17 de December de 2009 00:00

Los oleajes afectan a 4 cantones de Manabí

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Redacción Manta

La muerte del manabita  Erick Castillo, de 19 años, en la playa El Murciélago de Manta genera   temor entre los habitantes. Él falleció debido a los fuertes aguajes que soportan los cantones costeros del centro sur de Manabí.



Otros detalles de la zona

El Instituto Oceanográfico  de la Armada y la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos alertaron a la población de la presencia del aguaje los días  17, 18 y 19 de este mes. 

En Jaramijó se  empezarán a repartir hojas volantes   que contienen información  sobre maremotos y tsunamis. Esta acción  es parte de una campaña de concienciación  emprendida por la  Secretaría de Gestión de Riesgos de  este cantón. 
   
En Salango, los pescadores artesanales retirarán las embarcaciones que generalmente se  quedan en la playa. 
En la playa El Murciélago,  de Manta, se mantendrá  la vigilancia con efectivos de la Armada Nacional y de la Cruz Roja . El propósito es evitar que las personas ingresen al mar. 
 
La Cruz Roja de Manta formó una cuadrilla que se encargará de recorrer las playas  de Tarqui, El Murciélago y las zonas de los esteros.Olas de hasta tres metros de altura, remolinos de constante formación y corrientes turbulentas forman parte del terrorífico panorama en la zona de playa, dice Sofonías Rezavala, miembro del Cuerpo de Bomberos de Manta.

Este bombero lamenta la muerte de  Erick Castillo, pero asegura que  las personas  no asumen con seriedad las señales de precaución y de emergencia que manejan las entidades de salvamento. “La gente debe entender que  con la naturaleza no se puede jugar”.

Erick Castillo vivió  varios  años en Estados Unidos y allí aprendió el inglés. Por  el buen manejo de ese idioma a veces le salían trabajos de traducción con turistas.

El lunes pasado  salió a pasear a la playa con uno de sus amigos.  Ya vengo, voy a la playa fueron sus últimas palabras que dirigió a sus padres. Castillo  y su amigo  llegaron a la playa al mediodía y el oleaje ya era muy fuerte.

En ese momento ya estaba izada una bandera roja que significa no ingresar al mar. Pese a ello, a las 12:45 ingresaron al mar, una pareja que los observaba    advirtió  a los bañistas de lo peligroso que significa ingresar al océano Pacífico en esas condiciones.

El cuerpo del joven apareció el mediodía del martes pasado a unos 30 metros al norte de la playa de El Murciélago. Ayer fue sepultado en el Cementerio Parque de Los Recuerdos.
La lección es clara, refiere Rezavala, cuando en una playa hay las alertas no se debe ingresar al mar.

El Instituto Oceanográfico de la Armada (Inocar) anunció que desde hoy los aguajes se repetirán y eso  causa temor en poblaciones como Salango (cantón Puerto López). Allí un tramo de 70 metros del malecón sucumbió ante la arremetida de las olas. Yolanda Plúa vive a 40 metros del maltrecho malecón.

 Ella, su esposo José Arcos y sus tres hijos están temerosos. “Aquí no hay un muro que contenga a un mar bravo, si se repiten las   olas grandes, no queda de otra que salir del poblado”.

Elsa Pincay, vicepresidenta de la Junta Parroquial de Salango, está molesta. “No solo yo estoy indignada sino también el pueblo. Cómo es posible que una obra financiada con recursos emergentes  haya sido construida con tanta irresponsabilidad”.

Según ella, la estructura  no tiene ni hierros y  el muro fue fundido al ras de la playa, “por  eso los oleajes lo socavaron y el resto cayó por gravedad debido a su peso”.

Los vecinos de Salango están atentos. Pincay les sugiere que de presentarse un nuevo aguaje fuerte, la gente debe salir de sus casas por precaución.

En el cantón Jaramijó al noroeste de Manta, más de 100 familias que viven en la zona conocida como La Isla, están en peligro por los aguajes. Eugenio Mendoza vive al filo de la playa. Hace 60 años su terreno medía 35 metros de fondo y 12 de frente. Ahora tiene seis de fondo y ocho metros de frente.

Los constantes aguajes desde 1982 han reducido el espacio de su solar. Las fuertes olas del pasado fin de semana tumbaron parte de la cerca de caña guadúa.
Con sus tres hijos, todos pescadores, se preparan para ubicar sacos de arena para formar un muro de contención. Para Wilfrido Rosado, jefe de los Bomberos de Jaramijó,   concienciar a los habitantes es lo único que pueden  hacer.

En el cantón manabita de Sucre el mar llegó con fuerza a las playas de Bahía de Caráquez.

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