7 de April de 2010 00:00

Obama busca un nuevo giro a su política nuclear

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Olga Imbaquingo
Corresponsal en Nueva York

Es tiempo de desarme nuclear. Los hechos de los últimos días lo confirman: el presidente Barack Obama anunció el martes que EE.UU. renunciará a utilizar misiles nucleares como respuesta a posibles ataques químicos o biológicos en contra de su país.

Con esta decisión, el Mandatario acaba de darle un giro de timón a la tradicional política nuclear estadounidense, justo cuando se realiza el encuentro en
Praga, capital de la República Checa, con su homólogo ruso, Dimitri Medvedev, con quien firmará mañana el tratado de reducción del arsenal de misiles que tienen los dos países.

Con la firma de éste acuerdo EE.UU. y Rusia se alejan de los rezagos de lo que fue la guerra fría y acercan sus relaciones a un punto que nunca se vio durante la administración de George W. Bush.

Para completar ésta ronda, la próxima semana Obama será el anfitrión, en Washington, de una cita que convocará a 47 países para debatir sobre seguridad nuclear.

Joseph Cirincione, experto en proliferación nuclear le dijo a la publicación liberal Mother Jones, refiriéndose al pacto nuclear que: “este es un paso muy positivo. Pudo haber ido más lejos, pero es lo mejor que podemos esperar en estas circunstancias”.

Obama, quien el año pasado se hizo merecedor al Nobel de la Paz, se semeja un poco más al presidente que ofreció ser durante su campaña: hacer que EE.UU. avance hacia un mundo sin armas nucleares.

“Es improbable que lo consiga durante mi vida”, pero el mundo “debe moverse en la dirección de reducir la amenaza de armas nucleares”, le dijo Obama en una entrevista a The New York Times el martes pasado.

De todas formas como señala Frida Berrigan, ex analista sobre armamentismo de America New Foundation, “Estados Unidos sigue manteniendo el monopolio de armas de todo tipo”. El informe del Congressional Research Service señala que el negocio de armas alcanzó USD 55 000 millones en el 2008 en el mundo. De ese pastel a EE.UU. le correspondieron casi 38 000 millones, es decir el 68%.

No obstante ella reconoce que el compromiso de un control del arsenal nuclear “es uno de los más prometedores elementos de Obama en política de seguridad nacional. Con esto está convirtiendo al control de armas en su pieza central de su política internacional”.

Como contraparte para calmar la crítica de los republicanos, Obama ofrece aumentar la inversión para modernizar la infraestructura de los laboratorios nucleares del país.

Otro subcapítulo de la política nuclear de Obama es su decisión de no usar armas nucleares ni como un ataque de retaliación ni de coerción a “estados problemáticos”, siempre que cumplan con el Tratado de no Proliferación Nuclear. Esa prerrogativa solo se la aplicará para Corea del Norte e Irán, si insisten en seguir con sus programas atómicos.

“Aún si Irán decidiera acelerar su carrera nuclear, le tomará varios años desarrollar la capacidad de producir armas nucleares y más tiempo todavía fabricar cabezas atómicas de misil, por lo tanto hay tiempo suficiente para aplicar una diplomacia creativa”, dice Berrigán.

Mientras tanto en la cita de Washington, algunos países europeos esperan que se haga alguna promesa del retiro de los 200 misiles que el país tiene desplegados en Europa del Este.

Reducción del arsenal nuclear

El acuerdo entre Rusia y EE.UU. a firmarse el jueves, contempla la reducción de ojivas de nucleares listas para el ataque en un número de 550 por cada uno de los firmantes. Este pacto lo deben aprobar las legislaturas de los dos países.

La reducción será del 30% y tanto Rusia como EE.UU. seguirán manteniendo un arsenal de ojivas a punto de acción en un promedio de 1 550 y unas 20 000 armas nucleares entre los dos.

Los dos países se harán verificaciones mutuas y en situ de su arsenal nuclear. Además EE.UU. y Rusia se reservan el derecho a modificar su política nuclear si se desarrolla tecnología con capacidad más destructiva. El tratado durará 10 años.

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