17 de January de 2010 00:00

Otras vías para hacer turismo

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El Mercurio de Chile GDA

A medida que aumenta el poder del hombre sobre la naturaleza y aparecen nuevas necesidades como consecuencia de la vida en sociedad, el medioambiente que lo rodea se destruye cada vez más.



La travesía  se inicia en la web 

Los viajes apocalípticos se pueden organizar  a través de www.abercrombiekent.com. y  www.quarkexpeditions.com
Se pueden comprar bonos de carbono en los sitios www.terrapass.com ó www.ceroco2.or. Y se pueden elegir hoteles “verdes” en www.gogreentravelgreen.com
Para organizar rutas y conocer acompañantes puede visitar www.roadsharing.com,  www.shareling.es,  www.vao.es y www.goloco.orgAnte los cambios del mundo y la creciente preocupación de los seres humanos por los problemas ecológicos que acechan al planeta, las nuevas tendencias de turismo plantean y proponen diferentes formas de conocer el mundo.

Una de las nuevas propuestas es el turismo “apocalíptico”, orientado a conocer lugares que la humanidad está estropeando de manera irreversible. Lugares como el Amazonas, las Islas Galápagos, el Kilimanjaro, los atolones de las Islas Maldivas, la Gran Barrera de Coral o los glaciares patagónicos.

Por su naturaleza extrema, la tendencia ha tomado fuerza entre personas de todos los continentes que pueden pagar las grandes sumas que implican estos viajes. Esto ha generado el nacimiento de compañías de viajes de lujo que ofrecen “misiones” a diferentes rincones del planeta.

‘Abercrombie & Kent’, compañía de viajes, lleva a los turistas a la Antártida “antes de que se derritan los hielos”. El viaje cuesta 10 mil dólares por diez días. Otra agencia de viajes polares, ‘Quark Expeditions’, en operación desde los años 90, ha visto aumentar su demanda cada año, duplicándose durante  2009.

No obstante, las buenas intenciones de estos exploradores, sus viajes tienden a acelerar la destrucción de los mismos lugares que visitan.

Otra nueva propuesta es la de los viajeros ecologistas. Es decir, viajar reduciendo el impacto de la contaminación del propio viaje al mínimo posible. Estos viajeros evitan ir en avión, y prefieren usar las bicicletas para recorrer los destinos.

Marcelo Mena, actual académico de la Universidad Andrés Bello de Chile, es un buen ejemplo de esta nueva clase de viajeros. Cada vez que se traslada en avión compra bonos de carbono para compensar las emisiones provocadas por su viaje.

Los “verdes” eligen lugares para hospedarse que tengan programas de cuidado ambiental, que invitan a vivir por esa estadía responsable, con políticas de reciclaje y uso de energías limpias.

Un ejemplo es Eco Paraíso en Yucatán, México, donde todo se recicla (desde el aluminio hasta el agua de las duchas). Otros casos son el resort Al Natural en Panamá, que cuenta con paneles solares para producir energía, al igual que Inkaterra en Perú, neutro en emisiones de carbono, gracias a sus acciones de reforestación. Sacha Lodge en Ecuador hace algo similar, protegiendo miles de hectáreas de selva amazónica.

La mochila es la protagonista de esta última tendencia. Ahora que la juventud se extiende hasta bien entrada la tercera década, muchos profesionales jóvenes quieren viajar con el mismo espíritu con que mochileaban antes, pero con un poco más de comodidades. Y para ellos ha surgido un mercado intermedio entre el mochileo clásico, precario y a ratos muy incómodo, y el turismo convencional.

Ahora hay páginas que permiten “hacer dedo” virtual: organizar rutas y conocer acompañantes y conductores. Los interesados ingresan los trayectos que les interesa recorrer mientras los conductores anuncian su viaje y ponen un valor a sus acompañantes para compartir los gastos.

Respecto a los alojamientos, los viajeros optan por otro tipo de sistemas que les permiten conocer gente y ahorrar plata. Esta es la idea del ‘couchsurfing’ una red mundial de sofás que permite planear un viaje quedándose en el sofá de distintas personas afiliadas a la comunidad. ‘Couchsurfing’ no exige cuotas de inscripción, pero no se trata solo de conseguir alojamiento gratis, sino de que se produzca un intercambio cultural y lazos de amistad entre el visitante y el dueño de casa que,  puede elegir a quienes alojar entre los interesados.

También hay un nuevo nicho de hoteles económicos que no son hostales. Suelen tener cuartos pequeños y ahorran en servicios.  El ejemplo más representativo es Easy Hotel de la cadena de aviones Easy Jet, conocida por sus vuelos de bajo costo por Europa.

Los extras como la limpieza diaria, toallas limpias, o lo que quiera consumirse en el desayuno, tiene un cargo  aparte.

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