14 de November de 2009 00:00

Una nueva pista en el caso Darquea

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Redacción Judicial
judicial@elcomercio.com

Nelson Darquea es recordado con afecto por sus amigos. Ellos lo llamaban ‘Tiburón’, por su nariz larga y pronunciada. “Parecía la aleta de un tiburón, no se enojaba”, cuenta Vicente Dávalos, ex compañero suyo. Él todavía no puede creer que haya sido asesinado en la puerta de su casa, en Tumbaco, la noche del martes.



Otros asesinatos
En los últimos  meses se han registrado  crímenes violentos en la capital. Uno de ellos fue el asesinato al tesorero del casino del Hotel Quito. Él fue abaleado luego de que  retiró USD 40 000 de una agencia  bancaria.
En septiembre,  la joven francesa Charlotte Mazoyer fue asesinada en la puerta de su casa, en el sector de Guápulo.  La mujer recibió un disparo en el estómago. Hay tres detenidos.

Los dos se graduaron en la Universidad Central, en 1980. Luego  Darquea se especializó en Traumatología y Dávalos en Cardiología. Sin embargo, su amistad se mantuvo intacta y siguieron en contacto todos estos años.
 
“La pérdida de Nelson nos ha afectado. Es ilógico cómo los asambleístas han ablandado las leyes para favorecer a los criminales. Delincuentes que se llevaron la vida de alguien tan bueno y que ahora andan libres”, reflexiona Dávalos con indignación.

Cerca de las 19:30, su esposa Martha Ibarra llegaba a su casa, ubicada en la vía Intervalles, en el sector de Cununyacu, en Tumbaco. Había ingresado al garaje y cuando intentaba cerrar las puertas del cerramiento, dos hombres encapuchados la atacaron.

Ella gritó y su esposo salió en su defensa. Durante el forcejeo, uno de los delincuentes disparó dos veces. En el reporte de la autopsia se estableció que una bala atravesó a Darquea y afectó órganos vitales: entró por la espalda y salió por el pecho, a la altura del corazón. Los antisociales huyeron del lugar en una Blazer beige.

Los familiares del médico lo llevaron hasta el Hospital de Los Valles, en donde trataron de salvarle, pero  falleció a las 20:30.
Afuera de la casa   se encontró el casquillo de la bala de 9 mm, que fue enviado a Criminalística. Allí se la compara en el sistema informático Afis, para buscar el arma de fuego, con base en otros casos.

Ayer, la Fiscalía de Tumbaco inició la indagación previa, con lo que se dispondrá que se realicen otras diligencias, como recoger las versiones de los testigos.

La viuda debe ir a reconocer la firma de la denuncia. Pero este trámite lo hará el lunes. “La familia está muy golpeada. No quieren hablar ni con nosotros que somos policías”, contó el cabo segundo Luis Valdiviezo, quien  lleva este caso en la Policía.

Los investigadores tienen una pista de los asesinos de  Darquea: el vehículo en el que  se movilizaban fue vinculado con otro delito cometido  antes en el sector.
 
Con este dato se coordinó con otros grupos de la Policía Judicial para buscar a los delincuentes. Según la Fiscalía de Tumbaco, los asesinos forman parte de una banda de delincuentes que opera en esa zona del valle y de la cual ya se tienen identificados a algunos posibles miembros.

La Policía cree que el móvil del crimen fue el robo y no el asesinato, pues la intención era entrar en la casa y robar los bienes. Este tipo de acto delictivo es muy común en la zona del valle.
 
Entre mayo y noviembre de este año, la Fiscalía de Tumbaco   registró 190 robos a casas, de un total de 231 denuncias  que han sido presentadas en el lugar.
De acuerdo con datos de la Policía Judicial, entre enero y septiembre de este año  en Pichincha se denunciaron  1735 denuncias de robos a domicilios.

“Ya ha habido  casos en que los ladrones roban las casas cuando los propietarios abren el garaje”, menciona Valdiviezo.
Darquea no tenía enemigos, dicen sus amigos. Aunque era traumatólogo, estableció un negocio de venta de repuestos automotores, en donde trabajaba.

Su sepelio fue el jueves por la noche, en privado. El médico dejó huérfana a su  hija, de 14 años. “Los ladrones nos dejan sumidas en el dolor, en el abandono. Lastimosamente grité  y mi esposo salió a defenderme. Salió con  su amor  y dio su vida por  nosotras.   A los ladrones no les tengo venganza ni ira pero les pido reflexión. No hay que hacer daño así. No es justo... no es justo”, dijo  Martha Ibarra, esposa de  Darquea.

 “Siempre fue un compañero incondicional, un amigo excelente. Yo guardaré el mejor recuerdo de él”, afirmó Dávalos.

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