4 de febrero de 2018 00:00

El nombre de ‘Guacho’ también causa terror en Nariño, Colombia

En Nariño, el Ejército colombiano vigila las embarcaciones  que cruzan desde Ecuador hacia Colombia, en el río Mira. Foto: Paúl Rivas/ EL COMERCIO.

En Nariño, el Ejército colombiano vigila las embarcaciones que cruzan desde Ecuador hacia Colombia, en el río Mira. Foto: Paúl Rivas/ EL COMERCIO.

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Fernando Medina

El nombre de ‘Guacho’ no solo atemoriza en las poblaciones fronterizas del Ecuador, sino además en el sur de Nariño.

Ese departamento colombiano, que limita con el Ecuador, se ha convertido en el centro de operaciones del exguerrillero de las FARC, a quien se le adjudica el reciente ataque terrorista en San Lorenzo (Esmeraldas). Allí también tiene sitios de descanso y de abastecimiento.

El ecuatoriano es uno de los hombres más buscados en Colombia. Policías y militares lo rastrean en Tumaco, un Municipio de Nariño golpeado por las redes criminales.

El COMERCIO llegó esta semana a esa zona. El miércoles 31 de enero del 2018, la temperatura sobrepasaba los 30 grados y una leve llovizna mojaba las calles pavimentadas. Para llegar a esa localidad, el viaje empieza en San Lorenzo. Todos los días una lancha parte a las 06:00.

Durante una hora cruza manglares y pequeños brazos de mar. Así se llega inicialmente a Puerto Palma, una vereda colombiana que está asentada sobre el río Mira.

Otra lancha ayuda a cruzar ese afluente. Al otro lado, camionetas y vehículos pequeños ofrecen carreras hasta Tumaco. Un camino de tierra, en cuyos bordes se levantan casas de madera, lleva a ese sitio, en un viaje de una hora y más. El vallenato se oye por todos lados. Un taxista del lugar dice que esa zona es tranquila, “pero si no dicen nada”. Sabe que por allí ahora operan los disidentes armados de las FARC.

‘Guacho’ es uno de ellos. En el 2014 fue parte del proceso de paz, pero dos años más tarde desistió y formó parte de las denominadas guerrillas campesinas del sur.

Esa agrupación conformada por miembros de la Red de Apoyo al Terrorismo y exguerrilleros siembran miedo en poblaciones campesinas. Además, se apoderaron de la producción de cocaína de la zona.

Alias ‘Guacho’ se convirtió en su líder y montó el frente Oliver Sinisterra, en honor a un excabecilla de las FARC que fue abatido en el 2015.

Pero, ¿cómo logró tanto poder? Agentes de Inteligencia militar detectaron que formó su grupo armado, porque tenía acceso a las caletas de las FARC. Así se abasteció de armas, municiones y explosivos.

Luego formó alianzas con carteles mexicanos, a quienes les ofreció mantener activo el negocio del cultivo de coca.

Datos del gobierno de Colombia detallan que cerca del 60% de la droga que sale de ese país hacia los Estados Unidos es producida en Nariño.

Por eso, ‘Guacho’ incluso obliga a los campesinos a seguir cultivando coca. Los tiene amenazados de muerte si aceptan el programa de reemplazo de cultivos que el Gobierno ofrece en esa zona.

Los agentes colombianos tienen ubicadas 15 poblaciones colombianas del departamento de Nariño en donde el ecuatoriano tiene injerencia.

En Candelilla, una localidad fronteriza que está asentada en el río Mira, la gente teme hablar del disidente.

Un hombre, de unos 63 años, señala con el dedo un camino de tierra. Por ahí se va a Puerto Rico dice en voz baja. Ese poblado es territorio de ‘Guacho’. Allí ha perpetrado asesinatos y ataques con explosivos.

Los taxistas se niegan a entrar a ese sector de Colombia. “Hombre, vamos entrando a Puerto Rico y no salimos. A mí me matan por llevarlo y a usted por ir a donde no lo han llamado”, advierte a un equipo de este Diario.

Los militares colombianos ingresan a esa zona en grupos. Los soldados van equipados con ametralladoras, pistolas, cascos y chalecos antibalas. En octubre, ‘Guacho’ los atacó con “cilindros bombas”. Hubo enfrentamientos y seis campesinos fallecieron.

Este tipo de hecho hizo que a inicios de enero Bogotá enviara a estos sectores 9 000 uniformados de la Armada, del Ejército y de la Policía, para “rescatar” las zonas afectadas por las mafias.

Las muertes violentas en Tumaco son otro problema que preocupa al Gobierno. El año pasado, luego de la retirada de las FARC, hubo 190 homicidios, una cifra histórica, según las autoridades.

La Policía de ese país ha confirmado que los índices de violencia se disparan por las disputas que libran las redes narcodelictivas por el control de territorio. La organización de ‘Guacho’ es parte de esas agrupaciones. La Armada colombiana ha detectado que el ecuatoriano ha negociado con los carteles mexicanos el envío a Centroamérica de pasta y base de cocaína. En países como Panamá finalizan la producción de la sustancia ilegal y la envían a EE.UU.

Por eso, el disidente se niega a dejar el cultivo de coca en Nariño. Él paga a los campesinos hasta USD 2 500 por una hectárea de coca. Las cosechas se realizan cada dos meses. Pero el Gobierno colombiano ha impulsado la producción de productos lícitos, como la pimienta negra e intenta pagar altas cantidades, para que los campesinos no se dejen influenciar por las mafias.

Por eso, ‘Guacho’ ha tenido que recurrir a las amenazas. Ha bloqueado caminos para que los militares y policías no ingresen a sus zonas. Sus hombres también vigilan los sembríos. Todos se trasladan por los ríos Mira y el Mataje. Este último separa al Ecuador de Colombia.

Ahora, soldados colombianos y ecuatorianos vigilan la franja fronteriza.

Pero quienes identifican a ‘Guacho’ dicen que conoce a la perfección las montañas y la zona selvática de Nariño. Sus hombres lo resguardan en el día y en la noche. Por eso, en enero, Colombia creó una fuerza especial para encontrarlo. El grupo élite está conformado por agentes expertos en Inteligencia y patrullaje en la selva colombiana.

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