de su familia. El resto de la semana cumple con sus obligaciones de psicóloga educativa. Eso no le ha traído problemas a la pareja, ya que ha logrado un equilibrio.

Cifuentes también aporta económicamente en los gastos, ya que tiene un negocio, en el que maneja sus propios tiempos. La idea -dice- era criarlos nosotros mismos.

El tiempo que los padres pasan con sus hijos es fundamental en su desarrollo. Y se constituye, según Unicef, en un derecho que también se debiera defender cada 1 de junio, fecha en la que se celebra el Día del Niño en Ecuador.

Ese tiempo compartido repercute, entre otras cosas, en el fortalecimiento de sus futuras relaciones sociales, su forma de vida y sus acciones. Así lo explica el psicólogo educativo y docente, Raúl Armijos, quien trabaja en un plantel.
Aunque -reconoce- que hay padres y madres que tienen la necesidad de trabajar. “Alimentación, vestido, educación y salud no se costean solos”. Por lo que el trabajo se constituye en un factor que los padres no pueden descuidar.

Estas familias -dice el psicólogo- deben distribuir sus labores y brindar el llamado ‘tiempo de calidad’. Esto implica que padres o madres desechen algunas ideas erróneas como: tiempo es igual a dinero o paseo es similar a diversión.

Una familia puede ir al parque, comprar helados, jugar y regresar a casa. Este tiempo no es necesariamente de calidad. Pero si hace las mismas actividades y les suma diálogo y afecto, entonces es de provecho, explica Armijos.

El 26% de los niños y niñas dialogan y conversan con sus padres. Ese porcentaje no varió si se comparan las encuestas del 2000 y del 2015.

Pero hay otros factores que inciden en el tiempo de calidad y que se evidencian en los últimos años. En noviembre 2016, la USFQ publicó los resultados de Párame Bola. Se encuestó a 600 padres y niños de 6 a 12 años.

Cinco de cada 10 chicos dijo que sus padres usan ‘smartphones’ cuando están con ellos. Eso reduce la atención que les prestan en las cenas, por ejemplo.

Diana Armijos y José Andrés Tinajero son padres de Luciana, de 5 años, y Joaquín, de 3. Ambos trabajan en jornada completa y, en ocasiones, salen de viaje fuera de la ciudad.

Por sus labores diarias llegan pasadas las 18:00 a su casa. Los esperan sus dos hijos, quienes estudian y pasan tiempo con sus abuelos maternos. Así que cuando se juntan todos, los padres no usan celulares.

Armijos es ingeniera, trabaja en una institución pública de 08:30 a 17:00. Cuando llega a casa se dedica al 100% a los niños. Revisa sus tareas, les lee cuentos, juega con sus juguetes y cantan en el karaoke.

Ella y su esposo tratan de combinar sus labores como profesionales y padres. Por ello, a los fines de semana los consideran “sagrados”.

Sus hijos, al igual que los de Cifuentes y Villareal, disfrutan de salidas a la naturaleza para ver animales. Uno de los sitios que visitan son las granjas.

Debido a sus profesiones y a sus cargos, la pareja ha llegado a ciertos acuerdos. Tinajero tiene su tiempo más copado, por lo que optó por acomodar sus horarios. Tres de los cinco días laborales trabaja hasta muy tarde. Cuando no tiene reuniones, todos pasean por el parque o van a comer en un centro comercial.

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