19 de January de 2010 00:00

Los no videntes se organizan para jugar fútbol en el país

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Un grupo de no videntes se planteó jugar  fútbol  y, el  13 de marzo de 2004,   formó  un equipo regulado   por la Federación Paralímpica del Ecuador. Liderados por Segundo Quezada, quien  perdió la visión total a los 14 años, crearon  el equipo  Estrellas Independientes. Ellos  vieron en esta disciplina  una forma de superación personal.

Los no videntes también se agruparon para competir en   atletismo,  natación,  lanzamiento de bala,  jabalina y  disco,  salto alto y  largo y  ‘golball’.

Antes de las competencias oficiales, se entrenaban en el parque La Carolina, los  sábados.  La Federación reguló sus competencias, pero ellos buscaron el dinero para el traslado, los uniformes y los balones. Estrellas Independientes nació con  22  integrantes y el grupo se robusteció y   reclutó más integrantes. Entre ellos se destacó   Grecson Rosero, de 32 años, quien  se unió en junio de 2006.

Este esmeraldeño perdió la visión a los 2 años, porque cayó al piso y el golpe ocasionó la ceguera.  Grecson llegó a la capital   hace 12 años  y encontró fortuna en la música. Por ello, se integró  a  la banda Ordeci (Orquesta de Ciegos del Ecuador). Ellos  llevan su arte por todo el país.

LEY DE COMUNICACIÓN
‘El país no necesita una ley mordaza, corsé o que nos ate’
ENTREVISTA A NELSA CURBELO CORA
directora general de ser paz

Redacción Guayaquil

En un país como el nuestro, ¿a qué debe propender una ley de Comunicación?

Una ley debe contemplar, a mi gusto, la garantía absoluta de poder expresar las cosas. Me parece que querer controlar lo que dicen los medios es como querer ponerle un tapón al volcán Tungurahua. Es decir,       de alguna forma estalla, porque la comunicación se realiza  de varias maneras. No solo está la prensa, la radio o la televisión. También se la  hace por Internet y, sobre todo, por el comentario de la gente, que a partir de lo que se dice agrega, añade, tergiversa…

¿Qué quiere decir?

No existe una comunicación pura, una comunicación sin interpretación. No soy periodista de profesión, pero es claro que eso no ocurre. Que un Estado pretenda decir que se interpreta es un error. El primero que lo hace  es el Presidente cuando habla. El primero que pone epítetos es él. ¿Qué Ley le juzga a él? Entonces, querer tener una prensa como si fuera un cristal puro no es posible.

Más en artículos de opinión,  y usted los  escribe.

La opinión es eso,   opinión.  No es información.  En eso, el Presidente hace mucho la diferencia. En una charla que hubo en la Fundación El Universo, cuando era candidato,   lo planteó de entrada y fue una de las preguntas que le hicieron. Yo me apoyo en la opinión de alguien, según lo fundamentado que esté y la cantidad de elementos que me dé. Pero   soy libre de escoger o no.

En el ejercicio periodístico y en   las actividades   que   realiza, ¿qué tan importante es         poder decidir o escoger?

Tratar a las personas como que necesitan que se les dé una verdad en ‘capsulitas’, además la verdad oficial, es tratarlos como infantes. Creer que no podemos pensar por
nosotros mismos, que tenemos 3 ó 4 años y que necesitamos que nos den   todo ya digerido  no es correcto. Los seres humanos necesitamos de distintas opiniones para formar la   nuestra, la cual se     hace con diálogo y conversaciones con los demás e  integrando visiones diferentes.

¿La comunicación se vuelve importante para difundir esa verdad oficial?

Para formar una opinión diferente se requiere de todos. No creo que haya una instancia que requiera establecer consensos. Lo que  debe realizar el Gobierno  es favorecer que las diferentes instancias tengan la capacidad de hacer bien lo que hacen. Creo en un gobierno descentralizado, que apoya las autonomías y que tiene una visión de conjunto de país y que da la libertad para      que cada uno haga lo que deba hacer. Tenemos un Estado al revés, que tiende a centralizar y a asumir  todo como si fuera lo único que existe.
Querer meternos en la frente, ponernos orejeras, ponernos riendas y llevarnos a todos hacia ese lado, es una propuesta autoritaria. Eso no es correcto.

Bajo esa óptica, el control de los medios es prioritario.

Si el país   lo permite es porque se lo merece, porque no somos capaces de reaccionar a tiempo. Porque no tenemos una cultura de la libertad y de la propuesta distintas. Veo lo que sucede en Chile, el candidato que acaba de ganar (Sebastián Piñera) es de ideología diferente a la    de (Eduardo)  Frei, pero son capaces de estar juntos, de darse la mano, de decir   vamos a colaborar...   Acá ni siquiera con los de adentro están de acuerdo. Este es un Gobierno de confrontación, avasallador, que nos quiere llevar y dirigir pensando  que     los demás no tenemos la  capacidad de pensar por nosotros mismos y creer que el voto es una carta en blanco.

A través de Ser Paz   trabaja con grupos sociales que son propensos a ser ‘protagonistas’ de la información,  ¿cómo ha sido esta experiencia en su relación con los medios?

He sufrido una cantidad impresionante de tergiversaciones. Se han dicho cosas y  muchas     no las hemos hecho. Pero yo no las discuto, las dejo pasar. Lo que es verdadero, aquello que tiene fuerza, va a mantenerse. El solo hecho de discutir una mentira hace que quien no sepa de la noticia empiece a creer que es verdad. Aquello que realmente es importante, intento por todos los medios que se conozca, pero por el lado correcto, como realmente es.

Con lo que dice, ¿cuál es la responsabilidad que tienen medios y       periodistas?

Cada periodista debe ser responsable de decir aquello que pueda probar. Si no lo hace, es mejor no decirlo. Decir hechos sin que se los pueda comprobar es una irresponsabilidad total, siempre y cuando no sea una opinión. Además,  medios     y   periodistas, cada uno, deben tener una exigencia personal, en el sentido de que se diga lo que se pueda probar.

Como sociedad o país, necesitamos una ley.

No lo sé. Necesitamos  un periodismo eficiente, libre, capaz de decir cosas, de rescatar lo bueno. Que diga  lo que no está bien, pero que destaque lo bueno y positivo, ya que de ello se dice  muy poco. Si eso necesita ley, pudiera ser. Pero,  no una ley mordaza, corsé o que nos ate. No una ley   que cada vez que uno escriba  se esté preguntando    , ¿me mandarán preso?

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