6 de December de 2009 00:00

Obama es un presidente entre la guerra y la paz

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 OLGA IMBAQUINGO .
CORRESPONSAL
EN  NUEVA YORK
Barack  Obama ya tiene su guerra”. Ese es el tono de algunos titulares de prensa en EE.UU.,  tras el anuncio del envío de 30 000 soldados más a Afganistán,  para luchar contra Al Qaeda y los talibanes.



 conflictos
    muy costosos  
Más de USD 200  000 millones se han gastado en ocho años de guerra en Afganistán. Además, 800 soldados estadounidenses han muerto en ese país. Para el próximo verano unos 100 000 soldados estarán en ese territorio.
En  Iraq, donde la guerra se prolonga por más de seis años,EE.UU.   mantiene 115 000 soldados. La  salida está programada para  2010.
Barack Obama tiene al republicano Robert Gates como secretario de Defensa. Este  ha sido  partidario del aumento de tropas en Afganistán.Alrededor de Obama se teje una paradoja. Por un lado, es un presidente en dos  guerras (Iraq y Afganistán)  que heredó de George W. Bush. Y, por otro, el día 10 recibirá en Oslo el Premio Nobel de la Paz, que le concedió el Comité Nobel de la Paz.  El galardón no sirvió de muralla de contención para evitar que EE.UU. continúe en la batalla.

Obama, que pone en juego su  capital político en la guerra en Afganistán, además se impuso un objetivo que él mismo ha dicho que no será fácil. En 18 meses, las tropas estadounidenses deberán hacer lo que no hicieron en ocho años, es decir, vencer a los talibanes y Al Qaeda. El 2011 es el plazo que se impuso para el repliegue de las tropas desde el país de Asia Central.

La decisión de Obama, que de alguna manera sigue la línea trazada por su antecesor, también genera críticas. “Es hora de que se entienda que es más fácil construir la paz que la guerra”, comenta Chris Walls, profesor y director de la Fundación Humanismo, Y remata:  “El que Obama haya elegido la misma ruta de su antecesor socava su credibilidad”.

Obama, como  laureado con el Nobel de la Paz, ha servido de burla del sector más conservador que sabía que Afganistán era una materia pendiente. Así, el diario The Wall Street Journal le cantó más claro en su editorial del miércoles: “La guerra en esa parte del Asia es una inversión de sangre y un premio en nombre de los intereses vitales de seguridad de EE.UU.”.

Era solo cuestión de tiempo que la “guerra correcta” como el Jefe de la Casa Blanca  denominó en tiempos de campaña electoral a la confrontación bélica en Afganistán, se convirtiera en el eje central que definirá su política exterior. Desde la noche del martes ya lo es.

Para Katrina Vanden Heuvel,  “Obama habría necesitado coraje político para salirse de la confrontación bélica que le dejó su predecesor. Si lo hacía,   habría sufrido una revuelta militar”, dice. Su destino está trazado y Heuvel lo ve así: “(El Presidente) se convertirá en rehén de una guerra que no comenzó pero que eligió continuar”.

La polémica prisión en la base de  Guantánamo, en Cuba,  es otro tema pendiente para el primer Presidente afroamericano de EE.UU.  Obama prometió cerrarla en un año, pero la oposición republicana ha sido implacable. “Aunque lo más difícil tendrá con las bases que le dieron el voto creyendo que se cerraría Guantánamo y regresaría las tropas de Iraq. Nada de eso ha ocurrido”, dice el analista David Gergen, quien además cree que el Nobel de la Paz en este momento “no le hace mucho favor” al Mandatario.

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