22 de agosto de 2015 00:00

Las ofertas se convirtieron en la estrategia para aplacar el paro

Con esta jornada de protesta las agrupaciones indígenas suman cuatro marchas desde el pasado 13 de agosto. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO.

El 21 de agosto del 2015 se hizo una nueva marcha indígena en por el centro de Quito. Transcurrió sin incidentes hasta las 19:00. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO.

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Primero se identificó a los líderes indígenas involucrados en las manifestaciones y que no tenían una posición radical frente al paro nacional.

En especial en las zonas conflictivas como Saraguro, en Loja, Macas; en Morona Santiago y Francisco de Orellana, en Orellana. Luego, a través de gobernadores o ministros de Estado, se los invitó a conversar para escuchar sus demandas y necesidades.

En Macas, la ministra del Ambiente, Lorena Tapia, se encargó de informar que se permitirá al Gobierno Provincial de Morona Santiago tramitar la licencia ambiental para terminar la construcción de la vía Macuma-Taisha.

Ese era uno de los pedidos más sentidos de los indígenas shuar y achuar que se han movilizado desde que se inició el paro, el 13 de agosto pasado.

El resultado de esa conversación (jueves pasado) se palpó en las calles de Macas. De a poco los indígenas dejaron los alrededores de la Gobernación y la tensión bajó ayer. Los dirigentes que no estuvieron de acuerdo se replegaron para definir nuevas estrategias.

El acercamiento con los indígenas en Macas comenzó el jueves. Estuvo el ministro de Defensa Fernando Cordero. Xavier Caivinagua / EL COMERCIO.

El acercamiento con los indígenas en Macas comenzó el jueves. Estuvo el ministro de Defensa Fernando Cordero. Xavier Caivinagua / EL COMERCIO.

En la parroquia Puerto Murialdo, provincia de Orellana, alrededor de 150 moradores se reunieron con delegados de la Gobernación ayer.

Entre ellos estaba Lourdes Ushiña, comisaria de Loreto. Se instalaron en una asamblea y los indígenas hicieron públicas sus demandas. Pidieron el asfaltado de tramos de la vía Loreto-Murialdo-Gacela, becas educativas para los jóvenes, programas de ayuda social y la liberación de los detenidos.

En la comunidad se esperaba que fuera la gobernadora Mónica Guevara, como máxima autoridad, pero la propia Ushiña dijo que se encontraba en una reunión de trabajo con otras autoridades de Gobierno.

Alrededor de 150 moradores de los poblados de la zona esperaron durante una hora la llegada de la gobernadora, Mónica Guevara. Pero, el arribo no se dio e instalaron una asamblea. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

Pobladores de la parroquia Puerto Murialdo, provincia de Orellana, participaron en una asamblea con autoridades locales. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

Esto incomodó a los indígenas pero no fue impedimento para llegar a un acuerdo. Se suscribió una acta en donde se comprometieron a no realizar paralizaciones de servicios o cierres de carreteras y pozos petroleros mientras dure el diálogo. A cambio, las autoridades ofrecieron dar una respuesta a sus pedidos la siguiente semana, en otra reunión.

En Saraguro, provincia de Loja, los indígenas se mostraron abiertos para dialogar con las autoridades. Su principal interés es la apertura de escuelas que fueron fusionadas y la liberación de los detenidos, que suman 26. La mayoría fue aprehendida el 17 de agosto.

Entonces los indígenas incluso denunciaron que la Policía ingresó a las viviendas para detener a los dirigentes y personas que no estaban involucradas con las manifestaciones.

El Intendente de Loja Galo Cárdenas hizo un primer acercamiento hace una semana y hubo un acuerdo para no cerrar vías. Pero esperan que la gobernadora Jhoanna Ortiz, llegue para garantizar que se acojan sus demandas. Mientras rige una tregua por la procesión de la Virgen de El Cisne. Ayer, la Policía dio su versión sobre las denuncias de supuestos excesos en la protesta.

Según Ignacio Benítez, comandante de la Zona 7, se actuó conforme al estado de excepción que fue declarado por la actividad en el volcán Cotopaxi. Además, señaló que los uniformados respondieron a la violencia. Benítez mostró la evidencia decomisada: botellas, celulares, un cuchillo, un machete, vincha de cabello, una piedra...

Juristas, defensores de derechos humanos, docentes de derecho, abogados y organizaciones de la sociedad civil que apoyan el levantamiento se unieron para formar una Mesa Jurídica Nacional.

Su misión será dar seguimiento a cualquier caso de violación de derechos humanos que pueda presentarse en los próximos días durante las protestas sociales. “Rechazamos que manifestantes y líderes sociales sean detenidos por la fuerza pública sometiéndolos a golpes que atenten contra sus derechos fundamentales”, se lee en su comunicado.

El paro ha dejado hasta la fecha 123 aprehendidos en el Ecuador. De ese total, 61 se encuentran con prisión preventiva, según la Fiscalía.

Ayer en la mañana, el foco de atención de la protesta estuvo en Imbabura, donde los indígenas se ubicaron con palos en la vía Cotacachi-Pinsaquí y cerraron el paso. Por la tarde marcharon cerca de Otavalo. En la noche se registraron enfrentamientos en el parque central de Francisco de Orellana entre manifestantes y policías.

Movilización en Quito

Una asamblea popular se instaló en el parque El Arbolito, en Quito. La presidió Jorge Herrera, presidente de la Conaie. Ahí se hizo un ritual de purificación que fue la antesala de una nueva movilización hasta el centro de Quito.

Se unieron en la matriz del Seguro Social con sindicalistas, profesionales, jubilados, médicos agremiados...

Durante su recorrido pidieron con consignas por la liberación de los detenidos. Los dirigentes recordaron que seguirán las medidas de hecho.

Anoche, los marchantes hicieron una minga de limpieza y una limpiaen El Ejido,y en grupos comenzaron a dejar el lugar con rumbo a sus provincias de origen. Se esperaba que hoy concluyan con el regreso.

Los simpatizantes del Gobierno volvieron a juntarse en la Plaza de la Independencia. Pero esta vez sin dos de sus principales líderes. El presidente Rafael Correa cumplió una agenda en Galápagos. El vicepresidente Jorge Glas, en cambio, estuvo en Manabí.

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