13 de December de 2009 00:00

5 nuevos volcanes fueron hallados

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Andrea Rodríguez Burbano
Editora 

Sostiene la   roca negra translúcida en sus manos huesudas.  Para Minard Hall, el patriarca de la vulcanología en Ecuador, esta es     una piedra diferente:
“Mire, mire  también tiene unas pequeñas manchas blancas”. 



Tras los estudios
La cerámica  encontrada por la científica   Patricia Mothes revela   que la cultura que habitó la zona fue directamente afectada por erupciones de estos volcanes, y quizás tuvo que abandonar el lugar mientras disminuía la actividad.       
Los geólogos  que han visitado la  zona  en ocasiones anteriores    no han identificado la presencia de material volcánico en esta zona. Esta es la primera vez que se  reconoce y se lo   documenta.    
Los vulcanólogos   Minard   Hall y Mothes afirman   que continuarán visitando la zona para documentar nuevos hallazgos. “El trabajo apenas ha empezado para nosotros y para  el equipo que nos apoya”. 

Es obsidiana, conocida  también como     vidrio volcánico.
Gracias a esta piedra, Minard Hall y la científica Patricia

Mothes  emprendieron, a principios de enero de este año,       un viaje que los llevó a   descubrir cinco nuevos volcanes.

En el transcurso de    2009  identificaron uno a uno  los centros volcánicos y recién, la semana pasada, decidieron divulgar su trabajo.
 
Ninguno de los vulcanólogos   descarta la posibilidad de   hallar más  volcanes    en esta zona, ubicada en la parte oriental de la Cordillera Real. “Nuestra tarea aún no ha terminado”.   

Hall explica que la   obsidiana, la pieza clave     de esta investigación,       fue descubierta     en un sector entre     Baeza y Cosanga por un equipo    de arqueólogos extranjeros que  desarrolló       una investigación en la zona. 

Se lo comentaron a Minard Hall en un ‘mail’ y por eso  decidió visitar la zona junto a su colega  Patricia Mothes.

No emprendieron ese viaje con el fin  de hallar nuevos volcanes; su intención era otra.
Querían saber si había más material volcánico  y la curiosidad los llevó a descubrir centros volcánicos llenos de secretos.        
     
Los vulcanólogos,  como los    detectives,   reúnen pistas; juntan piezas   hasta hallar la respuesta a sus dudas. Y eso fue lo que hicieron ambos investigadores.

Pese a la densa nubosidad  de la zona, descubrieron, además de la obsidiana,     depósitos llenos de piedra pómez y  arena, evidencias de material volcánico.
Con estas pistas no era  prematuro sacar  las primeras  conclusiones. Mothes fue la primera en pensar que había un volcán cerca.     Caminaron río arriba con mucha dificultad y Mothes explica por qué. “Es un sector con una vegetación exuberante. Varias veces tuvimos que utilizar machete para abrir el camino. No fue sencillo”.
   
Tras realizar varios  viajes de campo a esta región,   la pareja de científicos      constató la presencia de estos nuevos centros volcánicos.  



Tendremos que
 redibujar el mapa
de los volcanes
 en el país.
Patricia Mothes
Vulcanóloga del  GeofísicoLos investigadores los  identifican    con los nombres    Lavas de Baeza, El Dorado, Domos de Huevo de Chivo, Centro Cosanga y Centro Pumayacu.     
Hall y Mothes consideran que los volcanes   El Dorado y Domos de Huevo de Chivo   se habrían formado hace   2 000 años, pero este dato se confirmará solo  cuando envíen una pieza de cerámica de la cultura Cosanga       encontrada     en las proximidades a un laboratorio estadounidense, especializado en fechar este tipo de    materiales.

Según los estudios realizados, los volcanes  El Dorado y  Domos de Huevo de Chivo y Centro Pumayacu, son potencialmente activos, porque son más jóvenes. 

No son volcanes  grandes. Los cinco tienen una altitud que está en el rango de  los       2 800 y 3 700  metros. Sin embargo,  cuando estuvieron activos registraron una gran potencia, precisa Mothes, después de evaluar el material volcánico encontrado.
        
Para estos científicos estos   volcanes son únicos y tienen  varias razones   para considerarlos    así. 
La primera está relacionada con su ubicación. Están  lejos,  alrededor de 40 kilómetros, al este del eje de los volcanes principales de nuestro  país. 

Además, tienen una  composición química  rica en sílice.

El porcentaje de sílice   hallado  es del 75%, lo cual los convierte en volcanes   más explosivos que el    Tungurahua.

Pero hay otro dato:  la   aparición     de estos volcanes está asociada con el sistema de fallas tectónicas activas, ubicadas al pie de Los Andes,  lo que    facilitó     el ascenso de magma.  Pese al intenso trabajo de investigación, aún hay muchas preguntas por resolver.

“No sabemos si tienen actividad sísmica”. Una de las tareas que concentra la atención de estos vulcanólogos está centrado en la documentación de un depósito  de flujo  piroclástico  en  uno de los nuevos volcanes.

El flujo piroclástico es una  mezcla muy caliente   de gases, ceniza y fragmentos de roca.          
A través de los estudios desarrollados, los vulcanólogos del Instituto Geofísico de la  Escuela    Politécnica Nacional han podido  constatar, por ejemplo, que      el volcán  Lavas de Baeza forma planicies relativamente planas y su  formación es  similar a las lavas observadas en las islas Hawái.    


 El volcán El Dorado      tiene dos depresiones   parecidas a la de una caldera volcánica. Es como un pequeño Guagua Pichincha.      
       

Durante las salidas de campo,  Mothes constató la presencia de un gran centro volcánico,  al que llamaron Aliso. “Está muy erosionado y nadie  ha llegado hasta esta zona, localizada dentro de la reserva ecológica del Antisana. Es una zona difícil de llegar”.  

Estos vulcanólogos  publicarán un documento oficial para informar sobre este descubrimiento que reconfirma   que Ecuador es un país cargado de volcanes.     

Hall dice  que  en otros países  hay una sola  hilera   de volcanes. “Ecuador es     especial: tiene la cordillera de los Andes, la Real  y hay un grupo de volcanes en la Amazonia,  y el que hallamos”.  

Punto de vista

Mario Ruiz/ Sismólogo volcánico

El hallazgo abre nuevas puertas

Estos centros volcánicos descubiertos por Minard Hall y Patricia Mothes  son de suma   importancia,   porque nos ayudan  a conocer mejor  nuestra casa, el lugar donde habitamos.

El descubrimiento también resulta  transcendental  por el tipo de volcanes  identificados.  Son volcanes especiales que pueden producir erupciones muy explosivas.  Según los datos recogidos   por los colegas,  se caracterizan por un alto  contenido de sílice. Hay que indicar también que  algunos de estos nuevos volcanes son capaces de  producir  erupciones  con decenas de kilómetros cúbicos de material. Para los vulcanólogos es fundamental saber   dónde están ubicados, porque eso nos permite conocer también  cuándo erupcionaron, cada cuánto tiempo erupcionan y qué zonas han afectado. También   abre nuevas puertas para un nuevo conocimiento. Nada está dicho. 

Por ejemplo, hace 30 años, no se sabía que el volcán    Cayambe era activo. Ahora estamos seguros, por las dataciones de las erupciones y porque indagamos en su historia eruptiva. 

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