5 de septiembre de 2017 00:00

Odebrecht no retoma obras en el poliducto Pascuales-Cuenca

En la terminal de Pascuales, en Guayas, la operación del poliducto se realizó ayer de manera regular. Foto: Mario Faustos/EL COMERCIO

En la terminal de Pascuales, en Guayas, la operación del poliducto se realizó ayer, 4 de septiembre de 2017, de manera regular. Foto: Mario Faustos/EL COMERCIO

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Mayra Pacheco
y Jorge González (I)

El cobro de la garantía del poliducto Pascuales-Cuenca está todavía por definirse. Para que Petroecuador acceda a estos recursos primero debe cumplir un proceso previo.

El contrato que mantiene la petrolera estatal con Odebrecht contempla al menos tres tipos de garantías: una técnica, una de fiel cumplimiento del anticipo y otra contra terceros.

Asimismo, la contratista debe mantener las garantías activas mientras no se haga una recepción definitiva del contrato, informó ayer, 4 de septiembre de 2017, Petroecuador, sin precisar detalles.

Además, antes de ejecutar alrededor de USD 60 millones por la garantía, Petroecuador debería dar por terminado el contrato que mantiene con la constructora Odebrecht.

Uno de los posibles escenarios para recurrir a esta figura es que la brasileña incumpla con las observaciones realizadas, durante la etapa de entrega provisional. Para esto se requiere un informe técnico que sustente lo señalado, explicó Edmundo Brown, consultor petrolero y exvicepresidente de Petroindustrial.

Durante la firma del acta de entrega provisional de la obra se realizaron objeciones a esta infraestructura, cuyo objetivo es transportar gas, diésel, gasolina extra y súper a siete provincias del sur del país.

Para que Odebrecht resuelva estas observaciones, Carlos Pérez, ministro de Hidrocarburos, dio a la constructora un plazo de 30 días, el pasado 29 de agosto, en Cuenca.

No obstante, ayer Petroecuador informó que la contratista no está haciendo más trabajos en el poliducto. “Prácticamente ha abandonado la obra”, refirió la estatal.

Las instalaciones del poliducto presentan problemas y fallas constructivas, según el diagnóstico petrolero presentado por el Ministerio de Hidrocarburos el 15 agosto.

De acuerdo con este informe, en este proyecto se identificó: infraestructura que no opera a su capacidad de diseño; deterioro prematuro en la planta y los equipos; no funciona el sistema automatizado de despacho y recepción de derivados. Además, hay problemas legales con la ejecución y terminación del contrato.

Por esto, Pérez reiteró ayer en una entrevista radial que mientras Odebrecht no resuelva la serie de objeciones que se hicieron durante la recepción provisional de la obra, no se harán pagos extras a la contratista. “Los saldos se pagarán cuando se entregue la obra a conformidad del Estado”.

Petroecuador tiene un saldo pendiente con Odebrecht de alrededor de USD 30 millones. Esto, según Pérez, representa menos del 10% del costo total del proyecto.

La construcción del poliducto Pascuales-Cuenca asciende a USD 623 millones. El costo inicial era 440 millones.

Durante un recorrido realizado ayer en la terminal de Pascuales, en Guayas, donde arranca este proyecto de transporte de derivados, se pudo ver que el personal de Petroecuador trabajaba con normalidad en la operación de esta infraestructura.

En el ingreso principal del lugar se observaban vehículos pesados la mañana de ayer. Este Diario pudo recorrer la zona del área de recepción y almacenamiento de combustible limpio, en cuyos tanques -junto a un cerro- se almacenan unos 42 millones de galones de derivados de petróleo.

En ese sitio se guarda combustible que llega desde las terminales Tres Bocas, Libertad y Santo Domingo. Este producto, antes de ser trasladado, pasa por la estación de bombeo para su filtración y posterior envío.

Un técnico informó ayer que desde este lugar se continúa bombeando gasolina extra, súper y diésel a Azuay, Cañar, Loja, El Oro, Morona Santiago y Zamora Chinchipe.

En la zona de bombeo trabajaba un técnico que se encarga de verificar el cumplimiento de los procesos de envío. Tres de los cuatro filtradores estaban funcionando y uno estaba en mantenimiento.

La construcción del poliducto empezó en el 2013 y debía terminar en el 2015, pero su entrega definitiva sigue pendiente. Esta infraestructura, que tiene 210 kilómetros de longitud, arranca en Pascuales, en Guayas y termina en Cuenca, en Azuay.

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