22 de abril de 2017 14:41

Oposición marcha en silencio tras ola de disturbios en Venezuela

Los opositores del gobierno venezolano, Lilian Tintori y junto a ella a la izquierda de la imagen Henrique Capriles marcharon con miles de venezolanos en contra de Nicolás Maduro. Foto: AFP

Los opositores del gobierno venezolano, Lilian Tintori y junto a ella a la izquierda de la imagen Henrique Capriles marcharon con miles de venezolanos en contra de Nicolás Maduro. Foto: AFP

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Agencia AFP
Caracas

Vestidos de blanco, miles de opositores venezolanos se movilizaron este sábado (22 de abril del 2017) sin inconvenientes hacia la Conferencia Episcopal en una “marcha del silencio”, tras el recrudecimiento de la violencia que dejó 20 muertos en tres semanas de protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro.

En medio de un amplio despliegue de seguridad, un grupo llegó primero con una gran bandera venezolana a la sede de la institución eclesiástica en Caracas -considerada por el gobierno como un "actor político" opositor-, donde un sacerdote y un pastor evangélico rezaron en un altar improvisado en la parte de atrás de una camioneta y usando un megáfono.

Otras marchas llegaban de otros puntos de la ciudad, luego que la oposición lograra negociar con las fuerzas del orden que abrieran el paso y les permitieran llegar a su destino.

Hubo solo un corto enfrentamiento en el este de Caracas, donde la policía usó bombas para impedir el paso de una de las marchas.

Muchos manifestantes llevaban camisetas blancas con la palabra “PAZ” en letras negras, banderas y gorras con los colores patrios, flores blancas, uno incluso lideraba una de las procesiones con una gigantesca cruz de madera y una bandera colgada.

El silencio era a veces interrumpido en el recorrido por el himno venezolano, un rosario o un aplauso en honor a “ los caídos ” en estos 21 días de protesta.

Manifestaciones similares se realizaban en otras ciudades como Maracaibo, Barquisimeto y San Cristóbal, en el oeste del país.

“Esto que logramos hoy es un ejemplo de lo que vamos a lograr en Venezuela, superar los obstáculos en paz y lograr que todos los venezolanos voten y logremos el cambio”, dijo Julio Borges, presidente del Parlamento, único poder controlado por la oposición.

Las protestas opositoras, convocadas casi todos los días desde el 1 de abril, se desataron después que el máximo tribunal se adjudicó temporalmente las funciones del Legislativo.


Maduro, con su popularidad minada por la severa crisis económica, asegura que combate una “guerra económica” promovida por la “derecha extremista venezolana” busca derrocarlo con el apoyo de Estados Unidos, pero la oposición insiste en que quiere sacarlo del poder por la vía electoral.

Las elecciones de gobernadores debieron realizarse en 2016, pero fueron suspendidas y aún no tienen fecha, las de alcaldes están pautadas para este año y las presidenciales para diciembre de 2018.

Los opositores aseguran que mantendrán la presión en la calle y para el lunes tienen previsto un “trancón nacional”, un bloqueo de las principales vías de Caracas.


“Marcho sin miedo”
Las protestas opositoras habían terminado siempre en enfrentamientos con las autoridades, que usan gas lacrimógeno y balas de goma para dispersarlas.

“Marcho sin miedo”, aseguró por su parte Jéssica Muchacho, de 33 años. “No tenemos nada que perder el gobierno nos quitó todo, toda posibilidad de tener una vida digna”, dijo a la AFP.

El gobierno había impedido el paso de estas marchas de la oposición al centro de la ciudad, donde se concentran los poderes públicos.


Para llegar a la Conferencia Episcopal, en el oeste, que era considerado un bastión chavista, muchos atravesaron la ciudad a pie.

“¡Venezuela quiere paz!”, gritaba un grupo de manifestantes escoltados por policías motorizados, tras llegar a un acuerdo.

En otro punto, por un barrio popular y también tras negociaciones, la militarizada Guardia Nacional replegó una cerca que impedía el paso y apartó a los soldados para dejar libre la vía.

Entre aplausos y entonando el himno nacional, los manifestantes siguieron el camino.

La noche del viernes se registraron pequeñas protestas y brotes de disturbios en el este de Caracas, con las fuerzas de seguridad usando gases para dispersarlos y donde según testigos, hombres armados recorrieron las calles en motos causando pánico.

Fue otra noche de violencia en la capital, después de la batalla campal registrada el jueves en el sector popular de El Valle, con tiroteos, saqueos y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.

El gobierno y la oposición se responsabilizaron mutuamente de la violencia que deja, además de los 20 fallecidos, cientos de detenidos y heridos.

En medio de la violencia, 11 naciones latinoamericanas, la Unión Europea y Naciones Unidas pidieron al gobierno venezolano garantizar las protestas pacíficas, lo que la canciller venezolana Delcy Rodríguez calificó de “inmoral”.

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