28 de febrero de 2017  00:00

El oficialismo ganó en Pichincha con una corta diferencia

La Junta Provincial Electoral de Pichincha cerró el escrutinio nacional el fin de semana. Foto: Adriana Noboa / EL COMERCIO

La Junta Provincial Electoral de Pichincha cerró el escrutinio nacional el fin de semana. Foto: Adriana Noboa / EL COMERCIO

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Adriana Noboa

En 2013, en Pichincha, el presidente Rafael Correa ganó con el 57,97% y Guillermo Lasso obtuvo el 24,18%. Pero los resultados de este año fueron ajustados. El candidato oficialista, Lenín Moreno, logró un 37,29%, en la misma provincia, mientras que el de Creo, Guillermo Lasso, alcanzó el 32,20%.

Al comparar estas cifras, si bien Lasso creció ocho puntos, la pérdida de apoyo para el oficialismo es más evidente, con alrededor de 20 puntos. 
En esta ocasión fueron apenas cinco puntos de diferencia y un 5,8% de nulos y blancos. Y para la segunda vuelta estará en disputa un 30% de votos válidos, que se dividió entre los otros seis candidatos.


Pero los votos no son endosables, estos pueden sumarse a cualquiera de los dos bandos o acrecentar los nulos y blancos, o incluso el ausentismo, que esta vez alcanzó el 16,71%.
La legisladora oficialista y candidata reelecta María José Carrión admite que no será fácil disputarse el espacio que dejaron los candidatos menos favorecidos.

Hay quienes votaron por Cynthia Viteri (PSC) y que no votarán por Lasso, hay quienes votaron por Paco Moncayo (ID) y no votarán por Moreno, comenta, refiriéndose a las tendencias de cada movimiento.
Para Patricio Donoso, asambleísta y candidato reelecto de Creo, el resultado del binomio Guillermo Lasso-Andrés Páez es una victoria, ya que fue mejor que en 2013. Esto aunque solo ganaron en uno de los cuatro distritos, el del norte, y obtuvieron cinco de 11 curules.


Donoso cree que el apoyo de los partidos de oposición que fueron derrotados y decidieron respaldar a su movimiento ayudará en la segunda vuelta.
 Si bien durante más de la mitad del gobierno de la revolución ciudadana, Quito y Pichincha fueron unos de sus bastiones, eso ha cambiado. El oficialismo recibió el primer golpe en la capital, en las elecciones seccionales del 2014, con el triunfo de Mauricio Rodas (58,7%) sobre Augusto Barrera (37,9%).
En ese entonces, pese a que Gustavo Baroja mantuvo la Prefectura en manos de Alianza País, con su reelección (60,98%), el movimiento oficialista logró, por su cuenta, solo tres de las ocho alcaldías.


El politólogo Arturo Moscoso expone dos factores a considerar para leer los resultados. Primero, Lasso no es un candidato de la Sierra y, segundo, la caída de la popularidad del alcalde Rodas (SUMA).
 Con este escenario, Moscoso explica que, aunque el presidente Rafael Correa rompió el paradigma del regionalismo político, su heredero no disfruta de la misma popularidad. Y que la alianza entre SUMA y Creo pudo haber influido para que el apoyo de Alianza País suba, tras las denuncias de corrupción que rodean a la construcción del Metro de Quito.


De todas formas, Carrión confía en que el binomio de Alianza País se recuperará en la segunda vuelta, el 2 de abril. 
Su argumento es que la votación conseguida para su lista de legisladores, que obtuvo 11 de 16 curules, se redireccione hacia Moreno y Jorge Glas. Aunque acepta que será difícil enfrentar la campaña de desprestigio que, según ella, se ha implementado en contra de los candidatos del Gobierno.


Para Donoso, esta es la oportunidad de ganarse el voto en contra de la actual administración, para lo cual ya han mantenido conversaciones con las demás tiendas de oposición.
Desde las filas del PSC, Santiago Guarderas, su director provincial, afirma que el resultado de su partido es bueno, pese a no haber obtenido ningún escaño legislativo en Pichincha. Son ahora la tercera fuerza política y han recuperado presencia en la provincia.


Además, ratifica que, en lo personal y desde el partido, la decisión de apoyar a Lasso se mantiene, ya que se trata de defender una serie de principios, como la democracia.
Moscoso concuerda en que la campaña será sucia, de lado y lado. Pero que se debe tomar en cuenta el desgaste del oficialismo y el “voto útil” al que puede recurrir la ciudadanía que quiere un cambio.
Pero adelanta que es imposible saber hacia dónde se dirigirá la votación que no escogió a ninguno de los dos candidatos que se enfrentarán en las urnas el próximo domingo 2 de abril.

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